06:41. JUEVES 27 DE FEBRERO DE 2020

Las interminables listas de espera

Asturias
21 septiembre, 2013
PEDRO ALBERTO ÁLVAREZ

En un año, la lista de espera quirúrgica ha aumentado en 2.784 personas (de 16.399 a 19.183), y hay 602 asturianos que llevan más de seis meses esperando para entrar en quirófano

Las listas de espera son el ‘mal endémico’ de la sanidad, y en Asturias, se han convertido en un preocupante quebradero de cabeza para el gobierno regional. Hoy hay 19.183 pacientes pendientes de una llamada para entrar en quirófano, 2.784 más que hace un año. Los asturianos que aguardaban su ‘turno’ desde hace más de seis meses, se han disparado de 10 (agosto de 2012) a 602 . Hace falta una espera media de 83 días para operarse en Asturias, cuando hace un año eran 73 días, y antes del verano, 75. Aunque en el último mes, las listas quirúrgicas se redujeron en 193 personas (un escaso 1%), el Principado parece no tener capacidad para recortar unos datos que empiezan a ser escandalosos. El año comenzó con 21.848 operaciones pendientes, que se redujeron a 18.492 en junio, pero que volvieron a subir a 19.376 en julio. Además, los pacientes pendientes de una primera consulta, han pasado en doce meses de 53.315 a 61.422 (un incremento de 8.107), de los que 12.887 llevan más de dos meses esperando cita. Las pruebas diagnósticas registran una lista de espera de 17.081 personas (2.151 más que hace un año). El número de pacientes pendientes del resultado de un TAC (1.076), un escaner (1.759) o una endoscopia (2.713), desde hace más de 60 días, se ha disparado un 114%. Y en el Hospital Central, el atasco es aún mucho mayor. Hay que esperar una media de 10 meses para realizar una resonancia, aunque en algunos casos se da cita para dentro de un año y medio. Las gastroscopias tardan 12 meses, y los escáneres ‘solo’ seis’, excepto en casos urgentes, que tienen prioridad y se realizan en un plazo máximo de dos días, al menos, en teoría. Hay enfermos que antes de que se les descarte o confirme la presencia de un cáncer, deben vivir dos meses con la incertidumbre. Aunque desde que comenzó el año el Sespa ha logrado rebajar la lista de espera para la primera consulta en 5.475 personas desde diciembre, la lista para pruebas diagnósticas ha subido en 1.788. Y en paralelo, los pacientes que llevan más de dos meses esperando por una prueba, también suben, 758 en el caso de primeras consultas y 2.156 a la espera de diagnóstico. El Sespa atribuye estos aumentos al periodo estival, aunque los últimos datos aportados corresponden a junio. Por ahora, Sanidad ‘esconde’ la evolución de las listas pendiente de pruebas de los dos últimos meses.

Ante la acumulación de pacientes pendientes de una operación de traumatología (120 días de media, 300 pacientes esperando más de seis meses), el Hospital Central deriva las intervenciones a otros centros, como el Hospital Monte Naranco, para ‘maquillar’ las cifras. Pero a pesar de los ‘ajustes’, la tardanza media de las operaciones en el Hospital Central llega a los 93 días (15 más que hace un año), y en algunos casos (cardiología) se rondan los 4 meses. Las operaciones de corazón, que solo se realizan en el Hospital, nunca habían sufrido demoras tan amplias, ni siquiera durante las huelgas. En este caso, la única solución es que los cirujanos ‘doblen turno’ para tratar de volver a la ‘normalidad’ en los próximos meses, y poder atender al medio centenar de enfermos que precisan una operación y que llevan esperando más de medio año (en ningún caso son patologías graves). El Hospital Central es uno de los que más trabajo atrasado tiene: 7.050 pacientes, frente a los 6.174 de hace un año.

En los centros que reciben un ‘exceso’ de pacientes, la supresión de la ‘peonadas’ trata de compensarse con la prolongación de jornada, que obliga a los médicos a trabajar dos horas y media por semana, por las tardes. Incluso las revisiones ginecológicas, que por recomendación de los médicos se hacían una vez al año, ahora se realizan cada tres. El Principado mantiene que la “buena y razonable gestión de la lista de espera, sin la necesidad de recurrir a planes especiales”, está teniendo efecto, pero en la práctica se trata solo de pequeñas mejoras paliativas, mes a mes, que lo logran, ni de lejos, volver a las cifras de hace un año, previas a la huelga de la Sanidad, que acabó con las ‘horas extras’, y que provocó un enfrentamiento por la modificación de turnos y jornadas de trabajo, que permanece latente. El Sespa dio por cerrado el conflicto sanitario en diciembre, pero sus consecuencias aún son patentes. Aunque la huelga médica disparó las listas de esperas, el PSOE está incumpliendo su programa electoral, ya que se comprometió a mejorar la eficiencia en la Sanidad. Los médicos, cirujanos o anestesistas ya no cobran por trabajar ‘a destajo’ durante las tardes, y el número de operaciones se ha reducido, impidiendo que las listas de espera puedan ‘menguar’. Al mismo tiempo, el Sespa continua derivando enfermos a centros privados con los que mantiene conciertos. El Centro Médico operó el año pasado a 342 pacientes de la sanidad pública, y la Clínica Asturias a 1.090, además de las 12.653 pruebas diagnósticas realizadas para a ‘aligerar’ la bolsa de pacientes del Sespa. Pero el número podría haberse disparado en lo que va de 2013. En ocho meses, podrían haberse derivado hasta 3.500 resonancias a centros privados. El servicio sigue siendo gratuito para el paciente, y las derivaciones a centros privados permiten descongestionar ligeramente las listas de espera, aunque para los sindicatos hay otros motivos. Es más barato pagar a los hospitales privados la factura de una operación, que mantener al 100% la red pública. La Junta de Personal del Área IV (zona centro) asegura que desde enero, el número de trabajadores del Hospital central se ha reducido en medio millar desde diciembre, mientras que los equipos de diagnóstico para realizar resonancias y escáneres está infrautilizados, y los quirófanos vacíos por las tardes, para ahorrar costes de personal. No se contrata a personal para suplir las jubilaciones, las bajas tardan semanas en cubrirse, y los contratos temporales de un año para los empleados, han sido sustituidos por contratos trimestrales. En paralelo, los sanitarios también tienen menos trabajo. En 2012 las consultas de medicina del Área IV (con el Hospital Central como cabecera), cayeron en 35.500.

