20:36. LUNES 21 DE OCTUBRE DE 2019

Damnatio Memoriae

Opinión
27 abril, 2014
ALEJANDRO SUÁREZ Concejal de IU en el Ayuntamiento de Oviedo

Condena de la memoria, es la maldición que los romanos declaraban sobre alguien a quien querían olvidar, simulaban que no había existido. No es una buena práctica, el olvido es un mal que padece la política y por tanto la sociedad. La acumulación de experiencia debería situar como saber, en algunos casos científico, algunas de las demostraciones de la Historia. No es así, permanentemente olvidamos y los intereses, generalmente económicos, llevan los debates a su punto de inicio en una reedición del mito de Sísifo. El eterno debate sobre el papel del Estado en la economía es el ejemplo, que a mí me parece más lacerante, del olvido. A pesar de las experiencias de todo el siglo XIX y XX, a pesar de la reedición de las crisis y de la nitidez de las causas que provocan el avance social, a pesar de haber comprobado que el desequilibrio de la planificación económica provoca hambre, destrucción y guerras mundiales, a pesar de la reciente crisis económica que es la misma repetida -especialmente adecuada para esto es la película Margin Call- estamos instalados eternamente en el punto inicio de ese debate.

Las elecciones europeas son un buen ejemplo de la Damnatio Memoriae que hemos decretado sobre la Historia del continente. No se aborda ninguno de los asuntos claves para una Europa que por carecer de pensamiento, carece de líderes. Ninguna de las cuestiones que el futuro reclama realmente está sobre la mesa. La crisis geopolítica de Ucrania y la participación estelar de los USA son asumidas sin pena ni gloria política, son los sucios intereses empresariales los que mandan, como en la inmoral condena al olvido del holocausto africano tan determinante para el papel político europeo que yo creo que jamás se dará. El abandono de la cuestión turca y por tanto de la oportunidad civilizatoria para contribuir al avance democrático en el mundo musulman es otra de las demostraciones de que el olvido es el mejor abono de los líderes políticos menores.

Y la izquierda, aquejada del mismo mal, vuelve sobre eternos debates que la condenarán a la inoperancia. Reforma o revolución, validez o no de los instrumentos democráticos, asamblearismo o males de los aparatos políticos, radicalidad o gradualismo, representatividad o democracia directa. Parece que los últimos 150 y sus sucesivos aciertos y errores no valen para nada. Es evidente la ausencia de análisis político, también aquí el olvido es abono de los mediocres. Cuando la izquierda vuelve al inicio gana la banca y el poderoso. Cuando negamos la complejidad de la realidad y de nuestro devenir, cuando simplificamos y pensamos que podemos cambiar la sociedad sólo desde la justa indignación y sin acudir a la indagación de los sedimentos de nuestro saber histórico padecemos una enfermedad autoinmune y somos irrelevantes.

Grecia y Roma. Allí reposan los principios de todo el pensamiento cívico y social. Por eso son ecomendables, por ejemplo, las dos trilogías del escritor Santiago Posteguillo sobre la república y el imperio. Recuperar la memoria es el paso imprescindible para poder avanzar históricamente. No lo estamos haciendo y por eso, ojalá no, Europa debate de asuntos menores mientras una guerra global se cierne sobre el continente. Mientras, otra vez, el sueño europeo sólo habrá conseguido generar un monstruo.

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