05:21. LUNES 23 DE SEPTIEMBRE DE 2019

Las interminables listas de espera

Asturias
27 septiembre, 2013
PEDRO ALBERTO ÁLVAREZ

En un año, la lista de espera quirúrgica ha aumentado en 2.784 personas (de 16.399 a 19.183), y hay 602 asturianos que llevan más de seis meses esperando para entrar en quirófano.

Las listas de espera son el ‘mal en­démico’ de la sanidad, y en Asturias, se han convertido en un preocupan­te quebradero de cabeza para el go­bierno regional. Hoy hay 19.183 pa­cientes pendientes de una llamada para entrar en quirófano, 2.784 más que hace un año. Los asturianos que aguardaban su ‘turno’ desde hace más de seis meses, se han dis­parado de 10 (agosto de 2012) a 602 . Hace falta una espera media de 83 días para operarse en Asturias, cuando hace un año eran 73 días, y antes del verano, 75. Aunque en el último mes, las listas quirúrgicas se redujeron en 193 personas (un es­caso 1%), el Principado parece no tener capacidad para recortar unos datos que empiezan a ser escanda­losos. El año comenzó con 21.848 operaciones pendientes, que se re­dujeron a 18.492 en junio, pero que volvieron a subir a 19.376 en julio. Además, los pacientes pendientes de una primera consulta, han pasa­do en doce meses de 53.315 a 61.422 (un incremento de 8.107), de los que 12.887 llevan más de dos meses es­perando cita. Las pruebas diagnós­ticas registran una lista de espera de 17.081 personas (2.151 más que hace un año). El número de pacien­tes pendientes del resultado de un TAC (1.076), un escaner (1.759) o una endoscopia (2.713), desde ha­ce más de 60 días, se ha disparado un 114%. Y en el Hospital Central, el atasco es aún mucho mayor. Hay que esperar una media de 10 meses para realizar una resonancia, aun­que en algunos casos se da cita para dentro de un año y medio. Las gas­troscopias tardan 12 meses, y los es­cáneres ‘solo’ seis’, excepto en casos urgentes, que tienen prioridad y se realizan en un plazo máximo de dos días, al menos, en teoría. Hay enfer­mos que antes de que se les descarte o confirme la presencia de un cán­cer, deben vivir dos meses con la incertidumbre. Aunque desde que comenzó el año el Sespa ha logra­do rebajar la lista de espera para la primera consulta en 5.475 personas desde diciembre, la lista para prue­bas diagnósticas ha subido en 1.788. Y en paralelo, los pacientes que lle­van más de dos meses esperando por una prueba, también suben, 758 en el caso de primeras consultas y 2.156 a la espera de diagnóstico. El Sespa atribuye estos aumentos al periodo estival, aunque los últimos datos aportados corresponden a ju­nio. Por ahora, Sanidad ‘esconde’ la evolución de las listas pendiente de pruebas de los dos últimos meses.

Ante la acumulación de pacien­tes pendientes de una operación de traumatología (120 días de media, 300 pacientes esperando más de seis meses), el Hospital Central deriva las intervenciones a otros centros, como el Hospital Monte Naranco, para ‘maquillar’ las ci­fras. Pero a pesar de los ‘ajustes’, la tardanza media de las operaciones en el Hospital Central llega a los 93 días (15 más que hace un año), y en algunos casos (cardiología) se ron­dan los 4 meses. Las operaciones de corazón, que solo se realizan en el Hospital, nunca habían sufrido de­moras tan amplias, ni siquiera du­rante las huelgas. En este caso, la única solución es que los cirujanos ‘doblen turno’ para tratar de volver a la ‘normalidad’ en los próximos me­ses, y poder atender al medio cente­nar de enfermos que precisan una operación y que llevan esperando más de medio año (en ningún caso son patologías graves). El Hospital Central es uno de los que más tra­bajo atrasado tiene: 7.050 pacientes, frente a los 6.174 de hace un año.

