05:52. LUNES 23 DE SEPTIEMBRE DE 2019

¿Crisis de gobierno?

Política
28 diciembre, 2013
DAVID ASCASO

A mitad de legislatura, Javier Fernández debe decidir si emprende una remodelación del ejecutivo, o si intenta aguantar con sus consejeros hasta 2015

Javier Fernández fracasó en el diálogo y los pactos para aprobar el presupuesto. Y sus consejeros, en la gestión diaria. La oposición no escatima críticas a la labor del equipo de gobierno, como quedó demostrado durante la presentación de las cuentas de cada departamento. El bajo nivel de ejecución de las partidas, los proyectos y las iniciativas paralizadas y la falta de ‘voluntad’ y ‘capacidad’, fueron una constante durante sus intervenciones, convertidas en una sesión de control. Sin embargo, hasta ahora, el presidente mantiene la confianza en su equipo, y no ha anunciado ninguna sustitución.

Un gobierno de sobreros

Javier Fernández no tuvo mucho donde elegir a la hora de repartir las carteras del Principado. Optó por ‘rescatar’ a Graciano Torre y María Jesús Álvarez, ex presidenta de la Junta. Confió Hacienda a Dolores Carcedo, quien había ocupado varios cargos técnicos en la consejería de Economía, y llamó a dos ex alcaldes socialistas, que se habían quedado sin sillón: Guillermo Martínez (Siero) y Esther Díaz (Langreo). A falta de ‘banquillo’ para completar su equipo, el cargo de consejero de Sanidad fue para otro ex trabajador de la administración, Faustino Blanco, quien junto al puesto recibió la responsabilidad del traslado del HUCA. Belén Fernández, una ‘sobrera’ salida de las filas del partido, consejera ‘itinerante’ durante la etapa de Vicente Álvarez Areces, fue colocada al frente de Fomento, y Ana González, cuyo principal mérito fue dirigir la Secretaría de Estado para la Igualdad en el ministerio de Bibiana Aído, fue nombrada consejera de Educación, Cultura y Deporte. De los ocho consejeros, solo dos (Torre y Belén Fernández), tenían experiencia de gobierno en el Principado, y ambos están muy vinculados al arecismo. El resto habían desarrollado su labor en ayuntamientos, concejalías y en cargos intermedios de la administración. Profesores, médicos y funcionarios con carné de partido, que le han salido rana a Javier Fernández.

Cumplido el ecuador de la anómala legislatura, de solo tres años, el equipo de gobierno suma cuatro intentos de reprobación, aunque solo uno salió adelante (Esther Díaz). A partir de ahora, con minoría en la Junta General, Javier Fernández se arriesga a perder cada votación, y a que las ‘sanciones’ a sus consejeros socaven más aún su débil situación. El presidente tiene dos opciones: mantener la confianza en el equipo, o emprender un cambio en el gabinete.

Las remodelaciones

José Luis Rodríguez Zapatero realizó nueve remodelaciones durante su etapa de gobierno, la primera de ella dos años después de llegar a La Moncloa. Mariano Rajoy, aseguró el mes pasado que no lo haría (“intentaré no remodelar el gobierno”) durante toda la legislatura, aunque lo habitual, y lo más probable, es que haya cambios en los ministerios. Una ‘purga’ en el Principado, tampoco supondría una novedad en Asturias. En 2008, Álvarez Areces aprovechó la entrada de IU en el gobierno regional, para ‘despedir’ a Encarnación Rodríguez Cañas, consejera de Cultura, y sustituirla por Mercedes Álvarez. El ex presidente lo definió entonces como un “ajuste”. Hasta ahora Javier Fernández no ha utilizado su capacidad para cesar a ninguno de sus consejeros, a pesar de que en mayo, la Junta General le instó a poner fin a la gestión de Esther Díaz en Bienestar Social. Desde entonces, al menos, la consejera ha conseguido mantener un perfil más bajo, y alejarse de las continuas polémicas en las que estaba envuelta. Cesarla sería la parte facil. Lo difícil para Javier Fernández, sería buscar un sustituto a la altura, o que al menos mejores la gestión de la ex alcaldesa de Langreo. Si en mayo de 2012 no logró formar un equipo más sólido, ahora, a mitad de legislatura, en franca minoría en el parlamento (17 de 45) y con unas cuentas prorrogadas, los sillones del equipo de gobierno no son un destino político atractivo. El PSOE no tiene fondo de armario, y ‘reclutar’ a alguno de los diputados del grupo parlamentario para formar parte de un gobierno débil, solo serviría para ‘quemarlos’ antes de tiempo. Javier Fernández ha asegurado en varias ocasiones que ni dimitirá, ni convocará elecciones anticipadas. Agotará su mandato, sabiendo que es prácticamente imposible un acuerdo entre la oposición, para presentar una moción de censura. Y puede que llegue a 2015 con el mismo ejecutivo de 2012, por falta de alternativas. En varias ocasiones, el gobierno ha hecho oídos sordos a los mandatos de la Junta General, y las mociones contra sus consejeros, son solo un ejemplo más.

Una remodelación, a estas alturas de la legislatura, y tras la ruptura con sus socios de gobierno, permitiría lanzar un mensaje de fuerza de cara al futuro, por parte de Javier Fernández. Pero también podría ser visto por la oposición como un síntoma de debilidad, como el ‘sacrificio’ de uno de sus consejeros, confirmando su mala gestión al frente de la consejería correspondiente. La “prioritaria estabilidad” de Javier Fernández, podría derrumbarse también de puertas adentro, en su gobierno. Enrocado en el cargo (o “atornillado”, como aseguró Francisco Álvarez-Cascos), y cerrado a cualquier tipo de diálogo ante el resto de partidos, Javier Fernández se prepara para gestionar una prórroga de doce meses, que podría alargarse también a 2015, y en su inmovilismo, podría ‘fijar’ también a su equipo junto a él. Juntos, comparten las críticas por el inmovilismo, y falta de acción y voluntad política. El gobierno no da para más, y solo puede aguantar, pendiente de la negociación de créditos extraordinarios para poder contar con recursos suficientes, y asumir los pufos de cada uno de los departamentos.

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