00:06. VIERNES 22 DE JUNIO DE 2018

Leonor, tras los pasos de Felipe

España
7 junio, 2014
PEDRO ALBERTO ÁLVAREZ

Todos los pasos conducen al Santuario de Covadonga, cuna de La Reconquista y también del Reino de España. Hace 37 años, en la pequeña cueva de la Santina, el Príncipe Felipe fue investido con la legitimidad histórica de la monarquía, recibiendo los atributos del heredero de la Corona. La venera, o cruz de Rey, que identifica al sucesor del trono; el tributo entregado por los parlamentarios asturianos; y el pergamino donde están inscritos los nombres de los 78 concejos asturianos; fueron los símbolos que recibió el futuro monarca, y que también recogerá Doña Leonor, llamada a ser Reina.

El acto celebrado en el Real Sitio de Covadonga el 1 de noviembre de 1977, no fue una investidura. El heredero se convierte en Príncipe en el mismo momento de la proclamación del Rey, pero tanto la Diputación de Oviedo, como el Arzobispado y la Casa Real consideraron entonces oportuna la presentación del heredero ante la sociedad asturiana, vinculándolo a la historia la región y el Reino. Casi cuatro décadas después, la Familia Real volverá a hacer el mismo recorrido, volando a Ranón para desplazarse después al monte Auseva, por la angosta carretera, llena de curvas, que sube hacia la gruta. Casi todo ha cambiado en España, y en Asturias, desde aquella visita. Casi todo, menos el santuario de la Virgen ‘pequeñina y galana’, como la definió con cariño Don Juan Carlos el Día de Todos los Santos de 1977. La basílica, la venerada imagen, la cascada, el pequeño lago, la fuente de los Siete Caños, el monasterio de San Pedro, la estatua de Don Pelayo… En Covadonga, el tiempo parece haberse detenido, mientras la historia vuelve a repetirse.
Don Felipe tenía 9 años cuando fue ‘investido’ Príncipe de Asturias, los mismos que cumplirá Doña Leonor el 31 de octubre. El Presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y tres ministros, estuvieron presentes en el acto, además de las autoridades políticas, religiosas y militares de la región. Gabino Díaz Merchán, entonces arzobispo de Oviedo insistió en celebrar la entrega de los distintivos fuera de la Basílica, para no mezclar a la Iglesia con la política. Si se sigue el mismo guión, Felipe de Borbón, ya proclamado Felipe VI, acompañado por la Reina Letizia, visitarán primero la gruta, y después participarán en la misa cantada junto a sus hijas. Finalmente, acudirán a la plaza de Covadonga, donde se leerán los discursos. En 1977, fueron pronunciados por Luis Sáenz de Santa María y el Rey Juan Carlos I. 37 años después, si no cambia el protocolo, serán leídos por Pedro Sanjurjo, presidente de la Junta General, y el nuevo Rey, Felipe VI. En 1977, los alcaldes de la región y los ex presidentes de la Diputación también asistieron a la misa de la Basílica.

Los atributos del Príncipe

El abad de Covadonga, Emiliano de la Huerga entregó al joven heredero uno de los símbolos que lo acreditan como delfín del trono de España, un pergamino que recoge el nombramiento como Príncipe de Asturias. Por su parte, el presidente de la Diputación de Oviedo, Luis Sáenz de Santa María le impuso la ‘cruz de rey’, la “verena acreditativa de tal distinción”, y el ‘tributo de mantillas’, “testimonio de fidelidad, adhesión y respeto ante vuestra persona”. Solo existía un precedente, en 1387, cuando en Palencia, Enrique, heredero de la Corona de Castilla (y también a los nueve años) fue investido Príncipe de Asturias. Entonces, los nobles le entregaron mil doblas, las monedas de oro utilizadas en el siglo XIV. En 1977, el simbólico diezmo, pagado por los parlamentarios asturianos, fue de cien duros, guardados en una bolsa de cuero. Una vez más, la tradición tendrá que actualizarse, y los organizadores del acto (hace 37 años, fue la Diputación) deberán decidir qué forma toma el tributo. El acto de Covadonga fue la puesta de largo del joven Príncipe, quién recibió los consejos de su padre, Don Juan Carlos, en un intenso y emotivo discurso. “Mi hijo queda vinculado real y solemnemente a esta noble región”, anunció el monarca. La infanta Leonor estará aún más unida al Principado, al ser hija de asturiana, Doña Letizia, la primera Princesa de Asturias nacida en nuestra región.

