16:26. DOMINGO 15 DE SEPTIEMBRE DE 2019

Al borde del abismo

Editorial
26 marzo, 2013

España ha entrado en coma y sus constantes vitales no se recuperaran, hasta que el gobierno de Mariano Rajoy active un plan de emergencia nacional. El nuevo paquete de ajustes, impuesto desde Berlín y la Unión Europea, y aprobado ayer por el Consejo de Ministros, van en la misma dirección que anteriores medidas que solo han servido para acelerar y consolidar la destrucción de empleo. Desde que irrumpió la crisis, la economía no ha vuelto a levantar cabeza, y las optimistas previsiones de los sucesivos ministros de Trabajo, han ido quedando pulverizadas por la más dramática realidad. En noviembre de 2010, España alcanzó los 4 millones de parados -según los datos del INEM-, en diciembre de 2011 el desempleo superó los 5,2 millones, y hoy hay 6,2 millones de parados, según la Encuesta de Población Activa (EPA). En poco más de dos años, el paro se ha incrementado en 2,2 millones más. Nunca en España, ni en Asturias, el paro alcanzó semejantes cotas y una tasa de desempleo que supera el 27% en el conjunto de todo el país, el 25% en nuestra comunidad que sigue destruyendo empleo a mayor velocidad que otras provincias y comunidades. Desde Madrid, hacía ‘arriba’ -10 comunidades-, Asturias ‘lidera’ la tasa de desempleo. Un dato, muy revelador, que refleja que el Principado no tiene ningún plan, ni siquiera un ‘Plan B’, para hacer frente a una situación de extrema gravedad. A los males genéricos que azotan a la precaria economía nacional, Asturias suma su propia colección de catástrofes, desde el desmantelamiento de la minería hasta la desaceleración de la industria pesada -esta misma semana Duro Felguera ha anunciado que cerrará sus dos talleres de Langreo-, y la espada de Damocles sigue gravitando sobre las factorías que Arcelor tiene en Avilés y Gijón. Con 107.350 parados según el INEM, 122.700 según los datos de la EPA al cierre del tercer trimestre, son necesarias medidas que reactiven urgentemente la economía y sobran políticas nimias que no conducen a ninguna parte. Asturias, como el resto de España, ha entrado en una espiral de paro, cierres y EREs, que puede ser letal para el presente más inmediato y también para el futuro de las próximas generaciones. El Principado se quedó corto, muy corto, cuando cifró, la semana pasada, en 21.000 los jóvenes sin empleo. Asturias también encabeza, con un 63,73%, la tasa de desempleo juvenil. De cada 10 jóvenes asturianos, más de 6 están en el paro. Otro dato, aterrador.

Ensimismado en su habitual e inocuo catecismo político (concertación social, ‘cheque joven’…), el gobierno regional no tiene ninguna capacidad de respuesta, para hacer frente a los continuos problemas que están postrando a la comunidad a una ‘muerte vegetativa’. El ejecutivo socialista, que preside Javier Fernández, solo parece ambicionar su carácter interino al frente de un gobierno muy poco activo en el desempeño de las tareas que le encomendaron sus electores. Más se diría, que no es consciente de la situación tan extrema que vive el Principado. Desde luego, en tiempos de pertinaz crisis y aguda recesión, no es fácil gobernar ni aquí, ni en ninguna otra parte, sin embargo, es exigible -al menos- una mayor implicación política, que conduzca a un diagnóstico de la situación, lo que permitiría adoptar cuantas medidas correctoras sean necesarias para tratar de reanimar un tejido económico, decrepito y moribundo.

Con 6,2 millones de parados en todo el país, 122.700 en Asturias, ni Mariano Rajoy que lleva 17 meses al frente del Gobierno central, ni Javier Fernández que esta semana ha cumplido 11 meses desde que fue investido presidente del gobierno autonómico, han conseguido, ni siquiera, estabilizar los lacerantes ‘números rojos’ de la economía y el desempleo. En Asturias, 25.241 nuevos parados son imputables a Javier Fernández (la comunidad tenía 97.459 parados en mayo de 2012), que sumados al perverso legado que nos dejó el peor presidente que ha tenido España en tiempos de democracia, componen un retrato de situación al borde del abismo. Con una media de 2.294 parados más cada mes, y camino de cumplir su cabo de año gobernante, Javier Fernández tiene que enfundarse -de una vez- el ‘mono de trabajo’. Asturias no puede permitirse otro año en blanco.

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