21:17. VIERNES 22 DE NOVIEMBRE DE 2019

Repensar Oviedo (V)

Opinión
2 agosto, 2014
ALEJANDRO SUÁREZ Coordinador de IU Oviedo

¿Quién piensa Oviedo? Responder a esa pregunta y acertar es lo que diferencia la buena política de la mala y también de aquella que ya es anacrónica, una adherencia del pasado y generalmente de lo peor de nuestro pasado que tanta responsabilidad tiene sobre la realidad de una Asturias y un Oviedo que aún no han entrado en el nuevo siglo. Una parte de ese cerebro colectivo somos los agentes políticos. Los partidos hemos de pensar sobre los Principios, las cuestiones sociales generales, la estrategia global de un territorio. Para poder hacerlo hay que superar la mentalidad producto del discurso de la dos Españas, de una política ya agotada. Ya no existen las trincheras en las que algún político, por mediocridad intelectual y porque el mundo de ahora va más rápido de lo que puede entender, se siente más seguro. No es una cuestión de edad hay políticos mayores muy actuales y jóvenes que piensan como hace décadas. Hoy la estrategia política ha de ser común, cuestión de Estado o institucional. Alcanzar acuerdos más allá de las fronteras ideológicas es una necesidad casi politológica. Sólo el acuerdo sobre lo general permitirá superar los fracasos de aquellos años de despilfarro y banalidad cuyos protagonistas podrían tener ya más pudor e irse. Esos que braman contra los acuerdos no son capaces de interpretar que sólo estos permiten superar la presión del populismo y este es el principal reto histórico de la democracia. Ya lo dijo Aristóteles.

Otra parte de ese cerebro colectivo es la ciudadanía. Ella ha de concretar esos principios políticos generales que se deciden en las instituciones. Y ha de hacerlo día a día. La ciudadanía ha cambiado también. Es una estructura mixta, formal e informal la que está dando la vuelta al Urbanismo ovetense. Hablo de ‘Imagina un Buelvar’. Los distritos son una oportunidad para no diseñar un modelo institucional del pasado siglo. Han de ayudarnos a entrar en la modernidad. Son la red capilar que necesita el Ayuntamiento para entender a sus ciudadanos, la realidad de su población. En la dirección de los distritos habrán de estar las expresiones espontáneas e informales de la ciudadanía que aún careciendo de estructura legal son realmente existentes y decisivas, habrán de estar los comerciantes que ya lo solicitan pues si alguien vive y trabaja en y para los barrios de Oviedo son ellos, habrá de estar la comunidad educativa, los colectivos sociales. Los distritos son la oportunidad para generar una nueva administración cuya cúpula política se dedique a ordenar y a diseñar el medio y largo plazo de un concejo y deja en la gente el poder para decidir las políticas concretas. Hay que vaciar a los partidos políticos y grupos municipales de una función que no les corresponde, aunque les resulta más cómoda, y que es la de proponer medidas concretas y situarlos allí donde tienen que estar, esto es facilitando cauces administrativos para que la gente discuta y decida día a día, estableciendo luego un orden de prioridad entre todas las propuestas particulares en función del interés general y explicándolo y, también, proponiendo un modelo de concejo global, algo que ha de ser determinante para Asturias. Sin instrumentos de pensamiento bien orientados no podremos diseñar Oviedo. La primera oportunidad, el barrio de El Cristo.

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