16:23. DOMINGO 15 DE SEPTIEMBRE DE 2019

Patrick Moore, el ‘blanqueador’

Política
24 marzo, 2013
FERNANDO ROMERO

El exfundador de Greenpeace, contratado por Asturgold, ha asesorado a multinacionales como Monsanto, una de las más contaminantes del mundo

El alcalde de Tapia, el independiente Manuel Jesús González, advertía recientemente a OviedoDiario: “no habrá licencia para la mina de oro si no se cumple la legalidad”. Semanas después el regidor tapiego ha caído de su cargo. Presentó su dimisión ante la imposibilidad de gobernar en un Ayuntamiento capitalizado por los intereses. La oposición le paralizaba la acción de gobierno para obligarle a deponer su actitud crítica hacia la mina de Salave. El oro no conoce obstáculos en su camino.

Tras la dimisión del alcalde hizo lo mismo la portavoz del PP Zulema Sánchez, dejando abierto el camino a la alcaldía a los partidarios de la mina de oro. La empresa lo tiene ahora más fácil. Consiguió que se recusara al alcalde hostil a sus intereses y que finalmente abandonara. Consiguió que la mitad del pueblo (antes muy pocos apoyaban la explotación) estén ahora a favor de la mina y ha trazado una línea peligrosa que divide a la gente y que ha generado posturas irreconciliables.

Pero Asturgold no pierde el tiempo. Mientras se cuecen a fuego lento en los despachos del Gobierno regional sus permisos, ha contratado a Patrick Moore, execologista cofundador de Greenpeace y ahora al servicio de las multinacionales como Monsanto, una de las empresas más controvertidas del mundo y que ha recibido cientos de denuncias causa del peligro de sus productos químicos para la salud y el medio ambiente. Ahora, Moore, ayudará a Asturgold y su papel será el de “suavizar” la imagen de una explotación cuya ubicación cercana a la costa y sus técnicas contaminantes para la obtención del preciado mineral no gozan de buena prensa. Todo por el libro, al más puro estilo de Ciudadano Kane.

Por supuesto la empresa no ha tenido nada que ver en la dimisión de un alcalde, que hasta la fecha se mostraba inflexible con una mina que considera pan para hoy y hambre para mañana a costa de la economía tradicional y de un precio muy alto sobre el medioambiente y el turismo. “No le corresponde a Asturgold ningún tipo de valoración sobre las decisiones en el ámbito político, o personal que puedan adoptar los miembros de la corporación tapiega, con la que solo le cabe colaborar en la consecución de la mayor actividad económica compatible con las actividades tradicionales que se llevan a cabo en la actualidad, y la consiguiente generación de empleo”, afirman con una diplomacia exquisita desde la empresa.

Pero lo cierto es que se frotan las manos y ahora solo les queda “perfeccionar el proyecto en curso, de acuerdo a las prescripciones recibidas de los organismos competentes”. El primer obstáculo fue superado tras el visto bueno de la Comisión de Asuntos Medioambientales del Principado de Asturias el pasado mes de noviembre al proyecto para su mina subterránea. El otro escollo era la negativa del alcalde a conceder licencia a la explotación. El tercero es la última piedra en el camino: la obra no se podrá ejecutar mientras la Dirección Regional de Minas no dé su aprobación al proyecto, que debe incluir las prescripciones medioambientales y las de la Confederación Hidrográfica. Esta última institución dio un varapalo importante a la empresa aurífera en su último informe.

¿Quién es Patrick Moore?

Los últimos escollos los va a limpiar un especialista: Patrick Moore. Está todo pensado.

Patrick Moore, cofundador de Greenpeace, ha entrado a formar parte de la Junta Directiva de la compañía canadiense que impulsa el proyecto de extracción de oro en Salave. La compañía confirma que su papel será el de “asesorar en todos los aspectos medioambientales y en la búsqueda de equilibrios entre la actividad económica y el desarrollo sostenible, así como propiciar puntos de encuentro con las comunidades y administraciones implicadas”. Un mediador de oro para un proyecto polémico.

Este consultor ambiental es director de la Forest Alliance. Nacido en Canadá, fue en su juventud activo ecologista y co-fundador de Greenpeace, habiendo participado activamente contra las pruebas nucleares en Alaska, como miembro de la tripulación del Phyllis Cormack. Tiene el doctorado en Ecología por la Universidad British Columbia. Sin embargo, al cabo de unos años, en 1984, abandonó esta organización y se hizo consultor para multinacionales. Moore se ve a sí mismo como un defensor del medio ambiente más cercano a planteamientos científicos que ideológicos y ataca a sus antiguos correligionarios por evolucionar hacia la extrema izquierda. Hoy es un activo defensor de la energía nuclear y, por ello, odiado por sus antiguos compañeros.

Desde Greenpeace España, el aterrizaje de Moore en la mina de Asturgold de Tapia es consecuencia de una trayectoria previsible y menos edulcorada que la que el propio Moore “vende”: “Patrick Moore a menudo se presenta a sí mismo a los medios como un “experto” o incluso un “ecologista” al tiempo que ofrece opiniones muy alejadas de las posturas ecologistas sobre temas diversos. Es también habitual en él usar sus antiguos vínculos con Greenpeace para promocionarse como orador y lobista empresarial, adoptando normalmente posturas a las que Greenpeace se opone”.

