16:57. SáBADO 19 DE OCTUBRE DE 2019

Lo gordo del caldo

Opinión
27 abril, 2014
MANUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ Concejal del Grupo Municipal Socialista de Oviedo

Anduvieron muy liados una parte de mis compañeros de Corporación estos días, transportando santos y santas y otras labores propias de encapuchados y devotos. Seguramente es una coincidencia, pero no deja de sorprenderme que en las filas del PP y de Foro haya más ediles cofrades que en la media de la ciudad entera. También en IU hay algún que otro creyente -otra afinidad más- pero tengo entendido que éste no levanta pesos, solo loa al Papa Francisco.

Obviamente es un comentario chismoso. Como ya defendí en el artículo anterior, cada cual puede hacer con su vida privada un sayo o una mantilla, llegado el caso, otra cosa distinta es esa confusión prosaica, deliberada y probablemente pecaminosa entre lo que es religioso y por tanto privado y lo que es institucional, representativo y por tanto público.

Aquí en Oviedo, eso se escenifica en una viejísima tradición nacida en el franquismo. El caldo de Ramos –que ya no es caldo sino otras viandas y licores que en estos tiempos del PP se convirtieron en abundante banquete a pagar por todos nosotros- no es una propuesta para sentar en una mesa a representantes de un culto y a gestores de la institución local representativa de la ciudadanía, sino una suerte de presidencia oficiosa de la Semana Santa en la que comparten mantel al estilo de la vieja usanza “autoridades civiles y religiosas” que se decía entonces. Es decir, quienes fueron votados y votadas para serlo y quienes no conjugan el verbo votar. Por eso con uno, ni contaron ni contarán para participar en el reparto de la obra, porque ocurre que yo también hago de mis creencias una capa y un sayo y de mi coherencia una cuestión de fe.

Pero no es la coherencia lo que más pareció estilarse en Semana Santa aquí. Fíjense que, además de cofrades, lo que más se vio desfilar en Oviedo estos días fueron Concejales en la llamada Comisión de los Palacios. Todos cuantos participaron en aquella ruinosa y vergonzante operación que estuvieron obligados a venir -el Alcalde, el Concejal de Economía eterno, el Concejal de Urbanismo de aquella, que huyó a la Junta, etc.- ratificaron un única verdad verdadera: dijeron ante nuestros atónitos ojos que nada de lo ocurrido durante todo ese largo periodo y documentado en miles de folios en archivo municipal fue cosa de ellos. Ni un asomo de autocrítica, ninguna asunción de responsabilidad alguna, todo ocurrió casi sin querer, todo salió de criterios ‘técnicos’, que por cierto no deben tener ni nombre, ni apellido, ni cargo, porque aquí siempre se llaman técnicos.

Al día siguiente de este edificante espectáculo, la Concejala de guardia en Semana Santa, firmó una nota escrita por el ‘técnico’ habitual y con la literatura habitual poniendo ‘verde’ a una Consejera, precisamente por asumir su responsabilidad y reconocer públicamente un error de diseño arquitectónico en el Museo de Bellas Artes. A la Consejera la puso verde, pero no me consta que ella se haya puesto colorada. Dimisión y petición de responsabilidades para unos y lavado de manos para los míos.

No fue el único pecado incoherente de la Semana Santa. ¿Recuerdan ustedes quién era el partido campeón de la austeridad, el exigente Gobierno que pretendía desnudar de ‘enchufismos’ las administraciones? ¿Recuerdan a quienes gritaban en cada esquina aquello de los chiringuitos socialistas? Pues esos son los mismos que gobiernan en Oviedo.

El mismo partido que pretende quitarle el sueldo a los Alcaldes de los municipios más pequeños de España, no hace otra cosa que crear nuevas plazas de asesores y compadres en esta ciudad.

El último, en la Junta de Gobierno de ayer mismo. A un año de las elecciones, con la Fundación Municipal de Cultura parada y sin desarrollar, el Alcalde crea una nueva plaza eventual denominada ‘Promotor de Programas y Actividades en Cultura, Juventud, Ocio y Tiempo libre’, nada menos.

Otro ‘técnico’ a quien culpar, otro relator de realidades paralelas.

Puede que lo gordo del caldo, no sea el caldo mismo y en lugar de cofrades haya compadres…puede

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