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Victoria de los Estados Unidos en el primer día de competicion

Deportes
1 agosto, 2014
Por JUAN GARCÍA

El pasado miércoles se levantó el telón de la competición hípica más importante de cuantas se disputan en Asturias y una de las más relevantes de las que tienen en el territorio nacional ya que se trata de un Concurso que alcanza la máxima categoría internacional concedida por la Federación Ecuestre; la de cinco estrellas siendo, además, calificado como ‘oficial’ dentro del País en el que se celebra, lo que le confiere la facultad de incluir, en su programa una prueba denominada Copa de las Naciones, en la que, representados por sus respectivos equipos, compiten por el triunfo varios Países.

Es bien cierto que, desde hace diez años, la celebración en el Club de Polo de Barcelona de la final mundial de esta especialidad, relega al Concurso gijonés a una ‘segunda categoría’ frente al catalán, que ostenta la máxima y que, según noticias muy recientes, lo hará, al menos, durante los próximos cinco anos, para lo que ya tiene firmado el correspondiente contrato con la citada Federación internacional.
Pero no todo es la Copa de las Naciones, y el programa del concurso gijonés contiene quince pruebas en sus diferentes paginas, ya que este año se ha introducido una novedad (una novedad en Asturias ya que en el resto de los Concursos de esta categoría es algo habitual) como es el ofrecer al público tres pruebas en vez de dos.

Se trata de tres pruebas para caballos jóvenes que se encuadran en la pauta de los días 30 de julio (miércoles), uno de agosto (viernes) y tres de agosto (domingo) como complemento de lo que se puede llamar ‘programa oficial’.

A la hora de escribir esta crónica ya se han disputado las pruebas correspondientes a los dos primeros días, y el miércoles registró el triunfo, en la prueba grande de la jomada, regida por el Baremo denominado de ‘grupos’, del jinete estadounidense Quentin Judge.

Fue el mejor clasificado en el desempate que se realizó con los diez mejores clasificados entre los cinco grupos de que estaba compuesta la prueba, para lo cual tuvieron que realizar primero un recorrido sobre trece obstáculos con dieciséis esfuerzos, puesto que había un doble y un triple, en apariencia sin grandes dificultades pero que, sin embargo, tan solo doce caballos pudieron terminar sin falta.

Llegados los diez con mejor resultado a un desempate final, éste se disputó sobre un nuevo recorrido constituido por siete obstáculos con ocho esfuerzos, con las dificultades propias de este tipo de resoluciones; o sea con vueltas de ciento ochenta grados y grandes galopadas que, en ocasiones, parecen pensadas más que para un logro deportivo, para alcanzar un espectáculo del agrado del público. Solamente hubo tres ceros en el mismo, y el que menos tiempo invirtió fue Quentin Judge, sobre ‘Copin van de Broy’ que totalizó 49,55 segundos.

Con 51,67 obtuvo la segunda plaza otro americano, este del Sur, el venezolano Andrés Rodríguez, con ‘Darlon van Groenhove’ con el que dejó en tercer lugar a la joven norteamericana Georgina Bloomberg, (hija del que fuera alcalde de Nueva York) que montó a ‘Juvina’, con la que cronometró 55,34 segundos.

La jomada pareció destinada a no salir, en materia de triunfos deportivos, del Continente americano, ya que la prueba previa, un Baremo A con cronómetro, disputada sobre un recorrido compuesto por once obstáculos con trece esfuerzos, fue ganada por el chileno Samuel Parot que, con ‘Sensation’ paró el cronómetro en 58,53 segundos, sin haber cometido ninguna falta. Fue seguido del alemán Félix Halmann, montando a ‘Brazonado’ que sumó 60,35 segundos, que le sirvieron para dejar en la tercera plaza al inglés Robert Bevis, con ‘Courtney’ que llegó hasta los 61,72.

El día deportivo comenzó a las diez y treinta horas, con la citada prueba de caballos jóvenes, en la que tomaron parte veintidós ejemplares, entre los que triunfó la amazona británica Laura Renwick que, con ‘Heliodor Hybris’, minimizó el tiempo hasta los 60,30 segundos que dejaron en la segunda plaza al jinete asturianos Leonardo Medal, con ‘Rey de Gozón’, que había totalizado 62,50.Premomtoriamente fue tercero, con ‘Thais de Charon’, el norteamericano Quentin Judge, cuyo reloj fue de 62,61.

Y hasta aquí los resultados puros y duros que ofreció el ámbito deportivo.

Lo que hay que anotar en otro apartado fue la decepción que sufrieron los aficionados (los verdaderos, los que conocen sobradamente los entresijos de este deporte al que siguen desde hace décadas y que se mezclan con los miles de personas que, afortunadamente para el futuro del Salto en la hípica, acuden a Las Mestas a disfrutar de, y con, otros elementos), y que se concretó en la floja, digamos, ‘presentación’ del Concurso.

Una flojedad que, en algunos momentos de la tarde, llegó al aburrimiento, hecho insólito contando, como se cuenta entre los participantes, con figuras de gran relieve en el mundo de la hípica.

Ahora bien, ¿llegan a Gijón con sus mejores elementos de competición? Si la respuesta es sí surge otra pregunta, ¿los recorridos son los que requieren estos campeones? ¿O hay una conjunción ambas cosas?

Al final el que no logra la satisfacción que espera es el aficionado, al que hay que cuidar con el mismo mimo que al resto de los elementos que componen el deporte pues, como los eslabones de una cadena, todos, y cada uno, tienen igual importancia a la hora de hacerla fuerte y útil.

Un dato, objetivo, que avala lo apuntado es lo ocurrido en el campo de las apuestas y, especialmente, en la Triple Gemela. En esta modalidad de apuesta no llegó a haber acertantes, pese a lo elevado de la suma que se hizo llegar a la taquilla de apuestas; lo suficientemente elevado como que, para que con el fondo inicial puesto por la Organización, se llegara una suma final que sobrepasó los nueve mil euros.
Y hablamos, recuerden, de gente extremadamente conocedora del mundo del caballo de Salto, ¿Qué fue lo que hizo que tantos miles de pronósticos no atinaran con el resultado dado en la competición?
Hay que plegarse a reconocer que éste no fue ni normal ni lógico, lo que, quizás, habría que replantearse en el futuro para conseguir que el espectáculo se acomode a lo que los actores pueden dar de sí.
Y con estas reflexiones sobre lo sucedido en este primer día de competición en Las Mestas, llegamos al segundo, el jueves día 31 de julio, en el que se comenzó con una prueba barema en Dos Fases, para la que existía una dotación económica de 7.500 euros, de los que 2.475 fueron para el ganador, y a continuación se pasó a la disputa del Trofeo Su Alteza Real el Príncipe de Asturias (cuya denominación aún no recoge los cambios habidos recientemente en la Casa Real española y que, en puridad, obligarían a emplear el femenino ya que, actualmente, hay una heredera y no un varón aspirando al trono).

Independientemente de estas consecuencia semánticas, la prueba estuvo dotada con 61.000 €; 20.130 € para el ganador.

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