23:36. VIERNES 20 DE SEPTIEMBRE DE 2019

Fin de ciclo socialista en Asturias

Opinión
28 diciembre, 2013
FRANCISCO ÁLVAREZ-CASCOS

A Javier Fernández le bastó un año y medio para convencer a los que lo auparon a la Presidencia del Principado para que le retiraran su apoyo ante la evidencia de sus incumplimientos y de sus fracasos. El detonante de la ruptura fue el Presupuesto del Principado para 2014, pero las causas venían de muy atrás, desde el día uno de la andadura de un Gobierno que presumía de estabilidad sin tener un programa común en el que basar una política. Y se agravaron a comienzos de 2013, cuando la incompetencia y la inoperancia del Gobierno de Javier Fernández se demostró incapaz de ejecutar los escasos gastos autorizados, tras los guadañazos en los servicios públicos esenciales del Principado.

Es estas condiciones, nadie en el ejercicio de una mínima responsabilidad podía darle otro balón de oxígeno virtual para que Javier Fernández montara otra campaña de marketing mientras Asturias seguía cayendo en barrena por la sima de la decadencia que los sucesivos gobiernos socialistas habían cavado, año tras año, con pico y pala, con el complaciente asentimiento de la cordial entente de un PP en estado de descomposición, parapetado en el Ayuntamiento de Oviedo. En todo caso, FORO rechazó un Presupuesto muy negativo para afrontar con garantía la salida de la crisis, el crecimiento económico, la creación de empleo y el mantenimiento de los servicios públicos esenciales. La presión fiscal más alta de España, el excesivo peso del sector público autonómico, el clientelismo subvencionador de una economía asistida, los guadañazos recortadores en la sanidad, la educación y el bienestar social, y la ausencia total de reformas estructurales para relanzar los sectores clave de nuestro tejido productivo son razones poderosas para rechazar este Presupuesto.

Además, la votación de rechazo de este Presupuesto de Javier Fernández anuncia un fenómeno más profundo. Anuncia el fin de ciclo de la hegemonía socialista en Asturias, después de veinticinco años de mayorías representativas de un programa que ha conducido a Asturias a la decadencia más profunda de España. El intento desesperado de presentar a Javier Fernández como un redentor que abría nuevos tiempos de normalidad y estabilidad en Asturias fracasó estrepitosamente. Ya no hay sabios suficientes en Asturias para suplir el pasotismo, la indolencia, la inoperancia y el desprestigio acumulados por Javier Fernández y por su equipo. Sobre el socialismo asturiano se derrumbaron aquellas acusaciones dirigidas a FORO acerca del final “del tiempo de la extravagancia, del desgobierno y de la soberbia”, en palabras inolvidables del propio Fernández, cuando no pudimos aprobar el Presupuesto de 2012 contra la pinza conjunta del PPSOE. Con una diferencia muy importante: el Gobierno que yo presidí no firmó ni faltó a ningún pacto escrito con terceros ni a ninguna palabra dada entre caballeros, ni tuvo vocación de ‘llámpara’ pegado a los sillones del Principado. El que preside Javier Fernández no cumple los acuerdos, según sus propios socios, no es de fiar, carece absolutamente de credibilidad para el diálogo, y está dispuesto a jubilarse en los cargos aunque se sienta incapaz de sacar a Asturias de la decadencia.

Hoy resuenan como auténticas baladronadas aquella frase de Javier Fernández que golpean como meteoritos sobre su propia cabeza: “Mis ofertas de diálogo y consenso no tienen límites prefijados. Mi ambición de acuerdo, señorías, es máxima”. O esta otra: “Me limito a constatar un nuevo ejemplo de cómo se las gasta la derecha: subordina el interés de esta comunidad y el obligado respeto institucional a sus demonios interiores. Eso, todos debemos estar de acuerdo, es inaceptable”. O una más: “Si ya de por sí la situación obliga a acuerdos amplios, la aritmética parlamentaria lo hace inevitable. Estamos obligados a dialogar y acordar, o de lo contrario agotaremos irresponsablemente la paciencia de la sociedad asturiana”. Cualquiera de estas citas podría ser el epitafio de su losa.

Ahora, en 2014, se abre una nueva etapa del tiempo nuevo que FORO trajo a Asturias hace tres años, para sacar la política asturiana del lodazal en que la habían encadenado las cúspides del PP y del PSOE para perpetuarse en el poder, mientras los asturianos padecían la crisis más honda y dramática que se recuerda. El mensaje renovador de FORO apostando por un nuevo camino en busca de un nuevo y mejor destino está cada vez más extensa y profundamente arraigado. Ya logró ser el mensaje ganador en 2011, pero no fue suficiente. Hace falta convertirlo en el compromiso de una mayoría mucho más amplia para que las fuerzas del inmovilismo retrógrado no puedan frustrar otra vez la esperanza. Ese es el gran reto para FORO y para Asturias.

Presidente de Foro Asturias

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