16:28. DOMINGO 15 DE SEPTIEMBRE DE 2019

No con mi voto

Editorial
28 mayo, 2011

La batalla electoral del 22-M ha entrado en tiempo de prórroga. Finiquitadas las mayorías absolutas, y ante lo ajustado del marcador final, el desempate lo decidirá el comodín de los pactos de gobierno. Por lo pronto, el PSOE e Izquierda Unida enseñaron ayer sus cartas e incluso pactaron un comunicado con el objetivo de “evitar el acceso de los partidos de derechas a la alcaldías”. A la espera de que el PP y Foro Asturias, resuelvan el trance de “quién llama a quién”, el horizonte político asturiano se presume tan incierto e inestable como antes de las elecciones. El próximo 11 de junio, cuando se constituyan las nuevas corporaciones municipales, en Oviedo, Gijón, Siero, y en otros muchos ayuntamientos, se formarán gobiernos interinos, a la espera de que los dos partidos de la derecha resuelvan sus cuitas e inquinas personales. Sin embargo, el entendimiento y la cohesión, no parece ser la mejor virtud de quienes provocaron la ruptura interna del PP, que se ha saldado con una derrota electoral sin precedentes en nuestra comunidad. Cuando la sinrazón gobierna las pulsiones orgánicas de los partidos, no es difícil aventurar lo que hoy anuncia este periódico, Gabino de Lorenzo -en mínimos históricos- seguirá haciendo de las suyas en el Ayuntamiento de Oviedo, y Javier Fernández (PSOE) será investido presidente de Asturias con tan solo 19 votos a favor y 26 en contra. Aunque el sistema político permite y legitima este tipo de maridajes, el voto de los ciudadanos pierde valor cuando -al final- la gobernanza de nuestras instituciones se decide al margen del veredicto de las urnas. En tiempos de crisis, y camino de los 90.000 parados, no es el momento de avivar ‘frentismos’, y menos aún de poner andamiajes a gobiernos transitorios y accidentales. Hasta el servilismo político tiene, o tendría que tener, un límite donde prevalezca el sentir de los ciudadanos que, en su mayoría, se sienten estafados.

Pacto por Oviedo

Impulsar un Pacto Cívico por Oviedo, uniendo fuerzas y votos, para desalojar a Gabino de Lorenzo de la alcaldía, no supone traición ideológica alguna, más bien es un ejercicio de responsabilidad para derrocar, definitivamente, a un político esperpéntico y nocivo. Por primera vez, los ovetenses han dado la espalda a Gabino de Lorenzo que ha perdido la mayoría absoluta y la confianza de 24.500 ovetenses, con respecto a las anteriores elecciones municipales. Sin embargo, De Lorenzo seguirá -por ahora- al frente del consistorio ovetense, verbigracia de la obediencia debida que los actuales concejales socialistas le dispensan a sus superiores de la Federación Socialista Asturiana. Más que resucitar al viejo y ya inocuo ‘fantasma’ de la extrema derecha, el paladín de la FSA (Jesús Gutiérrez) lo único que ha conseguido es resucitar a un político que estaba moribundo y acabado.

Seamos aún más claros. Paloma Sainz (PSOE) hoy pactaría con Foro Asturias, pero no la dejan. Roberto Sánchez Ramos, hoy pactaría con Foro Asturias, pero no le dejan. La ‘guerra’ del PSOE carbayón y de Oviedo por la Izquierda, nada tiene que ver con las componendas y cambalaches regionales. Descabalgar a un político inmoral, ha sido, y es, la lucha de Paloma Sainz, de Roberto Sánchez Ramos, pero también de los ex concejales y portavoces socialistas, Jorge Fernández Bustillo, Leopoldo Tolivar, y Álvaro Cuesta. Y a ninguno, nadie les ha preguntado, sobre la conveniencia o no, de alcanzar un pacto de mínimos para desalojar a Gabino de Lorenzo de la Alcaldía, ahora que los votos de los partidos de la oposición superan con holgura al número de concejales gabinianos.

El espíritu de la Transición, y los Pactos de la Moncloa, dejaron felizmente escrito, que ante un mal superior hay que unir fuerzas y votos; lo que no supone, como decíamos antes, ninguna traición ideológica a los principios de cada partido. Desde luego, a los ovetenses les importa poco o nada las interioridades, servidumbres y miserias del PSOE, más bien, lo que demandan es un Ayuntamiento que vuelva a tener un alcalde trabajador, honesto y que resuelva los problemas de la capital asturiana. Eso, y no otra cosa, es lo que reclaman los ovetenses de todo tipo y condición. Sin embargo, algunos no han entendido el mensaje y resucitan el viejo fantasma del ‘no pasaran’, al tiempo que sus subordinados dicen amén y ahora miran hacía otro lado.

Con Gabino de Lorenzo, por primera vez contra las cuerdas, no es el momento de los políticos obedientes y pastueños.

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