21:34. VIERNES 22 DE NOVIEMBRE DE 2019

El AVE, el gran embuste

Política
14 octubre, 2013
DAVID ASCASO

Desde hace meses, el Ministerio de Fomento prepara el ‘finiquito’ de la Alta Velocidad en Asturias. El obje­tivo no es otro que dar una nueva vuelta de tuerca a los ajustes presu­puestarios, ya que el AVE no pasa­rá de León. La reincidencia en los embustes y las informaciones ‘pre­cocinadas’ que anticipan el desas­tre, reflejan la existencia de un plan -por entregas- para suprimir la lle­gada del AVE al Principado. La fil­tración de un supuesto informe del Adif, que contempla la posibilidad de que la Alta Velocidad solo llegue hasta León, es el penúltimo capítulo de una muerte anunciada, incumpli­miento tras incumplimiento, y em­buste tras embuste. En mayo, Ra­fael Catalá, secretario de Estado de Infraestructuras, ya reconoció que construir el trazado en Pola de Le­na y Gijón, no figura entre las pre­visiones del gobierno. El próximo paso será que el Adif confirme que León será la estación final del AVE del norte, dando carpetazo a un proyecto en el que se han enterrado más de 3.000 millones de euros.

De las ‘goteras’ a la falta de dinero

Entre abril y mayo, La Nueva Es­paña anunció que las filtraciones en los túneles de la Variante ralenti­zarían las obras e impedirían cum­plir los plazos, y ahora la historia vuelve a repetirse. En esta ocasión un informe del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, sirve como aviso para navegantes. Un tren AVE recorrería la distancia en­tre Oviedo y Madrid en dos horas y media. Un Alvia, en tres horas y cuarto. Una diferencia de ‘solo’ 45 minutos, pero un gasto de 2.190 mi­llones de euros (el coste del trazado entre León y Gijón). Otra filtración que allana el camino para que el Mi­nisterio de Fomento confirme que la puesta en servicio de la Alta Veloci­dad en Asturias, no es rentable. Los continuos retrasos en la licitación de los contratos para equipar los túneles (vías, catenarias, comunica­ciones…) anunciada para mayo pero no realizada, y la suspensión de los estudios de impacto ambiental en los tramos Pola de Lena-Gijón y León-La Robla, unidos a la hipótesis de cortar las ‘alas’ al AVE antes de que llegue al Principado, anticipan un fatal desenlace para los intereses de Asturias, cuando hace menos de un año, todo eran promesas y com­promisos por parte del Ministerio.

El pasado enero, la ministra Ana Pastor, aseguró ante el Senado que la Variante de Pajares entraría en servicio en 2014, pero no expli­có en qué condiciones. Tres meses después, las filtraciones en los túne­les, conocidas desde el inicio de las obras, e impermeabilizadas en 2010 y 2011, fueron puestas como excusa para justificar los incumplimientos de Fomento. Solo una semana des­pués de que La Nueva España ase­gurara que las ‘goteras’ arrojaban 500 litros de agua por segundo, el secretario de Estado Rafael Cata­lá visitaba Asturias. Y lo hizo para traer malas noticias, escudándose en coartadas técnicas para demo­rar de forma indefinida la apertura de los túneles. Catalá anunció que las filtraciones tardarían un año en sellarse, y que los técnicos deberían estudiar cómo evitar deslizamientos de tierra que, casualmente, también afectan al desarrollo de las obras. La visita del secretario de Estado fue demoledora, ya que confirmó que solo abriría un túnel, con ancho ‘ibérico’, tráfico mixto (pasajeros y mercancías), que no habría nueva estación en León, y que la construc­ción de las vías más allá de Pola de Lena, quedaba suspendida. Sin em­bargo, el gobierno del Principado se mostró satisfecho. “Con un solo tú­nel, se cubren con holgura la nece­sidades”, aseguró la consejera, Be­lén Fernández, tras una inversión de 3.000 millones para horadar dos tú­neles gemelos de 25 kilómetros ca­da uno. El ejecutivo asturiano tam­poco se escandalizó por la total falta de fechas o previsiones de ejecución e inversión, apuntando que “lo im­portante es que se ha confirmado el tráfico mixto, sobre lo demás no tenemos opinión”. La consejera ig­noró el anuncio que Catalá había hecho horas antes, al asegurar que la ejecución del proyecto entre Pola y Gijón, quedaba suspendido, y no reaccionó hasta semanas después, exigiendo un calendario. Pero ya era demasiado tarde.

Las ‘goteras’, los ‘argayos’ y la visita de Rafael Catalá, fueron so­lo una cortina de humo para ocul­tar la realidad. Fomento no tiene intención de concluir la Variante, ni en 2014, ni en 2015, ni tampoco en los próximos años. La ministra Ana Pastor, acabó confesando, tras las insistentes preguntas de los di­putados por Asturias, Antonio Tre­vín (PSOE) y Enrique Álvarez Sos­tres (Foro), “si tuviera dinero para abrir los dos túneles de Pajares lo haría, pero no lo tengo”. Que el pa­sado miércoles, en una visita a la Autovía del Cantábrico, anunciase que la Variante abrirá en 2014, ya no tiene ningún valor.

Los Presupuestos confirman el abandono

Todo estaba previsto y planeado, co­mo confirman los informes internos manejados por Adif, y que ahora sa­len a la luz, por ‘capítulos’. Comple­tar el trazado desde León, costaría en torno a 3.100 millones de euros, que deberían invertirse durante los próximos cinco años (una media de 620 millones al año). Los Presu­puestos de 2013 contemplaban una inversión este ejercicio de 180 mi­llones de euros, de los que apenas se habrán ejecutado, a final de año, 107 millones, dejando sin gastar más de un 40% de la partida. Para 2014, Fomento anuncia la inyección de 190 millones de euros, pero tras incumplir todos los compromisos, las cuentas del Ministerio son solo papel mojado. Además, los Presu­puestos del próximo ejercicio, en el apartado donde se incluyen las pre­visiones de inversión a medio plazo, aparecen partidas para la Variante hasta 2018 (en año pasado, el último pago se anunció para 2015). Aunque la eliminación de uno de los túne­les del proyecto reduce a la mitad el gasto y también el trabajo, los pla­zos siguen dilatándose. En 2014 la Variante no entrará en servicio (pri­mer incumplimiento de Ana Pastor), y con suerte, se incorporará a la red en 2015, pero solo con un túnel (se­gundo incumplimiento), y sin estar adaptado para la Alta Velocidad, siempre que “los detalles procedi­mentales” o los “problemas técni­cos” no vuelvan a ‘cruzarse’ en los pronósticos de Fomento. El diseño de los Presupuestos concuerda con la posibilidad planteada por Adif de privar a Asturias de la Alta Veloci­dad, y solo habrá que esperar algún tiempo hasta que algún dirigente re­conozca abiertamente que Fomen­to no va a invertir un euro más en el AVE asturiano. Una Variante que no esté preparada para recibir tre­nes AVE, hace inútil la construcción de líneas de Alta Velocidad a la en­trada y salida de Asturias (los estu­dios de impacto ambiental, previos a las obras, han sido suspendidos), y evita plantear la construcción de la estación (o estaciones) en la que debería parar el AVE (Oviedo; Ovie­do y Gijón, Oviedo, Gijón y Avilés, una nueva terminal intermedia…). En mayo, Rafael Catalá ya adelan­tó que abrir el debate no tenía senti­do, hasta contar con un calendario. Para Fomento resulta más barato y sencillo apelar a la austeridad y la estabilidad presupuestaria, para borrar Asturias del camino del AVE.

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