20:58. LUNES 21 DE OCTUBRE DE 2019

Salvemos, lo que queda del Niemeyer

Editorial
12 marzo, 2013

Natalio Grueso saqueó los fondos del Niemeyer, así trata -ahora- de acreditarlo el gobierno regional que parece haber abandonado a su suerte, a quién fuera el ‘niño mimado’ del PSOE y la musa cultural del ‘arecismo’. Sin embargo, el proceso judicial que ha emprendido el actual gobierno socialista, llega tarde, y hasta es probable que algunos de los delitos que pudo haber cometido Natalio Grueso, hayan prescrito o vayan camino de ello, ya que estamos asistiendo a una denuncia por ‘capítulos’. Desde que el Principado decidió fiscalizar la gestión del que fuera director general del Centro Niemeyer, el pliego de cargos (delito societario, delito contra la Hacienda Pública…) no ha dejado de crecer, y probablemente seguirá sumando nuevas causas e imputaciones. Al coro de denunciantes, se ha sumado -esta semana- el PP, que ha elevado las acusaciones al rango de ‘trama urdida’ para “estafar” a los patronos que financiaban los excesos de Natalio Grueso. Pero el PP, al igual que el PSOE y, sobremanera, la alcaldesa de Avilés, han dejado pasar casi dos años, desde que FORO ASTURIAS solicitó, reiteradamente, las cuentas del Niemeyer y la realización de una auditoria, que socialistas y populares bloquearon, durante su campaña de acoso y derribo al efímero gobierno de Álvarez-Cascos. Por entonces, PSOE y PP, defendieron a ultranza a Natalio Grueso, con un ‘catenaccio’ político que solo ha servido para que el ex director del Niemeyer se haya dado a la fuga, dejando un ‘agujero’ de 3 millones de euros, ‘quebrantos de caja’ por valor de 30 millones de las antiguas pesetas, y cientos de facturas bajo sospecha.

Ahora ya sabemos, o al menos eso parece, porqué Vicente Álvarez Areces trató de ‘blindar’ la opaca gestión de Natalio Grueso, cuando intentó modificar los estatutos de la Fundación Niemeyer, lo que le habría convertido -además- en presidente vitalicio de semejante mausoleo. Afortunadamente, IU evitó que el Niemeyer se convirtiese en una ínsula ‘vaticana’ de Areces y Grueso. La ‘trama’ de las facturas que ahora aflora, desvela la gestión anómala de Natalio Grueso, pero también la complicidad de quienes le protegieron y le dieron ‘carta blanca’ para manejar, a su antojo, una cuenta ilimitada de fondos públicos. Aunque no es un hecho probado, todo parece indicar que Grueso infló de gastos (facturas de Viajes El Corte Inglés) al Niemeyer, para enmascarar los fastos electorales de Areces (2011) y para pagar el ‘caché’ de Felipe González o Baltasar Garzón, entre otros muchos ilustres invitados; además de los ya célebres viajes de placer, que también ocultó el ex director general del Niemeyer.

De las “salvedades” que reflejó inicialmente la auditoria elaborada por Deloitte, a instancias del administrador concursal, hemos pasado a la imputación de Natalio Grueso por delito societario, aunque podrá eludir otros ilícitos penales, como la malversación de caudales públicos, al tratarse de una Fundación privada aunque financiada con fondos públicos que suman el 90% de sus recursos. En muy poco tiempo, Natalio Grueso ha batido todos los records de golferías consumados en nuestra comunidad, y ha dilapidado su acreditada fama -aunque fuese a golpe de talonario- como gestor cultural. Al margen de corruptelas, o presuntas corruptelas que pueda haber cometido Grueso y sus compinches, lo peor de todo es que la ‘joya de la corona del arecismo’, ha quedado arruinada y desprestigiada, ante los ojos de la cultura a nivel mundial. Y para que el Niemeyer vuelva -algún día- a levantar cabeza, es necesario que el Principado asuma sus errores, depure responsabilidades, y haga una apuesta decidida por el futuro de un equipamiento único y singular, convertido hoy en un sucedáneo de La Laboral, cuando no en una ‘grandona’ e insípida Casa de la Cultura.

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