El discurso de Covadonga, previo a la forma de la Constitución, tuvo un fuerte componente político. Don Juan Carlos recordó que “la función de la monarquía es integradora”, dirigiéndose a los asturianos, y a todos los españoles. “La monarquía plasma y vincula en su espíritu lo que hay de común, aquello que nos hermana y entronca”. Y hablando a quien estaba llamado a sucederle, y tras la imposición de la venera, en forma de Cruz de la Victoria, el Rey aseguró que “esa Cruz es rica, no porque esté compuesta de piedras y esmaltes, sino porque significa la solidaridad de todos los españoles y su voluntad de sobrevivir como nación”, unas palabras que casi cuatro décadas después, siguen teniendo un sentido pleno.

El Día de Todos los Santos, una fecha simbólica

Felipe de Borbón recibió las distinciones del Príncipe de Asturias un 1 de noviembre, una fecha cargada de simbolismo para la Casa Real. El Día de Todos los Santos de 1975, Don Juan Carlos voló al Sáhara español para pasar revista al Ejército, en pleno conflicto con Marruecos, en uno de sus primeros actos públicos, cuando comenzaba a perfilarse como futuro Jefe del Estado. El 1 de noviembre también es el cumpleaños de la Reina Sofía; y ese mismo día, en 2003, la Casa Real notificó el compromiso de Don Felipe con Doña Letizia. El nombre completo de futuro Rey es Felipe Juan Pablo Alfonso de la Trinidad de Todos los Santos. También sus hijas, las infantas Leonor y Sofía, y sus seis sobrinos, fueron bautizados como ‘de Todos los Santos’, por una antigua tradición borbónica. Además, el cumpleaños de la futura heredera, es el 31 de octubre. Este año, el Día de Todos los Santos se celebrará un sábado, y podría ser la fecha escogida para la visita a Covadonga, haciendo aún más fuerte el vínculo entre la monarquía y el Principado.

El PSOE, ausente

Las invitaciones para el acto de Covadonga, donde erróneamente se anunciaba la investidura del joven Príncipe, llegaron a políticos de todos los signos. Varios partidos, como el PSOE, el PCE, Unidad Regionalista o Conceyu Bable, mostraron su descontento por el acto, cuando en Asturias aún no se había creado la Junta General, el único órgano democrático que podía refrendar la ‘proclamación’ en nombre de los asturianos, y no la Diputación de Oviedo, una institución no representativa para la izquierda. En un telegrama remitido a La Zarzuela, los partidos expresaron que “sólo la Junta General del Principado -cuya actualización desea Asturias- decide como órgano de autogobierno la proclamación del infante, y la unidad del Estado no brota de Covadonga, sino del libre consenso de todos los pueblos de España”. No hubo políticos socialistas en Covadonga, en parte por el republicanismo entonces exhibido, y en parte por ‘compromisos previos’. Rafael Fernández se excusó, por tener que acudir a la reunión del comité regional del PSOE. También hubo celos por el protocolo. Los Reyes, el Príncipe y demás autoridades, comieron en la finca de Las Huelgas, propiedad de la Caja de Ahorros de Asturias, mientras los diputados socialistas habían sido invitados a otro restaurante. Tampoco Dolores Ibarruri, ‘la Pasionaria’, o Wenceslao López asistieron al acto por encontrarse fuera de España. Si estuvieron presentes políticos de UCD y Alianza Popular, quienes compartieron comida con la Familia Real.
El Rey, al volante

Tras aterrizar en Ranón, el Rey Juan Carlos condujo el coche en el que viajaba junto a la Reina y sus hijos, hasta el Real Sitio de Covadonga, donde les esperaban unos 3.000 asturianos, según los diarios. ‘El País’ publicó al día siguiente que “en la comitiva real figuraban los -duques de Badajóz, la infanta Margarita y su marido, doctor Zurita, y los ministros del Interior y de las Regiones, señores Martín Villa y Clavero, respectivamente. Entre las autoridades que esperaban a los Reyes y a los infantes, se encontraban los tenientes generales Campano y Cuadra Medina”.
Cuatro visitas al Santuario

El futuro monarca Felipe VI ha visitado en cuatro ocasiones el Santuario de Covadonga. La primera, en 1977, durante la entrega de los atributos, y después en 1980, en su primera visita oficial a la región. En agosto de 1989, acompañó al Papa Juan Pablo II en su peregrinación a la Santina, y en 2001, acudió de nuevo, para ser investido como Presidente de Honor del Patronato de Covadonga, un cargo que también heredará Doña Leonor. Entonces recordó que “Covadonga es seguramente una de nuestras más bellas metáforas colectivas. Ella sigue alimentando la identidad de nuestra asturianía, expresando simbólicamente la fusión de la memoria colectiva de España con el anhelo de un futuro de progreso”. Su próxima visita a Covadonga, la hará como Rey de España.

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