13:38. MARTES 26 DE MARZO DE 2019

Un campanario en las manos de un loco…

Opinión
4 marzo, 2011

Faustino F. Álvarez

Sábado, 26

Prohibido circular a más de 110 kilómetros a la hora en las autopistas. Los técnicos y los expertos discrepan de esta ocurrencia gubernamental, como la de las bombillas de bajo consumo (¿dónde están?). Se vende tabaco en los estancos, en los bares y en las gasolineras, y no se puede fumar en los locales públicos. Aquel eslogan turístico del franquismo (‘España es diferente’) ha resucitado en forma de esperpento. Los gobiernos deben fomentar la felicidad de los ciudadanos y no convertirlos en sospechosos, en furtivos o en apestados. En algunos casos, el Gobierno actúa tal como en el verso de Pablo Neruda: “igual que un campanario en las manos de un loco”. Este no es un país de cuerdos, y algunos dicen que afortunadamente.

Domingo, 27

Pertenezco a la cofradía del 27-F, formada por cuatro amigos que nacimos este día. El más joven de la cuadrilla es Antonio Trevín, delegado del Gobierno, y que sigue teniendo alma de maestro rural. Encabeza la lista el periodista cabraliego Pedro Páramo, que en sus tiempos de corresponsal en México conoció al otro Pedro Páramo, al autor de ‘Juan Rulfo’ y de ‘El llano en llamas’. Y completa el cuarteto Gustavo Suárez Pertierra, que fue ministro con Felipe González, que siempre mantuvo una elegante distancia con los vendavales, y que ahora preside el Instituto Elcano. Trevín está en Oviedo, Pedro en Fuengirola, Gustavo en Madrid y este escribidor pasa el domingo en Valencia de Don Juan, un pueblo al que le tengo un viejo afecto pero que cada día me aburre más. Celebro el cumpleaños leyendo poemas de Francisco de Quevedo, de Miguel Hernández, de Antonio Machado… Cuando Borges vino a España, un reportero le pidió su opinión sobre la obra de Antonio Machado, y respondió: “No sabía que Manuel tuviese un hermano”. Vuelvo a algunos escritores de cabecera, de mi canon particular, a González-Ruano, a Manuel Alcántara, a Francisco Umbral… Anoto un párrafo del autor de ‘Mortal y rosa’: “Dicen que hay en mi voz un general dormido, un cansado barítono que llora, un asesino con la voz cambiada, cierto runrún de bosque con bandidos…; dicen que hay en mi voz un hombre triste que levanta la voz porque le escuchen, un tenor seducido por sorpresa, y hasta un predicador, decía mi madre”. Umbral, que escribió cien libros y decenas de miles de artículos de periódico, es para muchos tan sólo un tipo cabreado en un programa de televisión en que le dijo a Mercedes Milá, que entonces era una chica seria: “Coño, que yo he venido aquí a hablar de mi libro”.

Lunes, 28

Regreso a Oviedo. Nieva en el Huerna. Debate en la radio sobre la situación de Libia, sobre el fin de una época. Gadafi montaba su jaima en los jardines del palacio del Pardo, custodiado por cien escoltas vírgenes. A Aznar le regaló un caballo, un pura sangre árabe llamado ‘El rayo del líder’. Hay obsequios que producen enredo, y quizá Aznar no sepa qué hacer con el corcel, si es que aún vive. Se dice que la hípica tiene efectos terapéuticos, que ayuda a superar enfermedades, que levanta el ánimo, que ahuyenta la tristeza. Tras una revolución, de la estatua ecuestre del dictador tan sólo se salva el caballo. El mundo ha dado personas como san Francisco de Asís, que llamaba hermanos a los lobos y a las flores, y como Adolf Hitler, que asesinaba a millones de judíos en campos de concentración y en cámaras de gas. También hay tipejos como Muamar el Gadafi, que ejerce su tiranía sangrienta sobre el pueblo libio, o como Hugo Chávez, que da refugio en Venezuela al etarra José Luis Eciolaza, alias ‘Dienteputo’, líder del ala más sangrienta de la banda terrorista y que entrena en la selva a los cachorros de una mafia que, aún debilitada, sigue coleando y preparando nuevos atentados. Los 200 kilos de explosivos incautados en Vizcaya no eran precisamente para celebrar el Carnaval o las venideras fallas…

Martes, 1

Llega el mes de marzo con pisada de gato. Marzo no es carne ni pescado. Tiene la vulgaridad de los miércoles, y el desdén de una crisis en los almanaques. Es el tiempo en que el invierno no se marcha y la primavera no acaba de llegar. Me han regalado una bufanda y una tortuga. Las instalo en la misma habitación, y un día de oscuridad y prisa me echo la tortuga al cuello y le pongo unas hojas de lechuga a la bufanda. Los astros y las encuestas están en contra de Rodríguez Zapatero. La superstición manipulada no oculta las responsabilidades personales. Los españoles tenemos muchas afinidades con los italianos, y cuando el tren no llega a la hora decimos eso de ‘porco Governo’. Los británicos, ante una situación similar, le echan la culpa a la empresa del ferrocarril, y no a Berlusconi que es un ídolo para los machos cabríos. Las estrellas tienen muchas tablas: saben en cada momento lo que agobia a las personas que las consultan. Por las noches, en algunas cadenas de televisión, después de los programas-basura vienen las echadoras de cartas, el tarot, la astrología, los horóscopos. Vienen a lomos de la melancólica fatalidad del eterno retorno. El hombre es un ser de incertidumbres, por lo que me preocupa que Zapatero actúe como si no dudase cuando hay un clamor unánime de que en España (“España, aparta de mi este cáliz”, lloraba el peruano César Vallejo) no está el horno crematorio para bollos.

Miércoles, 2

Un amigo mío, que milita en el ejército derrotado de los 88.072 asturianos sin trabajo, sale a las calles de Oviedo cada mañana contando y anotando en una libreta los locales comerciales cerrados, los que muestran el cartel de ‘se alquila’, ‘se vende’ o ‘se traspasa’. El pobre hombre siente cierta afinidad con los negocios muertos, con esa arqueología comercial que se contagia por toda la ciudad. Los optimistas dicen que comienzan a surgir los brotes verdes, pero mi amigo no se lo cree. No sería mala idea que el servicio de publicaciones del Principado, que saca a la luz textos muy raros, editase este cuaderno de bitácora del hombre que colecciona escenas inmóviles en la heroica ciudad nuevamente sitiada.

Jueves, 3

Leo que la compañía ‘Air Nostrum’ prohíbe a sus azafatas de tierra y de cabina llevar pantalones y les obliga a recortar la falda en 5 centímetros. Si se confirma la noticia, que la empresa desmiente con poco entusiasmo, habría que obligar a los directivos de ‘Air Nostrum’ a acudir a la oficina en calzoncillos. Y no por erotismo sino para que se hagan los graciosos. Es más sano el desprecio que el cabreo.

Viernes, 4

Cambio de teléfono móvil porque el anterior era de Atapuerca. Si sé que hay que dar tantas vueltas para esta operación, me hubiese quedado con el cacharro viejo. Que si te desconectan, que si te conectan, que si hay problemas para conservar los números de uso más frecuente guardados en la memoria, que si el pin, que si el pun, que si el pon… Seguro que en Sierra Leona andan más listos. La próxima vez que tenga que cambiar de teléfono lo hago en Bangladesh y gano tiempo.

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