No niega la organización ecologista que fuera uno de los fundadores en los años 70 aunque “en 1986 cambió radicalmente las posturas ecologistas que había defendido hasta entonces. Según sus propias palabras “vio la luz”, pero lo que Moore realmente vio fue la oportunidad de ganar dinero. Desde entonces, ha pasado de ser defensor del planeta a estar pagado por las mayores empresas del mundo”.

De hecho, su trayectoria profesional ha estado unida a la de las multinacionales más atacadas por el movimiento ecologista: “Patrick Moore promueve posiciones anti-ecologistas como las grandes talas masivas, la energía nuclear, el salmón de acuicultura, el PVC, los cultivos transgénicos y la minería. Entre sus clientes se encuentran numerosas compañías que han sido objeto de campañas por parte de Greenpeace como por ejemplo Monsanto. El apoyo a la mina de oro de Tapia es un ejemplo más de cómo Patrick Moore no defiende los intereses del medio ambiente sino de las empresas que le contratan”.

Moore, sin embargo, declaró públicamente que sigue siendo un ecologista “del centro político” aunque por mantener posturas diferentes “me encuentro ahora tildado de traidor y vendido. Mi nombre aparece en la Guía de Organizaciones Anti Ecologistas de Greenpeace. Hasta mi compañero fundador de Greenpeace, Bob Hunter se refiere a mí como un “Eco-Judas”, escribió en 1994 en The Vancouver Sun.

Ahora Asturgold inicia la cuenta atrás y planea hacer avanzar el proyecto de Salave hacia la producción “tan pronto como sea posible”, según las propias palabras de la empresa. El inicio de la construcción de la galería es cuestión de semanas. En cuanto a la presentación a Industria del proyecto con las prescripciones de Medio Ambiente y de la Confederación Hidrográfica, confían en poder hacerlo antes de que finalice marzo, “para lo que se están llevando a cabo estudios y proyecciones complementarias a las ya presentadas.”

Y González arrojó la toalla

El alcalde de Tapia dimitió el pasado lunes ante el permanente bloqueo al que le sometían desde la corporación los defensores de la mina. Hay que tener en cuenta que la oposición tiene mayoría, tras dejar el PSOE uno de sus concejales. Manuel Jesús González, de Altenativa por Tapia (APT) acusó a los ediles opositores de defender intereses “particulares y clientelistas”. Su mandato apenas duró un año. Fuentes cercanas al primer edil señalaron que “le estában haciendo la vida imposible”. Se encontraba en minoría desde que el concejal socialista Ernesto Maseda votara a favor de la recusación del alcalde por su oposición a la mina de Salave. González asegura que desde que quedaron en minoría el ayuntamiento es “ingobernable”. De hecho no se han podido aprobar los presupuestos, ni siquiera las tasas necesarias para recaudar ingresos que vayan aminorando la elevada deuda de este ayuntamiento.

Con un alcalde dimitido, la situación se agrava en el pueblo. Las posturas entre los partidarios de la mina de oro y sus detractores han radicalizado tanto sus planteamientos que la sociedad tapiega está dividida, llegándose a casos de amigos que han dejado de saludarse o de clientes de negocios que han dejado de serlo por discrepancias sobre la mina. La empresa no ha perdido el tiempo en estos meses previos liderando y fomentando las campañas de declaraciones públicas y recogida de firmas con publicidad pagada en medios para expresar las “bondades” de su proyecto.

Para la empresa minera, que alienta a una asociación ciudadana de apoyo a sus proyectos, de lo que se trata es de “construir una alianza con el pueblo de Asturias, para generar beneficios económicos sostenibles para la región al tiempo que se busca el equilibrio entre las necesidades de protección del medio ambiente y el desarrollo social de la comunidad».

Los que se oponen se agrupan en el colectivo ciudadano de Mina No, liderados por el hasta ahora alcalde, que nunca dio su brazo a torcer porque “yo salí elegido alcalde de Tapia porque en mi programa electoral me oponía a la mina de oro”. Un caso raro de un político que trata por todos los medios de ser fiel a su programa.

Está por ver si lo que prometen los responsables de Asturgold será cierto. La empresa dice que creará muchos puestos de trabajo y es una alternativa económica para este concejo. Sus detractores, sin embargo, creen que los empleos serán temporales (mientras dure la explotación) y sus consecuencias para el medioambiente, el turismo, la ganadería y la pesca “desastrosos”. Sospechan que cuando la empresa haya sacado todo el oro que buscaba se irá con el beneficio para Canadá.

Tras la dimisión del alcalde Astur Gold ya ve luz al final del túnel. Recientemente ha firmado un acuerdo con Isolux Corsan para la construcción de la galería subterránea que, con una longitud de 2.200 metros, permitirá acceder al área de explotación del proyecto minero en curso, uno de los mayores depósitos de oro sin explotar de Europa Occidental.

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