16:21. DOMINGO 15 DE SEPTIEMBRE DE 2019

Nuevo escenario político: el principio del fin del bipartidismo

Opinión
31 mayo, 2014
MANUEL GONZÁLEZ ORVIZ Coordinador General de Izquierda Unida

Cualquier elección, con independencia de los resultados que se obtengan, exige una reflexión tras el escrutinio. Izquierda Unida, e IU Asturias en particular, ha experimentado un notable incremento de la confianza de la ciudadanía en la cita del pasado 25 de mayo.

En todos y cada uno de los municipios hemos superado de largo el porcentaje obtenido cinco años atrás, duplicando, triplicando y hasta cuadriplicando, en algunos casos, los resultados. Hemos obtenido mejor porcentaje y también más votos. Así, en España pasamos de 588.248 (3,71%) votos en 2009, a 1.562.567 (9,99%) obtenidos el 25 de mayo. En Asturias, partíamos de 24.337 papeletas (5,65%) y hemos alcanzado 48.641 (12,93%), casi tres puntos por encima de la media nacional.

Pero, más allá de las cifras, que han supuesto triplicar nuestros eurodiputados, desde la perspectiva asturiana, creo que es imprescindible destacar la elección de nuestra candidata, Ángela Vallina, como europarlamentaria. Si bien es cierto que en el hemiciclo de Bruselas había dos parlamentarios asturianos, también lo es que, desde que Laura González dejara el escaño en 2003, para incorporarse como Consejera de Vivienda y Bienestar Social en el Gobierno autonómico, la voz de Asturias había enmudecido en Europa y buena parte de la ciudadanía desconocía la labor de sus representantes, fagocitados en su visibilidad por sus grupos de adscripción comunitaria o nacional.

No será el caso de Ángela Vallina, que va a trabajar a Bruselas con la experiencia acumulada a pie de calle en Castrillón, con la gente, y con una trayectoria en la que ha sabido enfrentarse cuando los intereses de los vecinos y vecinas del concejo así lo requerían.

Volviendo a la reflexión electoral, estos comicios europeos han dejado claro la debacle del PSOE y del PP, tanto en España como en Asturias. No solo han bajado en porcentajes de apoyo con unas cifras que no admiten ningún tipo de triunfalismo: los socialistas pasaron de copar el 44,05% de los votos a un 26,06%, y los populares del 42 al 24,11%, cifras del escrutinio en Asturias, perfectamente extrapolables a nivel estatal. O lo que es lo mismo, asistimos a un castigo sin paliativos de la ciudadanía al bipartidismo. ¿Podemos decir que el bipartidismo ha acabado? No, todavía tienen fuerza electoral y recursos, con un control férreo de la mayoría de los medios de comunicación, a través de sus editoriales. Sin embargo, sí estamos en un nuevo escenario que, en mi opinión, es el principio del fin del bipartidismo, un sistema agotado y que es la causa de un modelo que ha generado una situación de crisis sin precedentes, porque afecta de forma integral a todos los aspectos de la vida de cualquier persona: hablamos de desempleo, sí, pero también del despojo de los derechos laborales; hablamos de una pérdida de derechos ciudadanos, sociales, económicos y hasta una contraofensiva de lo más reaccionario en la batalla contra la desigualdad, ya sea económica o de género.

También dejan claro estas elecciones el apoyo de la ciudadanía a las propuestas de izquierda, de la izquierda alternativa, con la irrupción de una nueva fuerza que demuestra que estamos en un nuevo ciclo que exige ponerse a trabajar y no en el sentido que el bipartidismo desea y promueve. Los grandes partidos, que se pliegan a las presiones de los grandes grupos económico-financieros mundiales, han trabajado con ahínco para hacernos creer que sin ellos no hay futuro, que Europa, España y Asturias se van al garete, y lo han hecho en complicidad con ese poder en la sombra del capital que pretende inmovilizar a toda la sociedad, amordazándola y maniatándola, para seguir en su deriva de ataque al modelo del Estado del Bienestar que tantos esfuerzos, tantas muertes también, ha costado lograr.

Hoy y en los días y años venideros tenemos por delante una labor de concienciación y de trabajo, en la calle y en las instituciones. Las elecciones europeas, sus resultados, han sido un varapalo para el bipartidismo y su modelo depredador, pero todavía queda un largo camino en el que la izquierda, la izquierda alternativa, tiene que ser capaz de plantar cara a ese escenario de desigualdad para recuperar todos los derechos ciudadanos perdidos en estos años de crisis para la gente y más beneficios para los que ya eran más que ricos.

En ese trayecto, tenemos que ser capaces de hacer ver a la ciudadanía que además de la protesta es necesario su apoyo, su poder en las urnas y sus votos, para expulsar del templo a estos mercaderes para los que, si no les paramos, traficarán con lo más valioso del ser humano: su dignidad.

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