16:55. SáBADO 19 DE OCTUBRE DE 2019

“Un periodista siempre debe mantener a raya a los políticos y evitar su complicidad”

Entrevistas
26 abril, 2014

LORENZO CORDERO, PERIODISTA

La extensa biblioteca de Lorenzo Cordero (Ribadesella, 1927) está salpicada de títulos sobre el marxismo, Franco, o la colección del desaparecido ‘Asturias Semanal’. Y es que este maestro de periodistas, condenado al ostracismo por el Régimen, y columnista y editorialista de ‘La Voz de Asturias’, insiste en que para ejercer este género literario, es indispensable leer todo tipo de libros. Sus desafíos a la censura eran tan frecuentes y conocidos, que fueron bautizados como ‘corderadas’. Entonces, el periodismo era una profesión de riesgo. Sus escritos, firmados bajo el pseudónimo de ‘Horacio’ (todos sabían quién estaba detrás) le llevaron ante el Tribunal de Orden Público, pero nunca se retractó de nada. Aún hoy, sigue fiel a su vieja máquina de escribir y a su ideología. Es un periodista ‘rojo’ y orgulloso, que nunca ha dejado de cuestionar al poder y a los poderosos, y que nunca podrá dejar de lado esta complicada y difícil profesión, como él mismo la define.

