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Suspenso

Política
21 junio, 2014
DAVID ASCASO

Javier Fernández ha consumido 25 meses de su gris e inocuo trienio gubernamental. En su discurso de investidura anunció que devolvería a Asturias a la “normalidad institucional”, tras el efímero gobierno de Francisco Álvarez-Cascos, que se vio obligado a convocar elecciones anticipadas ante el bloqueo al que le sometieron todos los grupos políticos. Pero la calma chicha que pregonó el jefe del ejecutivo, duró muy poco, y tan solo fue un ‘matrimonio de conveniencia’ (PSOE-IU-UPyD), para acabar con el gobierno de Álvarez-Cascos. En muy poco tiempo, el tripartito pidió la separación de ‘bienes’, el pacto de gobierno quedó roto, y Asturias transitó hacía la ‘anomalía’ política e institucional. Para rematar la faena, los presupuestos quedaron prorrogados, y ahora el PSOE gobierna con el apoyo del PP. Camino de su segundo fin de curso político, Javier Fernández no consigue, ni siquiera, un aprobado raspado. Es un cero a la izquierda.

uRebeldía parlamentaria. Javier Fernández está instalado en la rebeldía parlamentaria. Solo ocupa su sillón en el pleno a la hora de votar, y desaparece durante varias horas de la cámara, mientras se debaten leyes, enmiendas y propuestas. En 25 meses de gobierno, sólo ha contestado a 64 preguntas de la oposición. A golpe de evasivas, nunca ofrece soluciones, y utiliza sus intervenciones para descalificar al contrario. En los últimos meses, su única comparecencia mensual, ha derivado hacia el insulto, y gracietas de poca monta, que no deberían tener cabida en la Junta General del Principado.

El gobierno se deja llevar. Cuando llegó a la presidencia, Javier Fernández se encontró con el recurso judicial presentado por Francisco Álvarez-Cascos contra la supresión de los Fondos Mineros. Aunque en la oposición calificó la denuncia como “babayona” y “estéril”, tras comprobar su éxito, presentó dos recursos más. El presidente también heredó una Zalia a medio construir, y un nuevo hospital en su recta final, al que no ha dotado de los accesos prometidos.

• Debilidad en la Junta. Tras la ruptura con IU y UPyD a causa de la negociación del presupuesto de 2014, Javier Fernández no ha dejado de subestimar el papel político de sus antiguos socios, mientras tiende la mano y se casamenta con el PP. Aunque en el discurso de investidura pregonó un talante negociador y conciliador, el jefe del ejecutivo se obceca en la confrontación con todos los grupos de la oposición. Su falta de ‘mano izquierda’, le han llevado a perder más de un centenar de votaciones.

Falta de autocrítica. Javier Fernández es incapaz de reconocer sus errores y tampoco hace examen de conciencia. El batacazo del bipartidismo en el 25-M provocó un ‘tsunami’ en el PSOE, que desembocó en las dimisiones de Alfredo Pérez Rubalcaba, Patxi López (País Vasco) y Pere Navarro (Cataluña), aunque no consiguió que el secretario general de la FSA se moviese de su asiento. Tampoco entonó el ‘mea culpa’ por los peores resultados del PSOE en la historia democrática de la comunidad. En pleno proceso de ‘regeneración’, no habrá primarias en la FSA, y coquetea con entrar a formar parte de la próxima dirección nacional del PSOE.

Los juegos semánticos. Javier Fernández acostumbra a utilizar la semántica para dilatar los plazos de negociación, evitar el control del parlamento, o negar la mayor ante la oposición. Otro ejemplo son las ‘mayorías’ en la Junta General. El PSOE exige, en cada momento, la mayoría que más le conviene: absoluta, simple, reforzada, o cualificada.

Fraude en Cudillero. El Principado anunció que solicitaría elecciones anticipadas para acabar con el desgobierno en Cudillero. Pero todo fue un embuste para ganar tiempo. Javier Fernández optó por mantener una gestora, para amarrar el poder en el concejo, y evitar así que el PP alcanzase la alcaldía.

Recortes sobre recortes. Javier Fernández es un alumno aventajado de Cristobal Montoro. Recorte sobre recorte, ha conseguido domar el temido déficit y cumplir con los deberes impuestos por Hacienda, a costa de dejar las inversiones bajo mínimos. En paralelo, la deuda acumulada en los últimos años, y los créditos extraordinarios, han dejado sin maniobra económica a un gobierno que sólo tiene capacidad para afrontar el gasto corriente.

Resignación ante el paro. Cuando Javier Fernández alcanzó la presidencia, hace dos años, había casi 97.500 parados. Hoy son 98.603. Durante su mandato, Asturias ha registrado el mayor número de desempleados de la historia, 107.677 (febrero 2013), sin que las políticas del gobierno hayan influido en el mercado laboral autonómico, al remolque de los vaivenes de la economía nacional.

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