15:34. SáBADO 21 DE SEPTIEMBRE DE 2019

El ‘efecto boomerang’

Política
28 mayo, 2011
LUCÍA GARCÍA

Aunque el 22-M solo nos ha desvelado el prólogo, y aún habrá que esperar para conocer el desenlace final de este nudo gordiano que enreda a la política asturiana; se puede concluir que las elecciones autonómicas han mutado en un retorno político como respuesta a aquel vergonzoso ‘pacto
del Tizón’ (2 de septiembre de 2010) capitaneado por Gabino de Lorenzo

El 30 de diciembre, víspera de Nochevieja, el día que menos periódicos se leen y más tele noña se ve, fue la fecha elegida por Mariano Rajoy para darle la puntilla a Francisco Álvarez Cascos. Pero el epílogo estaba escrito mucho antes. La cúpula nacional del Partido Popular tenía que buscar un día de autos que no hiciese mucho ruido. Por eso, la asonada se perpetró en la tarde del 30-D, aprovechando el ‘apagón’ informativo de la noche de Fin de Año y el largo puente de Año Nuevo. Rajoy puso rumbo a Sanxenxo (Pontevedra) donde se comió las uvas, y Cascos a Luarca donde se empadronó antes de poner en marcha su ‘Plan B’. Así nació Foro Asturias, cuyo embrión se venía incubando desde hacía mucho tiempo. La nueva criatura política podía haber sido abortada en cualquier momento, pero los recelos y los miedos que carcomen a los dirigentes locales, regionales y nacionales del PP, hicieron que Foro Asturias rompiese aguas, al mismo tiempo, que Gabino de Lorenzo paría una candidata de postín y sietemesina (Isabel Pérez Espinosa). El resto de la historia es, más o menos conocida, aunque sólo el tiempo nos desvelará la letra pequeña de una convulsa ruptura política que ha troceado al PP en dos mitades.

El veredicto ciudadano del 22-M ha alumbrado una victoria inesperada y dos perplejos perdedores. Ha ganado la épica y han perdido los poderes anclados en el ‘machito’ de las instituciones. Habló la calle y mandó callar a quienes se creen -o se creían- muy por encima de los asturianos. El ‘sorpasso’ de Francisco Álvarez Cascos ha dejado boquiabiertos a los analistas políticos de toda Europa, a excepción de los meapilas a sueldo que escriben al dictado en los periódicos asturianos. Hasta el politólogo italiano, Giovanni Sartori -una de las voces más lúcidas del pensamiento de la izquierda liberal-, ha elogiado lo sucedido en Asturias, el vuelco político, el triunfo de la utopía, el ‘sorpasso’ de un nuevo partido que ha adelantado al PP y al PSOE -lo que Cascos llama el PPSOE- por la derecha, por la izquierda y, también, por el centro. La aritmética electoral refleja que los 16 diputados que ha conseguido Foro Asturias se corresponden con los 10 diputados que ha perdido el PP y los 6 que ha perdido el PSOE. Un trasvase de votos exponencial. Y no hay más vuelta de hoja, aunque un plomizo profesor universitario (O.R.B), con ínfulas de gurú mediático, se afanase en buscar respuestas de salón, en la noche electoral de la TPA.

Con una legión de novatos (abogados, profesores, médicos…), con un partido sin partido, con un puñado de desertores y hartos del PP (Cristina Coto, Pelayo Roces…), Francisco Álvarez Cascos ha salido victorioso de la batalla del 22-M. Foro Asturias, una formación política en gestación, un partido imberbe, le ha sacado los colores al PP y al PSOE, que se han convertido en los ‘segundones’ y ‘teloneros’ del nuevo concierto político. En su debut electoral, Javier Fernández e Isabel Pérez Espinosa, han hecho aguas y han consumado un estrepitoso fracaso electoral. Sin embargo, casi una semana después del histórico revolcón, ningún dirigente ha ejercitado la autocrítica, más allá de los mensajes de resignación de los populares y del ‘mantra’ que han emprendido los socialistas tildando de “extrema derecha” al candidato de Foro Asturias por Oviedo. ¿Esa es la única respuesta, de la FSA, a la Asturias que habló en las urnas?

Y mientras que algunos se lamen las heridas, Francisco Álvarez Cascos tiene la llave maestra de las ‘joyas de la corona’ de la política astur. En Gijón, Foro Asturias puede poner fin a 32 años de socialismo, en Oviedo a 20 años de ‘gabinismo’, y en el Principado sería la segunda vez que la derecha tome las riendas de una comunidad en la que solo ha gobernado durante cuatro años, tras casi tres décadas de elecciones autonómicas.

El PPSOE aún tardará tiempo en hacer la digestión del atracón de votos que se llevó Cascos el pasado domingo. Sin embargo, es necesario que metabolicen, cuanto antes, el nuevo escenario político que parieron las urnas. Vienen tiempos de necesarios consensos que permitan el andamiaje de sólidos acuerdos de gobernación en nuestras instituciones. Y para ello es necesario, aparcar los desafueros, despiojarse de miedos y frustraciones, y transitar hacía una Asturias menos monolítica y más reformista. Cambio de timón, pero también, de hoja de ruta.

Aunque el 22-M solo nos ha desvelado el prólogo, y aún habrá que esperar para conocer el desenlace final de este nudo gordiano que enreda a la política asturiana; se puede concluir que las elecciones autonómicas han mutado en un retorno político como respuesta a aquel vergonzoso ‘pacto del Tizón’ (2 de septiembre de 2010) capitaneado por Gabino de Lorenzo. Un ‘efecto boomerang’ que ha regresado a su punto de partida, con un resultado a la inversa del que esperaba quién urdió tan descabellado ataque. Sería un error, un gravísimo error, que los populares asturianos siguiesen dándose al canibalismo. ¿Habrán entendido el mensaje?

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