05:59. LUNES 23 DE SEPTIEMBRE DE 2019

Dos derrotas y una idea

Opinión
24 marzo, 2013
Por MANUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ

Si nada cambia de aquí a que se celebre el próximo Pleno, el Partido Popular perdería en la misma sesión dos votaciones. Aunque es algo que sabemos que enfada especialmente al Alcalde y que evita por todos los medios posibles el Equipo de Gobierno, no sólo entra dentro de la lógica política de este mandato en la ciudad, sino que tiene que ver con las claves de un tiempo que tengo la sospecha de que los herederos directos del ‘gabinismo’ no acaban de leer con corrección.

Las sendas derrotas tienen que ver, respectivamente con la necesidad de abordar una amplia reforma del Campo de Rugby del Naranco y con la justa reivindicación de los padres y madres del Colegio Guillén Lafuerza para dejar de ser el único colegio de la ciudad que no tiene comedor.

Como en tantas ocasiones, los mismos que durante años camparon a sus anchas en las fotos con ‘mono y casco’ que les relacionaba con obras monumentales, con escuelas infantiles, con conciliación de la vida laboral y familiar y con todo aquello que les situase en el centro de la competencia por ofrecer más y más; ahora, cuando llegan las estrecheces económicas, cuando llegan los problemas directos en la gestión diaria pretenden ponerse al frente de la manifestación y señalar a quienes legítimamente piden mejoras, que vayan a otra ventanilla porque en las otras ventanillas están las competencias (que antes ejercíamos nosotros) y la responsabilidad que ahora ya no queremos. Es una especie de reedición de aquella canción del ‘cerco a Oviedo’, pero poniendo música de rock a los lamentos flamencos.

Ocurre, sin embargo, que la ciudadanía está para pocas discusiones competenciales y ocurre también que esa misma ciudadanía entiende con lógica, que las administraciones tienen que tener respuestas, tienen que facilitar soluciones y que convertir a toda una Corporación en un mero altavoz frente a otras administraciones es de una inutilidad irritante y de un desprecio notable de la voluntad popular. Ya lo era en realidad cuando el Alcalde ausente usaba sus medios afines para generar polémicas interminables, pero mucho más ahora cuando es impensable creer que el partidismo cortoplacista pase por encima del interés general.

Lo malo no es que tengamos que recordárselo al PP en Oviedo a base de aritmética municipal que refleja la voluntad de la gente, lo malo es que está en la filosofía misma de ese partido, en sus genes y en su empeño en abordar la crisis como si de un castigo a la ciudadanía se tratara.

El ‘Anteproyecto de Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local’, que prepara el Gobierno de Rajoy tiene las mismas premisas que rigieron durante estos años el ‘frentismo’ de De Lorenzo. Se vacía en ella el sentido esencial de la administración más cercana a la ciudadanía. Sin prácticamente capacidad para dar respuestas reales a la gente, pretende convertir -si no lo evitamos- a la Corporación Local en un espacio de trámite administrativo, de expresión frustrante de una voluntad ciudadana que no permite afrontar los problemas que día a día importan e influyen en la vida de la gente.

Es el mismo Gobierno que al mismo tiempo exige a las Comunidades Autónomas contener el gasto y con él la capacidad de respuesta a esos mismos problemas y que adelgaza y debilita a la Administración del Estado. Sea cual sea el modelo y sea cual sea la voluntad de la gente, la única respuesta a la crisis que plantea el Partido Popular es la ‘fe’ en algún dios de mercado y mientras tanto los problemas, las frustraciones y necesidades o son culpa de Zapatero o tienen que buscar la ventanilla de enfrente.

Concejal del Grupo Municipal Socialista

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