19:16. JUEVES 21 DE NOVIEMBRE DE 2019

‘Carmina Burana’ , con La Fura dels Baus

Cultura
12 julio, 2013

Carmina Burana del Carl Orff es una obra de referencia dentro de la música del siglo XX, su fuerza y so­lemnidad, unido a un carácter hip­nótico e incluso embriagador por sus tintes de celebración pagana, han convertido algunos de sus nú­meros (en especial su coro de aper­tura) en piezas que se encuentran dentro e la cultura popular. Si bien lo habitual es ver esta colección de cantos en formato concierto, para abrir el Festival de Verano en Ovie­do se propondrá una versión musi­cal y escénica, con el grupo teatral La Fura dels Baus como principal ideólogo del espectáculo.

La cantata será representada mañana sábado y el domingo en el Teatro Campoamor, y contará en los pape­les solistas con las sopranos Beatriz Díaz y Luca Espinosa, el contra­tenor Xavier Sabata y el barítono Thomas Bauer, que junto al Orfeón Pamplonés y la Oviedo Filarmonía completan el amplio plantel dirigido por Marzio Conti.

La Fura dels Baus lleva más de dos décadas sin pisar Oviedo y aho­ra vuelve durante la programación estival de Oviedo para convertirse en uno de los acontecimientos estre­lla del verano en Asturias. La forma­ción tiene su origen en 1979, creada por Marcel·lí Antúnez Roca, Quico Palomar, Carles Padrissa y Pere Tan­tinyà. Se define como un grupo de teatro urbano que busca un espacio escénico distinto del tradicional. A partir de los años ochenta sus esce­nografías buscan la integración del público en el espectáculo e incluyen música, movimiento, uso de nuevas tecnologías y de materiales natura­les e industriales. De este modo se busca superar los límites impuestos por la concepción habitual del espa­cio escénico, y que el actor y el autor logren formar una misma entidad a través de la creación colectiva. Para la ocasión proponen un espectácu­lo sensorial, musical y teatral, vital y enérgico, dirigido a un nuevo públi­co, melómano y amante de las artes escénicas por igual

Los originales ‘Carmina Burana’ son una colección de cantos de los siglos XII y XIII, que se han conser­vado en un único códice encontrado en 1803 por Johann Christoph von Aretin en la abadía de Bura Sancti Benedicti, en Baviera. En el trans­curso de la secularización llegaron a la Biblioteca Estatal de Baviera en Múnich, donde se conservan. El có­dice recoge un total de 300 rimas, escritas en su mayoría en latín (aun­que no con metro clásico), algunas partes en un dialecto del germano antiguo medio, y del francés anti­guo. Fueron escritos hacia el año 1230 aproximadamente, posible­mente en la abadía benedictina de Seckau o en el convento de Neustift, ambos en Austria.

De la colección completa de los ‘Carmina Burana’, Orff escogió 25 canciones y las ordenó de modo que pudieran ser representadas en un escenario. En cuanto a la música, se amoldó a la sencillez de los tex­tos. Aproximadamente la mitad de las piezas son canciones cuya melodía se repite en cada estrofa casi sin variantes, limitándose algunas veces a realizar simples escalas mayores o menores.

El ritmo es el encargado de dar variedad al conjunto, impidiendo así cualquier monotonía. Esta ri­queza rítmica es la característica más importante de la celebérri­ma obra de Orff. ‘Carmina Burana’ constituye un canto al amor y a los placeres terrenales. Retrata la pie­dad cristina y el hedonis­mo pagano con un es­píritu despreocupado, de regocijo y burla, que contrasta totalmente con la concepción sobre la vida y la muerte que tradicionalmente se atribuye al medievo.

Con ‘Carmina Burana’ Orff lo­gró crear un teatro total en el que la música y palabra colaboran para crear un efecto arrollador. La obra se estrenó en 1937 en Frankfurt con un enorme éxito, hasta el punto de cambiar totalmente la carrera de Orff, quien a sus 40 años de edad, era más famoso como educador que como compositor. “¡Todo lo que escribí yo hasta ahora, y usted lamentablemente imprimió, puede desecharlo! Con ‘Carmina Burana’ comienzan mis obras colectivas”, le escribió Orff a su editor.

La obra se inicia con ‘Fortuna Imperatrix Mundi’ (Fortuna, Empe­ratriz del Mundo), una potente in­vocación coral a la diosa Fortuna, la que somete al hombre bajo su yugo y cuyas veleidades cambian como las fases de la luna. ‘Primo vere’ (Pri­mavera) describe la celebración de una fiesta que acontece en primave­ra, cuando la naturaleza despierta fortaleciendo al hombre en su lucha contra el destino. En ‘In Taberna’ (En la Taberna) los hombres escuchan la desgarradora confesión de un es­píritu rebelde que desafía al destino; al final un coro de borrachos pre­tende olvidar en el vino las miserias de este mundo. En ‘Cour d’amours’ (La corte del amor), que recuerda a la música cortesana de la Edad Me­dia, es un homenaje a Venus, diosa del amor. En el punto culminante de la tercera parte la diosa Fortuna hace girar la rueda, y el coro inicial la circularidad del destino es anun­ciada otra vez con el coro inicial, ‘O Fortuna’.

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