04:17. SáBADO 19 DE OCTUBRE DE 2019

La Fábrica de Armas es de Asturias

Opinión
24 marzo, 2013
Por ROBERTO SÁNCHEZ RAMOS

Son varias las perspectivas desde las que se ha de analizar la decisión de General Dynamics de despedir a gran parte de la plantilla de la Fábrica de Armas de Trubia y de regular al resto.

La primera es la más inmediata, la que afecta a los trabajadores y a sus familias. Esta decisión es terrorismo laboral y fruto de la avaricia de los dueños de esta empresa que se amparan en el nuevo marco jurídico creado por el gobierno del PP mediante la última reforma laboral y que permite mandar al paro a la gente sin otra causa que la voluntad de la empresa de cerrar e irse a producir a otra parte de forma más barata. Hoy muchas familias viven angustiadas esta situación que no tiene justificación ni económica, ni empresarial y que torpedea su futuro.

La segunda perspectiva es la política. Sin el consentimiento expreso del Ministerio de Defensa, de su Ministro, Pedro Morenés y de su Secretario de Estado, Pedro Argüelles, el cierre de la Fábrica de Armas no sería posible. Es necesario repetir esto hasta la saciedad porque estos dos personajes siniestros están lavándose las manos de todo este asunto cuando tienen la capacidad para mantener abierta la Fábrica de Armas de Trubia. En primer lugar pueden garantizar carga de trabajo, en segundo lugar pueden y deben pagar lo que el Ministerio adeuda y en tercer lugar son los que pueden decirle a General Dynamics que una empresa estratégica y del sector de la defensa no se puede cerrar unilateralmente. Estos dos responsables ministeriales mienten cuando dicen que no pueden influir en una decisión empresarial privada y lo hacen porque su paso por la política tiene como único objetivo favorecer intereses que no son los del pueblo español sino los de determinada industria armamentística. Si el Ministerio de Defensa está actuando al servicio de objetivos ajenos a los que tendría que tener el Gobierno de la Nación, el responsable último es el Presidente que aplaude las intenciones de los norteamericanos aún cuando comprometen la defensa nacional.

La tercera perspectiva es la territorial. Asturias y Oviedo se quedan sin una industria bicentenaria, que alumbró la modernidad y el progreso en nuestra tierra. La Fábrica de Armas forma parte de la idiosincrasia asturiana y ovetense. La fábrica se fue conformando con Asturias, con la ciudad y con el concejo de Oviedo. No nos la pueden arrebatar de una forma tan canallesca, tan arbitraria, tan vil. Sin la Fábrica de Trubia nos será mucho más difícil engancharnos al tren de la nueva modernidad que se requiere para superar esta crisis que padecemos. Con el cierre perdemos capacidad en investigación, innovación, desarrollo y para impulsar un tejido empresarial que podía apoyarse en esta industria. En esta dimensión territorial no es menor el mazazo que supone para el pueblo de Trubia y para Grao el injustificable cierre. Por eso las gentes ejemplares de este pueblo ovetense y del concejo moscón están volcadas con la defensa de su fábrica y de sus sindicatos y de los trabajadores que son sus vecinos y sus familiares. La sociedad civil está dando un ejemplo de cómo se puede y debe defender la Fábrica, las plataformas vecinales y ciudadanas han demostrado en todas sus convocatorias su capacidad para organizar la movilización popular.

¿Qué es lo que ha faltado? Contundencia política e institucional para exigirle al gobierno de España y a la Empresa que cumplan sus compromisos tantas veces anunciados. No se puede entender que ante una agresión como esta, que tiene envergadura histórica, que convierte a nuestras comarcas en desiertos industriales, el Ayuntamiento de Oviedo como institución haya representado un papel tibio y, en ocasiones, ni tan siquiera. ¿Cómo es posible que se haya negado la posibilidad de colocar una pancarta de apoyo a los sindicatos y a los trabajadores en los balcones municipales? Dijimos antes que la principal responsabilidad de lo que está sucediendo es política y por eso tiene una solución política. Para conseguirla necesitamos al Alcalde de Oviedo liderando la protesta ciudadana de la que hasta ahora ha estado ausente. No vale sólo con aprobar una declaración institucional de apoyo a la movilización social, necesitamos una Corporación volcada en la organización e impulso de la resistencia ciudadana. Una Junta de Portavoces que se plante en Madrid y no abandone el Ministerio hasta que haya hablado con los máximos responsables de estas decisiones. Necesitamos unos responsables políticos municipales que todos los días se impliquen en cuerpo y alma. Esta batalla se puede ganar en la arena política pero para eso hay que decidir representar al pueblo de Oviedo, a su pasado y su futuro y no al partido en el que se milita. El Alcalde ha decidido ser un militante del PP sin influencia alguna en el ámbito estatal. Desde IU dijimos en su día y seguimos diciendo que todo el proceso por el que pasa la Fábrica medirá a los integrantes de esta Corporación para siempre, medirá su capacidad para distinguir lo esencial en la vida socioeconómica de Oviedo, para estar a la altura de lo que necesitan nuestros representados, medirá nuestra capacidad política y determinará el respeto institucional que merecemos de nuestros representados.

Portavoz de IU en el Ayuntamiento de Oviedo

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