15:23. VIERNES 28 DE FEBRERO DE 2020

El abandono del spa de Ciudad Naranco

Oviedo
23 septiembre, 2013
PEDRO ALBERTO ÁLVAREZ

Se cumple un año del informe municipal que cifraba la inversión ejecutada en 3,28 millones de euros. Una de las empresas del spa, ha denunciado la resolución del contrato

Hace un año que los técnicos muni­cipales entraron en el solar donde debería levantarse el spa de Ciudad Naranco, cuyas obras llevan para­lizadas desde 2009. El informe en­cargado por el Ayuntamiento, va­loró en 3,28 millones de euros los trabajos realizados hasta ahora, y formaba parte de los trámites ne­cesarios para resolver el contrato, y entregar el ‘esqueleto’ de la estructu­ra a otra empresa, junto a la conce­sión de su explotación. Pero todo el proceso está paralizado en los tribu­nales ya que la sociedad Gaia Ges­tiones Deportivas -participada por las empresas Naranco Wellness, El Caleyo, Contratas Iglesias y Jesús Martínez Álvarez Construcciones-, considera que el Ayuntamiento no le notificó adecuadamente la resci­sión del acuerdo, que el equipo de gobierno certificó en enero. La de­nuncia de Gaia fue presentada en marzo en el juzgado de lo Conten­cioso-Administrativo número 4 de Oviedo, y aún no se ha resuelto.

Tras amagar en varias ocasio­nes con romper el contrato firma­do en 2006 e incautarse de la fianza de medio millón de euros deposita­da por Naranco Wellness, Agustín Iglesias Caunedo decidió cumplir las amenazas municipales el pa­sado verano. Entre las causas para retirar la obra y la concesión, está la falta de ejecución de la inversión comprometida (solo 3,28 millones de los 11 previstos), los continuos retrasos (debería estar abierto des­de 2008) y la falta de capacidad de la sociedad para lograr financiación y retomar las obras. Gaia no alega contra esos motivos, sino contra un defecto en el trámite burocrático. Los letrados de la empresa afirman que la rescisión “es nula de pleno derecho” porque Gaia no fue noti­ficada del inicio del procedimiento administrativo. El Ayuntamiento defiende que todo se hizo de acuer­do a la ley, y que se notificó cada pa­so a Naranco Wellness, y a los ban­cos que les concedieron créditos para levantar el spa. El consistorio también apunta que Gaia no puede alegar desconocimiento, cuando el primer intento de rescindir el con­trato, se produjo en 2010.

Un año más de demoras

A finales del año pasado, el alcalde anunció un plan para desbloquear el equipamiento deportivo de Ciu­dad Naranco. El consistorio abrirá un concurso público, poniendo co­mo condición a la nueva empresa concesionaria, que pague a Naran­co Wellness, el trabajo realizado hasta ahora (3,28 millones). De esa forma, el Ayuntamiento no tendría que poner más dinero público en la operación, y podría ‘reconvertir’ el spa en un polideportivo u otro equi­pamiento para el barrio. Pero hasta que los tribunales no resuelvan el recurso de Gaia, no podrá convo­carse el nuevo concurso. Mientras tanto, la estructura del spa sigue deteriorándose. Uno de los respon­sables de Contratas Iglesias, que asumía la mayor parte de la carga de trabajo en el proyecto, conside­ra que el dinero invertido ya no se corresponde con el valor real de los ‘huesos’ del edificio. “Cualquie­ra puede entender que en una obra parada durante 4 años, los hierros se oxidan, las estructuras se debili­tan y parte de lo realizado, se echa a perder”. Pero el mayor problema es qué hacer con las cubetas de las piscinas cubiertas, que se encuen­tran en la planta baja. “Se cons­truyó la estructura de una piscina olímpica, de una para niños, y va­rias cubetas para jacuzzis. Llegan a los dos metro de profundudad y bajan hasta el sótano”. Cambiar el uso del edificio, implicaría demo­ler estas estructuras, con un ele­vado coste.

Una mole hueca

Los tres pisos y el sótano del spa están llenos de pintadas y restos de hogueras, mientras en el solar en que los rodea (41.238 metros cua­drados) se acumulan restos del ma­terial empleado, palés de ladrillos o bidones de combustible vacíos. Los fosos excavados para construir las tres piscinas exteriores, están lle­nos de maleza y escayos. No hay vallas que impidan subir por las escaleras de hormigón hasta las plantas superiores, desde las que se puede acceder al tejado curva­do, seña de identidad del diseño. La parte superior de la cubierta es­tá protegida por una capa aislante, pero la inferior se encuentra al aire libre, y los listones de madera tam­bién podrían haberse deteriorado demasiado como para poder ser ‘recuperados’.

Las vallas rotas y los caminos marcados sobre la hierba que crece sin control, indican que el spa sí que tiene visitantes, sobre todo jóvenes que llenan los muros de ladrillo de graffitis, y también indigentes. En la planta superior, incluso hay una construcción realizada con ladrillos apilados, una especie de ‘iglú’ en el que una persona sin techo pasaba las noches, como alternativa al cie­lo raso. Situado entre tres centros escolares (Colegio Parque Infantil, Instituto Monte Naranco y Colegio Loyola), el inacabado spa se ha con­vertido en una molestia para los ve­cinos de las calles Hangzhou, San­tiago y José de Calasanz, las más próximas al solar de 4,1 hectáreas (la mitad del Campo San Francis­co). Solo se ha edificado hasta aho­ra una quinta parte de lo planea­do, y serán necesarios más de 7,7 millones (el dinero pendiente de ejecución, según el plan original), para poder finalizar las obras pen­dientes, con un nuevo proyecto. En plena crisis económica, será dificil que el Ayuntamiento pueda encon­trar una empresa dispuesta a des­embolsar 3,28 millones de euros para pagar a un tercero los traba­jos realizados, y a invertir varios millones de euros más en un equi­pamiento municipal, del que obten­dría la gestión. Los buenos tiempos de la colaboración público-privada en Oviedo, ya han pasado.

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