19:58. LUNES 21 DE OCTUBRE DE 2019

¿Hasta dónde nos quieren llevar?

Opinión
1 marzo, 2014
ENRIQUE SOSTRES Diputado Nacional de Foro Asturias

Esta semana se ha desarrollado el debate del Estado de la Nación, es decir qué ha pasado y en qué ha derivado la vida de nuestro país. Hay una primera conclusión: El Presidente Rajoy y el Partido Popular ven un país distinto al que vemos desde FORO.

Hace un año nos preguntábamos ¿Estamos mejor que hace uno o peor? La realidad es terca hoy en lo que muestra. Lo es en niveles inasumibles de paro, déficit, parálisis económica, escasez de oportunidades. ¿En qué se ha traducido esto? En un recorte de los derechos sociales, de las políticas públicas y lo más grave, en la descohesión y desvertebración social de España. El Ministro Guindos comentó en una ocasión: “la recesión ha terminado pero las crisis no.”

Yo hago una lectura de la reflexión sobre qué es y en qué consiste esa crisis. Esto me conduce a decir que la acción política del gobierno y del partido que lo apoya, se está alejando de los principios éticos y de ejemplaridad que deben adornar a un gobernante. Esto es la caldera de la crisis. La auténtica crisis está alimentada por el ansia de mantenerse en el poder a cualquier costa y para ello la estrategia de eliminar moralmente y mediáticamente a un adversario político, no choca solo con los valores del humanismo universal y su propia ejemplaridad y en el liderazgo, sino con el cumplimento de la Constitución en su articulo 9, que garantiza la prohibición de la arbitrariedad de los poderes públicos.

Entre estos, está su Ministerio del Interior que dirige el Sr. Jorge Fernández, el que cayó del caballo de la conversión a la virtud camino de Madrid y está la UDEF, a la que le son propias las malas artes de los cavernosos servicios de información e inteligencia, heredadas del Sr. Rubalcaba, poniéndolos a su servicio político, como estamos viendo que aplica a Francisco Álvarez Cascos, al alimón con el carroñismo cómplice del PSOE que cubre sus propios objetivos.

¿Cómo podría el Sr. Rajoy -cosa que intenté en el pleno del Congreso de los diputados- explicar aquella amenaza de hace casi tres años de intervención de Asturias por el Sr. Montoro, ministro de Hacienda, en caso de que gobernase el Sr. Cascos, y que desapareció con el nuevo Gobierno del PSOE?

¿Hasta dónde quieren llegar Rajoy y su corte de estériles políticos con el plan de hogueras encendidas y mantenidas desde el poder y las cloacas del Estado, para quemar a los líderes políticos, cuando molestan o se percibe que arrastran a una parte de la sociedad en sus posiciones políticas?

¿Por qué el Sr. Rajoy no contesta al requerimiento notarial hecho por el Sr. Cascos sobre la identidad del Secretario General del PP y el Director de campaña de las elecciones autonómicas de 2003 y generales y andaluzas de 2004? ¿Por qué no da a conocer los datos e identidad de las empresas contratadas para las mismas y las cantidades presupuestadas?

¿En qué régimen están transformando España, que en su círculo y poderoso entorno económico, influyen en nombramientos y ceses de directores e importantes medios de Comunicación como El País, La Vanguardia o El Mundo?

Este es el estado de herrumbre y moho de nuestro país, más allá de datos económicos cambiantes.

Esta preocupación adquiere tintes más sombríos si la proyectamos sobre Asturias, donde el nivel de ruina económica, aislamiento, hastío y desesperanza, se acentúa por la sensación de “doime y déxame donde estoi”, que destila el gobierno regional y por la posición política del PP que fue el único partido en el Congreso que votó no a la propuesta de FORO de acelerar para el 2015 la alta velocidad para Asturias.

El problema de Asturias y de España en su base, no es pues exclusivamente técnico -económico; es de valores de la ética política, de actitudes y actuaciones, de lo que A. Tocqueville llamaba la base moral de la democracia y sus principios firmes como la responsabilidad, la disponibilidad hacia el bien público, el valor de los intereses generales sobre los particulares, la consideración del servicio y servidores públicos como merecedores de la honra por sus conciudadanos.

Y por ello se hace preciso predicar la regeneración y limpieza democrática, lo que quizás exija más que leyes, pasar por la lavadora de la verdad y de la decencia algún concepto táctico, o simplemente recordar que meterse en aguas pantanosas con falsos testimonios y mentiras, fue identificado en el cristianismo como atentatorio a la propia ley Divina. Ello me mueve a reflexionar con una pregunta nada retórica “¿hasta dónde nos quieren llevar?

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