07:08. LUNES 18 DE NOVIEMBRE DE 2019

2Equilibrio en los carteles de la Feria de Begoña

Opinión
11 agosto, 2014

Por El Bibio pasarán las principales figuras del toreo. Los tres primeros festejos serán televisados por Canal Plus Toros

Del 11 al 17 de agosto, Gijón se viste de luces. Llega la Feria Taurina de Begoña. Los tres primeros festejos serán ofrecidos a los abonados de Canal Plus Toros; lo que constituye un hito, puesto que hasta la fecha ningún canal de televisión había retransmitido en directo una corrida completa desde la plaza gijonesa. Existe un precedente asturiano: hace dos décadas, Cuencas Mineras Televisión sí lo hizo desde el coso ovetense de Buenavista. En aquella ocasión se trató de un festejo sin picadores.

Aunque es del dominio de todas las cuadrillas que Gijón constituye plaza de ‘billete chico’ -y, por tanto, de ‘toro chico’- no obstante, es raro que algún diestro puntero rehúse actuar en el coso de la antigua Carretera de Villaviciosa. Por ello, de equilibradas pueden calificarse las combinaciones que configuran el ciclo de las seis corridas, ya que acudirá la casi totalidad de matadores que encabezan el escalafón.

No será así en la novillada que inaugura la Feria, el próximo lunes. En ella intervienen toreros que, además de debutar en El Bibio, acreditan escaso caché -aunque el ganado provenga de la afamada y dulce Jandilla-. Fernando Rey no posee el prestigio de su homónimo actor de cine y aún le falta dar un aldabonazo en plaza importante. Clemente es un joven rubito, natural de Burdeos, apoderado por la Empresa. En Francia y Las Matas me pareció un poco verde. Al anunciado y solvente Álvaro Lorenzo lo sustituye -por discrepancias del empresario con sus apoderados- el salmantino Alejandro Marcos, quien debutó con picadores recientemente en Ledesma. Se echa en falta a los José Garrido, Lama de Góngora, Francisco José Espada, Posada de Maravillas, el sobrino-nieto de Curro Romero, Caballero… y tanto otros toreros que suenan en los mentideros.

Los atanasios de El Puerto de San Lorenzo abren el ciclo de corridas, el martes 12. Sus éxitos de los últimos años auguran el de tres triunfadores venteños. Daniel Luque salió por su Puerta Grande y debería aprovechar más las ya de por sí altas prestaciones, pues es torero caro, sobremanera luciendo el percal. Jiménez Fortes es tan torpe de pies y lento de reflejos como arrojado y valiente. Formaba parte de la terna cogida el mismo día en Madrid y hace poco aumentó el número de sus cornadas. Torea sin enmendarse, de ahí su permanente exposición. Ojalá pueda debutar en El Bibio. Juan del Álamo, mirobrigense muy querido en Gijón, sería figura si añadiese a sus excepcionales dotes de torero las de estoqueador.

El miércoles 13 asistiremos a una corrida mixta. Dos murubes de ‘El Capea’ (San Mateo) deberán ser rejoneados por el lisboeta Diego Ventura, autentico sucesor del gran Pablo Hermoso de Mendoza en la cúspide del toreo a caballo. Compartirán actuación, pero a pié, Miguel Ángel Perera y Alejandro Talavante. Ambos darán cuenta de astados de Montalvo y ojalá que lo consigan con brillo, pues muy malo ha sido el resultado de los últimos productos lidiados por esa legendaria ganadería charra. Perera, el torero más en forma del momento -éxitos en Madrid, Pamplona, Santander…- forma parte de la historia de El Bibio por ser el último cortador de un rabo. Talavante es un asiduo de nuestra plaza, donde ha tenido una suerte dispar. O sea: como su carrera. Sabe de éxitos y fracasos en plazas mayores y menores y, a su modo, es de los toreros que solo tienen una faena en la cabeza. Eso sí: cuando les sale el toro con capacidad para desarrollarla rompen el cuadro. Repetirá en El Bibio como sobresaliente Álvaro de la Calle, quien ya dejara impronta de su sello el pasado agosto.

El jueves 14 será el turno de los pupilos de Rafael Finat de la Riva. El bueno del Conde de Mayalde debería ser nombrado hijo adoptivo de Gijón. Siempre triunfa en presentación y, muchas veces, en comportamiento. Me refiero a sus toros, que él es otra cosa: tan campechano por fuera como por dentro. Será la tarde de los mediáticos. El Cordobés ejecutará el salto del batracio, Padilla enarbolará la bandera pirata, y El Fandi pondrá pares al violín y toreará genuflexo mucho.

La llamada corrida dura tendrá lugar el viernes 15, Día Grande y de la Patrona. Repiten los santacolomas (bueno, esos no; que ya fallecieron hace un año) de La Quinta. Dejaron intensas emociones en su debut de 2013 y, de aquella, también repite el salmantino-leonés Javier Castaño al frente de su legendaria cuadrilla (Sandoval, Galán, Adalid, Sánchez). No hubo acuerdo con Ferrera para repetir mano a mano y le sustituyen El Cid y Fernando Robleño. El de Salteras vive sus postreros años como torero añejo, aseado y sin trampas y el de San Fernando de Henares -apoderado por la Empresa- regresa, tras varios años, con el crédito recrecido gracias a sus recientes enfrentamiento con sendas miuradas en Mont-De-Marsan y Santander.

Para el sábado 16 estaba anunciada una corrida de Las Ramblas que no presagiaba nada bueno y que, tras incapacitarse varios toros, ha sido sustituida por otra de Nuñez del Cuvillo. No sé que será peor, vista la trayectoria cuesta abajo que emprendió ésta última, otrora deseada por las figuras. Tampoco Sebastián Castella está en su mejor momento. El de Beziers transita apagado y como ausente por las plazas, sin que ello quiera decir que ha perdido su escalofriante quietismo, su elegante temple y su extraordinario dominio del toro. Otro que, como Le Coq, no es el mismo de años pasados es José María Manzanares. Por perder ha perdido Julihasta la eficacia estoqueadora, sin que ello quiera decir que desciende mucho en el rédito que le debemos. Les acompañará Talavante.

La Feria se clausura el domingo 17 con el cartel mas ‘arrematao’ del ciclo. Un lujo, contar con toros de Domingo Hernández (Garcigrande de nombre y garcichicos de romana). Garantizan una regularidad aplastante y por eso son los más demandados por las figuras: para propiciar éxito seguro cortándoles muchas orejas. Embisten con tanta nobleza y repetición que diríase les mezclan trocitos de muleta con el pienso. En Gijón darán cuenta de ellos Enrique Ponce, que vive un final de carrera tranquilo desde la cúspide de su docencia; el gran Juli -poderoso, ambicioso y capaz a partes iguales- y Perera, que repite. La suficiencia con la que torea y la facilidad con la que parece hacerlo lo colocan este año -junto a El Juli- en el dúo de mandones.

En una feria tan limitada de fechas parece inadecuado repetir nombres -aunque sean de calidad-, desechando toreros tan controvertidos como Morante o José Tomás (soñar es gratis), que se lo ganaron con sangre en el ruedo (el mencionado Ferrera) o que se encuentran en gran estado de forma (Adame y Fandiño). A estos podrían añadirse una docena de nombres y, consecuentemente, prescindir de otros.

De los carteles, aunque son todos los que están, no están todos los que son, porque cada aficionado tiene sus preferencias y -como reza el dicho- “de fútbol, toros y medicina, toda España opina”.

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