05:22. LUNES 23 DE SEPTIEMBRE DE 2019

El camelo presupuestario

Editorial
29 octubre, 2013

Los presupuestos de Asturias para el próximo año, han quedado condicionados al ‘subidón’ fiscal que plantea Izquierda Unida. La coalición de izquierdas propone incrementar los impuestos de Patrimonio, Sucesiones y Donaciones, elevar el impuesto a la banca, y hasta la creación de un nuevo gravamen aplicable a las empresas que utilizan los montes para fines no agrícolas. Con su propuesta, IU pretende incrementar la recaudación, para financiar y aumentar las políticas sociales y el empleo. Tras la inicial guerra de cifras, donde Izquierda Unida calculaba un plus de 110 millones de euros, el PSOE rebajaba esa cuantía hasta los 30 o 40 millones; el ejecutivo ahora parece dispuesto a subir el impuesto de Patrimonio y también el mal llamado impuesto a la banca, que al final recae sobre los ciudadanos a través de un sinfín de abusivas comisiones. Por partes. Asturias que ya soporta una carga fiscal, tan elevada como Madrid o Barcelona, debe de contener su voracidad recaudatoria, y más aún después de la treintena de subidas fiscales decretadas por el gobierno de Mariano Rajoy. Por no hablar, que no es el momento, del coste de la gasolina (céntimo sanitario) o del precio del kilovatio en una comunidad que exporta y tiene excedente energético.

A cuenta de subir o bajar los impuestos, se cae fácilmente en el populismo y en la demagogia. Lo estamos viendo estos días, con las trifulcas municipales en relación al recibo de la contribución (IBI), y con el recargo del 50% sobre los pisos vacíos, que Izquierda Unida consiguió sacar adelante en el Ayuntamiento de Oviedo. Un ‘catastrazo’ difícilmente aplicable y hasta de dudosa legalidad. En ocasiones, la coalición de izquierdas tiene que contener su vena roja, ya que se empieza ‘expropiando’ a los ricos o a quienes más tienen, y al final algún exaltado acaba asaltando supermercados.

Aunque la intención de Izquierda Unida es loable, recaudar más para poder financiar el desbocado coste del salario social y elevar el gasto en políticas que reanimen el empleo; no es ese el debate. Y menos aún, teniendo en cuenta que el incremento de la presión fiscal no garantiza una mayor recaudación, más bien todo lo contrario. A nivel nacional, la subida del IVA solo ha servido para aminorar el consumo o, por ejemplo, vaciar los cines. No hay que ser ningún lumbreras, para concluir que nuestra maltrecha economía, solo se recuperará cuando fluya el crédito, se incentive el consumo, y tengamos todos más dinero en el bolsillo.

El verdadero debate está en la letra pequeña del camelo presupuestario. Estamos ante unas cuentas rutinarias e insostenibles. Rutinarias porque repiten los mismos números del pasado (la Sanidad y la Educación consumen el 57,3% de los recursos disponibles, 7 décimas menos que en el actual ejercicio presupuestario). Insostenibles porque el pago de la deuda (469 millones) volverá a superar a la inversión (323 millones) por segundo año consecutivo. Además, no hay reformas en ninguna dirección, y tampoco para contener el gasto corriente. El gobierno socialista, a día de hoy, solo ha cerrado uno de los ochenta entes públicos (Instituto Asturiano de Estadística) que actúan, en su mayor parte, como una costosa e ineficaz administración paralela. Un ahorro menor ya que solo contaba con media docena de trabajadores que han sido recolocados en otros organismos públicos.

No es de recibo para los contribuyentes asturianos, que ya soportan una de las mayores cargas fiscales de todo el país, que se cargue sobre sus espaldas el desbocado gasto social, cuando el despilfarro anida en los ‘chiringuitos’. Por eso, entre otras razones, IU se equivoca en sus planteamientos impositivos. Las cuentas de Javier Fernández, o sea de la FSA, son un camelo que solo aspiran a la supervivencia del actual ejecutivo.

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