04:19. SáBADO 19 DE OCTUBRE DE 2019

La ‘sombra’ de Gabino

Oviedo
2 agosto, 2014
SERGIO GARCÍA

A Agustín Iglesias Caunedo casi se le atraganta la vuelta a la rutina, después de su viaje a Estados Unidos. En una semana, ha tenido que lidiar con el dictamen del Calatrava, el pulso de Jaime Reinares, y sacar la calculadora, después de la última sentencia sobre Villa Magdalena. Unos días de atípica intensidad, para tratarse del fin de curso político. El alcalde ya sabe qué es gobernar en minoría, y estar en el alambre. Le ha visto las orejas al lobo de la oposición, y por primera vez, no está del todo cómodo en su sillón. No tuvo más remedio que utilizar su voto de calidad, el privilegio de los regidores, para deshacer el empate del pleno (13-13), y evitar que el dictamen redactado por Roberto Sánchez Ramos ‘reprobase’ a su antecesor, Gabino de Lorenzo. Salió airoso del envite, aunque no ganó hasta el último minuto, de penalty, y aprovechando que el rival jugaba con uno menos. La oportuna ausencia del portavoz socialista, Alfredo Carreño, allanó la situación. El concejal del PSOE hizo las maletas y voló lejos de Oviedo. Además, ya cuenta los meses para abandonar la política, como ha trasladado a su círculo más cercano.

Pero un sillón vacío en las filas socialistas, no era suficiente para enmendar el incómodo dictamen. El PP también tuvo que sacar de la cama a Inmaculada González, para forzar la igualdad, y reclutar para la causa a Donate y Fernández, prófugos de Foro Asturias, que no tenían nada que perder. Cuando finalizó el pleno, PP y PSOE respiraron aliviados. Ni Gabino De Lorenzo ni Vicente Álvarez Areces habían sido señalados como culpables de los desmanes del Calatrava. También Carreño, ausente, y Reinares, reaparecido, se libraban. Hacía doce días que el lugarteniente del gabinismo no pisaba Las Consistoriales. En su ausencia, Caunedo trató de poner tierra de por medio. Cerró el despacho de quien fue su superior y lo desterró a la calle del Peso. Cuando Reinares llegó al pleno, también le habían movido la silla. Ya no ocupa un lugar de privilegio, en el extremo de la mesa, a la sombra del alcalde. Ahora, sin responsabilidades ni cargos, está ‘encajado’ entre Trinidad Ordiz y Benjamín Rodríguez Cabañas. Se sentó el último, y se marchó de los primeros, pero el ‘mobbing’ no afecta al veterano político, condenado al ostracismo tras 27 años en el consistorio. El alcalde le puede quitar el sillón y tratar de humillarle, pero nada más. Reinares es intocable, y no será expulsado del PP. El miércoles quedó demostrado que seguirá cobrando su sueldo hasta las próximas elecciones. Iglesias Caunedo ganó la batalla de la votación (fue el PP quien exoneró a todos los políticos), pero perdió la guerra con Reinares. Gabino entró en juego, y lo hizo para defender a su escudero. El lunes, después de que el PP respaldara la propuesta de IU para ‘encausar’ políticamente al concejal y al ex alcalde, De Lorenzo hizo llegar un mensaje al Ayuntamiento, demostrando que aún manda mucho, aunque esté recluido en la Delegación del Gobierno. Horas después el PP municipal aseguraba que todo había sido un error, un malentendido, y que corregiría el fallo con una moción. Iglesias Caunedo no pudo, o no supo reaccionar, pese a sus clases de ‘gobernanza’ en la Universidad de Boston. En el momento decisivo, un recado del ‘ferre’ pudo más que todos los másteres políticos.

Una vez ‘desactivada’ la comisión, al alcalde se le abre un nuevo frente. El pacto con IU puede estar a punto de saltar por los aires, después de que el impulsor de la investigación, Roberto Sánchez Ramos, haya visto como Gabino de Lorenzo ‘se escapa vivo’ del rapapolvo municipal. Ni duda de la palabra de la concejal Belén Fernández Acevedo (quien aseguró que se habían equivocado en la votación), ni acusa públicamente a Carreño de saltarse el pleno por conveniencia, pero asegura que“los dos grandes partidos han protegido sus intereses, y a sus jefes”. IU deberá digerir la ‘traición’ del PP, que erosionará el pacto, al igual que la impotencia de Iglesias Caunedo ante Jaime Reinares, a quien le quedan por delante 10 meses más como edil, aunque su cargo esté hueco y vacío de competencias. Sin nada que hacer, se dedicará a vegetar en el puesto, dejando pasar el tiempo, mientras la oposición aprovechará la debilidad del alcalde para recordarle que tiene entre sus filar, a un reo condenado a un año de cárcel.

El pleno del pasado miércoles, no dio carpetazo a la investigación del ‘contrato de los Palacios’, solo cerró la vía política. IU presentó, 24 horas después de la votación, una denuncia en la Fiscalía, para que los tribunales rastreen las pistas que PP y PSOE han preferido obviar. Roberto Sánchez Ramos acusa a socialistas y populares de cubrirse las espaldas, recordando que la Policía ya había abierto una investigación, de oficio, y de paso, se pone a disposición de los tribunales, para ayudar en la investigación. Aunque los delitos hayan prescrito, y nadie pague por la oscura ‘operación de los Palacios’, IU, que abanderó la causa, se resiste a dejarla morir, tras el giro de 180º de Agustín Iglesias Caunedo. El alcalde no tuvo más remedio que ‘echar el freno y la marcha atrás’ y cambiar su voto, incumpliendo lo pactado, y certificando que la línea directa entre la plaza de España y la del Ayuntamiento, sigue abierta.

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