En la Junta General, Foro Asturias denuncia otro ‘maquillaje’ en las listas de espera, que permite anunciar rebajas de unos pocos cientos de pacientes al mes. Cuando se ofrece a un enfermo pendiente de una prueba u operación, acudir a un hospital distinto del que le corresponde. En caso de que acepte, se traslada su expediente y vuelve a iniciarse el ‘contador’ de los días en espera. Si por el contrario rechaza esta posibilidad y quiere ser tratado en su mismo centro, también pierde la ‘antigüedad’, al rechazar el cambio, una ‘artimaña’ que permite acortar los tiempos medios de espera que publica el Sespa. En un caso extremo, un paciente que lleve 7 meses pendiente de entrar en quirófano, si rechaza ser operado en Jarrio, en lugar de hacerlo en Cabueñes, pasaría a contar como un ‘recién llegado’ para las estadísticas. Otra de las fórmulas empleadas, como denuncian sindicatos y trabajadores del Sespa, es llamar a los pacientes en vísperas de vacaciones, puentes o fines de semana. Tras meses sin recibir noticias de sus médicos, los pacientes no están dispuestos a renunciar a un viaje para someterse, en muchos casos, a una cirugía menor. Y cuando eso ocurre, también vuelven al principio, al ‘día uno’ de la espera.

Sin ‘plan de choque’

El pasado febrero, la Junta General aprobó por unanimidad, y a propuesta del PP, exigir al gobierno la elaboración de un plan de gestión estructural para reducir las listas de espera. El compromiso era llevarlo al parlamento antes del otoño, y el plazo concluye hoy, sin que haya novedades. El diputado del PP, Alfonso Román López, aseguraba entonces que la situación era “dramática”, y en los últimos siete meses todo sigue igual. Román también apuntaba que la evolución de los indicadores ya era negativa antes de septiembre, antes de comenzar los paros en los hospitales. Albano Longo, portavoz de Sanidad de Foro, sostiene que “la situación es peor hoy de la que Javier Fernández recibió hace un año, al llegar al gobierno”. Longo añade que el ‘orgullo’ del consejero Faustino Blanco, “es haber pasado de la catástrofe de enero (21.848 pacientes en espera) al desastre que tenemos ahora”. Sin embargo, el Principado defiende las tímidas mejoras, tomando como referencia solo los primeros meses del año, en los que se ha reducido la lista quirúrgica en 2.665 pacientes. Pero aún quedan más de 19.000 esperando turno. El Principado tampoco cumplió su compromiso de volver a la ‘normalidad’ previa a la huelga, a mediados de 2013. Y ante la poca eficacia que están teniendo las prolongaciones de jornada (dos horas y media a la semana dan para pocas operaciones), el Sespa ha tomado otra medida: imponer operaciones y consultas por las tardes, a los departamentos donde la lista de espera supere los tres meses. Se trata de urología, cirugía general, cirugía cardíaca y traumatología, aunque por el momento no se ha llegado a un acuerdo con los profesionales.

Justas o no, las ‘peonadas’ contribuían a reducir las listas de espera en los momentos de mayor demanda de intervenciones, y su supresión ha supuesto un duro golpe para el sistema sanitario. Recortando las listas de espera en tan sólo 200 pacientes al mes, como ocurrió en agosto, el Principado tardaría un año en volver a situar las listas de espera en torno a los 16.000 pacientes pendientes de una operación. Y son doce meses más del plazo que la Consejería de Sanidad se dio para volver a la normalidad. Cumplir con las promesas de reducir las listas de espera es, poco menos, que una utopía. Y más aún, cuando el gobierno regional tiene en su contra a los médicos, que no están protagonizando paros, pero que en algunos casos están llevando a cabo ‘huelgas encubiertas’, ya que una mayor dedicación no les supondrá ninguna mejora económica. Obligados a acudir a la consulta o al quirófano por las tardes, 10 horas más al mes, los médicos mantienen un silencioso pulso contra el Principado.

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