En los centros que reciben un ‘exceso’ de pacientes, la supresión de la ‘peonadas’ trata de compen­sarse con la prolongación de jor­nada, que obliga a los médicos a trabajar dos horas y media por semana, por las tardes. Incluso las revisiones ginecológicas, que por recomendación de los médicos se hacían una vez al año, ahora se realizan cada tres. El Principado mantiene que la “buena y razona­ble gestión de la lista de espera, sin la necesidad de recurrir a planes especiales”, está teniendo efecto, pero en la práctica se trata solo de pequeñas mejoras paliativas, mes a mes, que lo logran, ni de lejos, vol­ver a las cifras de hace un año, pre­vias a la huelga de la Sanidad, que acabó con las ‘horas extras’, y que provocó un enfrentamiento por la modificación de turnos y jornadas de trabajo, que permanece latente. El Sespa dio por cerrado el conflic­to sanitario en diciembre, pero sus consecuencias aún son patentes. Aunque la huelga médica disparó las listas de esperas, el PSOE está incumpliendo su programa electo­ral, ya que se comprometió a mejo­rar la eficiencia en la Sanidad. Los médicos, cirujanos o anestesistas ya no cobran por trabajar ‘a des­tajo’ durante las tardes, y el núme­ro de operaciones se ha reducido, impidiendo que las listas de espera puedan ‘menguar’. Al mismo tiem­po, el Sespa continua derivando en­fermos a centros privados con los que mantiene conciertos. El Centro Médico operó el año pasado a 342 pacientes de la sanidad pública, y la Clínica Asturias a 1.090, además de las 12.653 pruebas diagnósticas rea­lizadas para a ‘aligerar’ la bolsa de pacientes del Sespa. Pero el número podría haberse disparado en lo que va de 2013. En ocho meses, podrían haberse derivado hasta 3.500 reso­nancias a centros privados. El servi­cio sigue siendo gratuito para el pa­ciente, y las derivaciones a centros privados permiten descongestio­nar ligeramente las listas de espe­ra, aunque para los sindicatos hay otros motivos. Es más barato pagar a los hospitales privados la factura de una operación, que mantener al 100% la red pública. La Junta de Personal del Área IV (zona centro) asegura que desde enero, el número de trabajadores del Hospital central se ha reducido en medio millar des­de diciembre, mientras que los equi­pos de diagnóstico para realizar re­sonancias y escáneres está infrauti­lizados, y los quirófanos vacíos por las tardes, para ahorrar costes de personal. No se contrata a personal para suplir las jubilaciones, las ba­jas tardan semanas en cubrirse, y los contratos temporales de un año para los empleados, han sido sus­tituidos por contratos trimestrales. En paralelo, los sanitarios también tienen menos trabajo. En 2012 las consultas de medicina del Área IV (con el Hospital Central como cabe­cera), cayeron en 35.500.

En la Junta General, Foro Astu­rias denuncia otro ‘maquillaje’ en las listas de espera, que permite anun­ciar rebajas de unos pocos cientos de pacientes al mes. Cuando se ofrece a un enfermo pendiente de una prue­ba u operación, acudir a un hospital distinto del que le corresponde. En caso de que acepte, se traslada su ex­pediente y vuelve a iniciarse el ‘con­tador’ de los días en espera. Si por el contrario rechaza esta posibilidad y quiere ser tratado en su mismo cen­tro, también pierde la ‘antigüedad’, al rechazar el cambio, una ‘artima­ña’ que permite acortar los tiempos medios de espera que publica el Ses­pa. En un caso extremo, un pacien­te que lleve 7 meses pendiente de entrar en quirófano, si rechaza ser operado en Jarrio, en lugar de ha­cerlo en Cabueñes, pasaría a contar como un ‘recién llegado’ para las es­tadísticas. Otra de las fórmulas em­pleadas, como denuncian sindicatos y trabajadores del Sespa, es llamar a los pacientes en vísperas de vaca­ciones, puentes o fines de semana. Tras meses sin recibir noticias de sus médicos, los pacientes no están dis­puestos a renunciar a un viaje para someterse, en muchos casos, a una cirugía menor. Y cuando eso ocurre, también vuelven al principio, al ‘día uno’ de la espera.

Sin ‘plan de choque’

El pasado febrero, la Junta General aprobó por unanimidad, y a pro­puesta del PP, exigir al gobierno la elaboración de un plan de gestión estructural para reducir las listas de espera. El compromiso era llevarlo al parlamento antes del otoño, y el plazo concluye hoy, sin que haya novedades. El diputado del PP, Al­fonso Román López, aseguraba en­tonces que la situación era “dramá­tica”, y en los últimos siete meses todo sigue igual. Román también apuntaba que la evolución de los indicadores ya era negativa antes de septiembre, antes de comenzar los paros en los hospitales. Alba­no Longo, portavoz de Sanidad de Foro, sostiene que “la situación es peor hoy de la que Javier Fernán­dez recibió hace un año, al llegar al gobierno”. Longo añade que el ‘or­gullo’ del consejero Faustino Blan­co, “es haber pasado de la catástro­fe de enero (21.848 pacientes en es­pera) al desastre que tenemos aho­ra”. Sin embargo, el Principado de­fiende las tímidas mejoras, toman­do como referencia solo los prime­ros meses del año, en los que se ha reducido la lista quirúrgica en 2.665 pacientes. Pero aún quedan más de 19.000 esperando turno. El Princi­pado tampoco cumplió su compro­miso de volver a la ‘normalidad’ pre­via a la huelga, a mediados de 2013. Y ante la poca eficacia que están teniendo las prolongaciones de jor­nada (dos horas y media a la sema­na dan para pocas operaciones), el Sespa ha tomado otra medida: im­poner operaciones y consultas por las tardes, a los departamentos don­de la lista de espera supere los tres meses. Se trata de urología, cirugía general, cirugía cardíaca y trauma­tología, aunque por el momento no se ha llegado a un acuerdo con los profesionales.