.-Su libro ‘El rojo mejor de la memoria’, ¿es la herencia que deja como periodista?
En cierto modo si. Es el primer, y posiblemente el último libro mío que veré publicado.
.-Los textos ya aparecieron en ‘La Voz de Asturias’, entre 1994 y 1995.
Fue un empeño personal de Faustino F. Álvarez, durante su segunda etapa como director. Quiso que escribiese un reportaje sobre mi experiencia, que él consideraba interesante. Yo intenté resistirme, con la de cosas que había que contar de los demás…
.-Pero al final, accedió.
Como era mi jefe, le acabé haciendo caso, y publiqué una columna cada domingo, durante 51 semanas.
.-¿No hubo entonces la oportunidad de reunir los textos en un libro?
Si, y Faustino lo intentó. Al final me dijo que podríamos publicarlo, pero retocando algunas cosa, que al parecer molestaban a ciertas personas. Me negué, como es lógico, y llegamos hasta aquí, cuando Plácido M. Arango, con su tesón, reunió los artículos.
.-¿Qué siente al verlos publicados, dos décadas después?
Es mi propia historia, y no necesito releerlos para rememorar mi vida. No siento ninguna añoranza ni nada por el estilo. Solo es una etapa de mi vida que ya pasó, y además me cuesta un potosí hablar de mi mismo.
.-Su memoria solo podía ser roja…
Es roja porque yo soy rojo. Para otros será azul, amarilla o de cualquier color, menos blanca. Porque eso sería desmemoria.
.-Muchos utilizan la palabra ‘rojo’ como un insulto…
Para mi no. Desde que tengo conciencia como persona y ser humano, me identifico como rojo. Me lo han llamado tantas veces, que me ofendo si no lo hacen. Otra cosa es que de vez en cuando, estás discutiendo con alguien, y te dice algo como ‘tu quieres que vuelva Stalin’. Con esa gente, no se puede seguir hablando.
.-Nunca ha dejado de ser rojo, ni tampoco de ser periodista.
Oficialmente estoy retirado, pero el gusanillo del periodismo, cuando se te mete dentro, no se puede sacar. Ahora me dedico a observar el paisaje y el paisanaje, y a preguntarme el por qué de lo que ocurre. Es algo que no se puede dejar.
.-Volviendo al libro, ¿por qué comienza el relato por su infancia?
Debía mostrar al lector cuáles eran mis orígenes, para que se situaran. Luego sigo avanzando hasta mis inicios en la profesión, a la mal llamada Libertad de Prensa, y a todo lo que vino después.
.-En aquellos tiempos, durante el franquismo, se empeñó en ejercer un periodismo libre.
Nunca se es libre del todo. Existe una libertad relativa, pero nunca absoluta. Es complicado ser uno mismo. De todas formas, el auténtico periodista lo es por vocación, y luego se forma en las redacciones, que son la verdadera escuela. Para ser libre y buen periodista, hay que leer periódicos para saber qué pasa en el mundo, y muchos libros para enriquecer la mente y el lenguaje, y poder desarrollar este género literario.
.-Cuenta Eugenio Suárez, fundador de ‘El Caso’, que lo peor de la censura, a la que usted también se enfrentó, era su estupidez.
La peor censura no es la que tacha una palabra, o rellena los escotes de las señoritas porque alguien decía que eran perjudiciales para la vista. La censura más peligrosa es la política, la ideológica.
.-¿Y cómo bordeaban a la censura?
Escribiendo entre líneas. Así nació un periodismo extraño, que necesitaba de la complicidad del lector. Algo que hoy prácticamente se ha perdido.
.-En ocasiones no fue tan discreto, como cuando tras escuchar rumores sobre la muerte de Franco, escribió aquello de ‘dicen que se murió el raposo’.
Por entonces, la tromboflebitis iba haciendo su labor de zapa en el cuerpo de aquel general de cuyo nombre no quiero acordarme. Yo nunca le cité, solo al raposo… Fueron los demás quienes interpretaron, pero ese mismo día, tuve que presentarme en el juzgado nº2 de Oviedo.
.-Sus artículos se caracterizaron también por introducir diálogos inventados.
Era otra forma de implicar al lector. Yo escribí ‘dicen que llega a Asturias la UHF’, por lo de la televisión, y en el Tribunal de Orden Público, el juez me preguntó si había querido decir UHP, la organización obrera. No señor, yo escribió lo que quise escribir…
.-La censura incluso puso nombre a su estilo. Decían ‘ya escribió otra corderada’.
Ya sabían a quién tenían enfrente, y nunca me oculté.
.-¿Fue aquella una época dorada para el periodismo asturiano?
Al menos había más de una cabecera. Ahora caminamos de nuevo hacia el periódico único, y casi no hay alternativas. La prensa privada, como ‘La Voz’, también tenía sus problemas, porque la otra, la del Movimiento, tenía ventajas hasta en el reparto de cupos de papel.
.-Al final, acabó condenado al ostracismo, y ejerció un periodismo casi clandestino.
Nunca acepté ser un muñeco de los demás, y eso me costó muchos problemas. Pero visto desde la distancia, no guardo rencor ni deseos de revancha.
.-Hoy en día, superados aquellos tiempos, sigue siendo muy crítico con el poder y los gobiernos.
Son pura demagogia y gobiernan por decreto. La Transición, dirigida desde Estados Unidos, fue una trampa, y lo recuerdo bien porque también tuve mis problemas con UCD.
.-¿Llegó a tratar con Adolfo Suárez?
Si, en tres o cuatro ocasiones. Era una persona cercana y amable, suave y cordial.
.-No se le subió el poder a la cabeza…
Normalmente, en política, cuanto menos importancia tienes, más impertinente te vuelves. Son quienes ocupan la parte más baja del escalafón, los que actúan con más soberbia y exigen más atención.
.-¿Cómo era su trato personal con los políticos?
Amistad, si. Confidencias, no. El periodista debe mantener al político a raya, porque siempre va ha intentar llevarte a su terreno, y que acabes trabajando para él. Hay quien no sabe escribir si no adula al concejal o al director general de turno. Por desgracia siempre ha sido así. Olvidan que el político se debe a si mismo, y el periodista, a toda la sociedad, porque su deber es informar. Ellos siempre irán a la suyo, y sobre todo en España, con unos partidos tan olarquizados.
.-Supongo que es algo que no habrá cambiado con la democracia.
No ha cambiado nada. Se fue el dictador, y quedaron los dictadorzuelos. Se mantiene la escolástica típica del franquismo, como gobernar por decreto y buscar siempre la mayoría absoluta para poder actuar sin oposición.
.-Su libro habla de tiempos convulsos, y parece que volvemos a ellos. La indignación crece.
Antes había miedo, que es lo peor que existe. Las generaciones más jóvenes lo van perdiendo, y por eso vemos más manifestaciones y enfrentamientos que, por cierto, suelen ser provocados. Una vieja táctica para desprestigiar a través de la violencia. ¿Cuántas iglesias fueron voladas por durante la República, cuyas mechas no fueron prendidas precisamente por anarquistas?
.-¿Cree que avanzamos hacia la Tercera República?
Yo defiendo la República, sin número, pero si va a ser igual que la monarquía parlamentaria que tenemos ahora, no la quiero. Esta no es una democracia de participación, sino de adhesión. Solo podemos decir que sí a todo y ponernos de rodillas, mientras el poder se ejerce de arriba a abajo. Eso no es lo que prometieron.
.-¿Hay miedo a un cambio de sistema?
Siempre hay historiadorcillos que aseguran que fue la República quien provocó la Guerra Civil. Pero fueron otros los que se sublevaron ¿no?
.-¿Y considera que, largo plazo, podrá haber cambios?
No es un proceso sencillo que se pueda hacer en un día. No vale el ‘quítate tu para ponerme yo’. Se necesita un cambio cultural, y esos no pueden predecirse. La República se apoyó en la Institución Libre de Enseñanza, tenía una base. Hoy no tenemos nada de eso.
.-Usted mantiene su ideología de corte marxista. ¿Cree que puede encajar hoy día?
Creo en ello, mientras que otros la traicionaron y se fueron.
.-¿Se refiere al PSOE?
Me refiero a la ausencia del discurso obrero en la política. Por eso siempre pongo la ‘O’ del PSOE entre comillas.
.-Está claro que nunca confió en el socialismo.
En España no hay socialismo, hay felipismo. Además, la socialdemocracia es el vehículo que abre camino al fascismo. Los fascistas siempre se presentan con un discurso obrero, para el pueblo, con el pueblo…
.-¿Qué opina del populismo, cada vez más frecuente en política?
Populistas son casi todos, lo era hasta el franquismo, cuando desde la Plaza de Oriente se gritaba aquello de ‘madrileños, españoles todos’…
.-La situación de hoy no es comparable…
España sigue siendo patrimonio de la derecha. Yo creo que se puede ser rojo y español, pero ellos se han apropiado de esa bandera, y no la sueltan.
.-Han pasado tres décadas, y en Asturias tenemos los mismos políticos que entonces. Vicente Álvarez Areces, Gabino de Lorenzo, Francisco Álvarez-Cascos o Gaspar Llamazares, siguen en ‘activo’.
Y la gente no se da cuenta. Llegaron y se quedaron, porque es lo que les interesa.
.-Supongo que considera necesaria una auténtica renovación.
Ese es un viejo debate, al que seguimos dando vueltas desde los tiempos de Ortega y Gasset, ese filósofo ‘pret-a-porter’ al que todos recurrimos cuando queremos parecer eruditos y retóricos. ¿Hace falta ser un genio para ser político? ¿Hace falta una formación? ¿O cualquiera puede serlo? Hay que aclarar eso antes de hablar de renovación.
.-¿Y cuál es su opinión al respecto?
Es un debate demasiado amplio, pero creo que para ser político, como para ser periodista, se debe ser decente, honesto e inteligente.

Comparte:
  • Print
  • Add to favorites
  • RSS
  • Digg
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Bitacoras.com
  • email
  • Live
  • MySpace
  • Netvibes
  • Technorati
  • Twitter