00:28. MARTES 16 DE JULIO DE 2019

Como un comedor de Cáritas, pero con carné

Opinión
4 marzo, 2011

Fernando Ónega

Este es un tema andaluz, pero no queda tan lejos. No queda lejos, porque afecta a la salud ética del Partido Socialista y daña sus perspectivas electorales en la región donde tiene su mayor surtido de votos. Me refiero a los famosos expedientes de regulación de empleo de los que se han beneficiado de forma ilícita militantes y cargos del socialismo del sur. Supongo que conocen la historia: se creó un organismo para ayudar a empresas metidas en ERE, y por sus rendijas se colaron indemnizaciones a personajes que nunca tuvieron nada que ver con esas empresas, pero unidos por su militancia política. Naturalmente, socialista. Se han descubierto 70 intrusos, pero el más escandaloso fue el propio ex consejero de Trabajo, Antonio Fernández, que figura como empleado de González Byass desde el mismo día en que nació. Si fuese verdad, sería un auténtico caso de explotación infantil.

¿Cómo es posible que haya ocurrido algo así? Pues de una forma sencilla: esto es el producto de una práctica política que consiste en considerar a una región como una finca del partido. ¡Para eso llevan treinta años en el Gobierno! Tiempo tan prolongado en la gobernación crea vicios, sentimiento de propiedad y una especie de derecho divino a administrar los bienes públicos. Todo empezó, seguramente, en un sentimiento compasivo hacia el compañero necesitado. A la Junta llegaban peticiones de ayuda: “Oye, a ver qué podemos hacer por fulanito, nuestro querido compañero, que no puede pagar la hipoteca”. Alguien sugirió la vía de los ERE, y es magnífico: una coladera perfecta y sin control.

Lo acaba de decir quien fue director general de Empleo, don Javier Guerrero: “No son intrusos, son criaturas necesitadas de ayuda sociolaboral”. Y ahí me tienen ustedes a la Junta convertida en beneficencia para ciudadanos con carné. El nuevo Socorro Rojo. Un comedor de Cáritas para militantes. Una obra de caridad que responde al principio clásico: “La caridad bien entendida empieza por nosotros mismos”. Eso sí: financiada con dinero público. No con 670 millones de euros, como dicen los propagandistas del PP, porque ese es el presupuesto total del organismo de camuflaje, pero sí con cantidades que, aunque no sean importantes en volumen, son ilícitas. Son el producto de una golfería.

Lección política: el PSOE empieza a tratar el asunto igual que el PP trató los trajes de Camps. “Solo son cuatro o cinco socialistas”, dijo don Manuel Chaves, mientras los periódicos llevan 70 contabilizados. En vez de reaccionar de forma ejemplarizante, aunque solo sea para demostrar que el partido no está implicado, lo tratan como una pequeña debilidad. Lo dicho: una obra de caridad. Pues digo lo mismo que en el caso Camps: si hay tolerancia ante episodios de golfería, que después no se quejen de que la gente piense que todos los partidos están manchados de corrupción.

Comparte:
  • Print
  • Add to favorites
  • RSS
  • Digg
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Bitacoras.com
  • email
  • Live
  • MySpace
  • Netvibes
  • Technorati
  • Twitter