Justas o no, las ‘peonadas’ con­tribuían a reducir las listas de es­pera en los momentos de mayor demanda de intervenciones, y su supresión ha supuesto un duro gol­pe para el sistema sanitario. Recor­tando las listas de espera en tan sólo 200 pacientes al mes, como ocurrió en agosto, el Principado tardaría un año en volver a situar las listas de espera en torno a los 16.000 pacien­tes pendientes de una operación. Y son doce meses más del plazo que la Consejería de Sanidad se dio para volver a la normalidad. Cumplir con las promesas de reducir las listas de espera es, poco menos, que una uto­pía. Y más aún, cuando el gobierno regional tiene en su contra a los mé­dicos, que no están protagonizando paros, pero que en algunos casos es­tán llevando a cabo ‘huelgas encu­biertas’, ya que una mayor dedica­ción no les supondrá ninguna me­jora económica. Obligados a acudir a la consulta o al quirófano por las tardes, 10 horas más al mes, los mé­dicos mantienen un silencioso pulso contra el Principado.

A la incertidumbre de pasar por el quirófano, se suma una larga espe­ra, que ha aumentado en un 33% desde mayo de 2012. Foro Asturias se encontró con una espera media de 79 días en agosto de 2011, y en su programa electoral, llevaba la pro­mesa de reducirla hasta los 50 días. Aunque no pudo lograrlo en sus 10 meses de gobierno, el ejecutivo de Francisco Álvarez-Cascos si consi­guió una importante mejoría, hasta los 55 días. Hoy, son 83.

Hace dos años, el número de pacientes que llevaba más de seis meses esperando a entrar en qui­rófano, superaba los 600, pero el Sespa también logró mejorar las estadísticas, y desde diciembre de 2011, ningún asturiano ya formaba parte de la ‘lista negra’ de más de 180 días de demora. En agosto de 2012 eran 10, una cifra que podría considerarse simbólica, pero que se disparó, llegando a los 2.911 en enero de 2013, a causa de la huelga. Desde entonces se había reducido (1.330 en abril, 1.074 en mayo, 291 en junio), pero volvió a remontar durante el verano, hasta sumar 602 pacientes. Y no hay excusas que jus­tifiquen esta imparable subida. Tras la huelga médica, el Sespa mantie­ne la prioridad para realizar las operaciones a pacientes con pato­logías graves, pero no puede absor­ber a todos los enfermos. Los me­nos graves son relegados al último lugar de la lista, y en algunos casos, se acercan ya al año (351 días). Fo­ro Asturias intentó en junio que la Junta General aprobase un ‘plan de choque’ para que a 31 de diciembre de 2013, no hubiese nadie esperan­do por una operación más de seis meses, pero no logró el respaldo del resto de partidos, que consideraron que aún había margen para que el Sespa pudiera volver a la ‘normali­dad’. Pero tanto en el Hospital Cen­tral como en otros centros, como el San Agustín (Avilés) o en Cabueñes (Gijón), la situación de algunos de­partamentos es peor incluso que du­rante las semanas de huelga, cuan­do se cancelaban cientos de opera­ciones. Aunque sin ‘peonadas’, el au­mento de la jornada laboral de los facultativos (en un 7%), equivalente a 28.000 jornadas de tarde a lo largo del año, por ahora no ha servido pa­ra ‘adelgazar’ las crecientes listas de espera.

Asturias ‘planta’ a la ministra

Hace una semana, la ministra de Sanidad, Ana Mato acordó con los consejeros de Sanidad de las comunidades autónomas, un plan para mejorar la gestión de las lis­tas de espera, para dar prioridad al criterio de los médicos a la ho­ra de señalar la urgencia de las in­tervenciones. Pero Faustino Blanco no acudió a la cita en Barcelona, y plantó a la ministra. Tampoco acu­dieron los consejeros de Cantabria (inauguraba un hospital), Andalu­cía (acababa de tomar posesión del cargo) y Ceuta y Melilla, convoca­dos a la reunión informal del Con­sejo Interterritorial de Salud. Ana Mato mantendrá reuniones a lo largo de las próximas semanas con el Foro de la Profesión Médica y el Consejo General de la Enfermería, para realizar un seguimiento de las reformas puestas en marcha en las diversas comunidades autónomas, pero impulsadas desde el gobierno central. Asturias se ha mantenido al margen y sigue aplicando sus pro­pios criterios, diferentes al de otras regiones.

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