09:14. SáBADO 21 DE SEPTIEMBRE DE 2019

El Principado entrega las llaves de 40 pisos de protección oficial en Oviedo

Asturias, Oviedo
29 agosto, 2014
Alegría para unos pocos, y decepción para el resto. El Principado entregó esta mañana las llaves de 40 viviendas de protección social a otras tantas familias ovetenses, pero casi 1.400 solicitudes se quedaron en el camino. La Consejería de Bienestar Social se vio desbordada por la avalancha de peticiones, que multiplicaron por 35 la oferta de pisos concedidos. El alcalde de Oviedo, Agustín Iglesias Caunedo, acudió al reparto con una sensación “agridulce”, recordando los cientos de casos graves que siguen sin resolverse. “El Principado tiene deberes pendientes, y también el Ayuntamiento, para dar solución a los problemas de los vecinos”. Por su parte, la consejera de Bienestar Social, Esther Díaz, anunció que el Principado ha licitado la rehabilitación, por 300.000 euros, de otros 17 pisos repartidos por la ciudad, todos con más de 50 años de antigüedad, que serán sorteados una vez finalicen las obras, a finales de año o principios de 2015. Un puñado de viviendas que no aliviarán la fuerte demanda. La Plataforma por una Vivienda Digna, sostiene que hay pisos de protección social cerrados desde hace más de una década, en barrios como Ventanielles, que Bienestar Social no oferta en los sorteos, a pesar de la acuciante necesidad de las familias. Ayer, tanto el alcalde como la consejera destacaron la colaboración entre las administraciones en el último reparto, pero reconocieron que el problema sigue siendo muy grave. Según las estimaciones de la Asociación de Afectados por la Hipoteca, unas 10.000 familias en Asturias necesitan un hogar de protección oficial, y el Principado cuenta con un ‘stock’ que ronda los 2.000 pisos.
Los nuevos inquilinos de las viviendas de protección, pagarán por ellas un alquiler social, en función de su renta, con recibos que van de 100 a 200 euros al mes, de media. Los pisos se encuentran en Las Campas, La Corredoria, La Carisa, Colloto, Villafría, Tenderina, Prado de la Vega y Ventanielles. Algunas tienen 81 metros cuadrados, y otras solo 31, y no todas disponen de trastero. El coste mensual del alquiler se calculó en función de la superficie, ingresos de cada familia, y el número de miembros. El Ayuntamiento fijó las prioridades, y reservó ocho para madres solteras, ocho para familias afectadas por desahucios, cuatro para jóvenes de entre 18 y 35 años, cuatro para mayores de 65, y otras tantas para mujeres víctimas de la violencia de género. La reparación de los desperfectos existentes finalizó en noviembre del año pasado, cuando se abrió el plazo de inscripción de solicitudes. El sorteo se realizó en mayo, y tres meses después, los ganadores pudieron ayer, por fin, estrenar su nuevo hogar, ajustado a sus necesidades y su limitada capacidad económica.

La consejera
defiende su gestión

Aprovechando la entrega de los pisos, Esther Díaz defendió la labor de su consejería. “Cuando llegamos, hace dos años, había unas 600 viviendas vacías, y hemos logrado repartir la mayoría”, aunque diversas asociaciones elevan la cifra a 2.000.  También aseguró que desde mediados del año pasado, y en función del convenio firmado con el Ayuntamiento, cada mes se entregan dos viviendas de emergencia, y hay pisos disponibles para casos especialmente urgentes, mientras los afectados sostienen que no se está cumpliendo el acuerdo. El Principado acaba de convocar el plazo para solicitar ayudas al alquiler y la rehabilitación, cofinanciadas por el Estado, y también las subvenciones para la compra, “que no existen a nivel estatal”. La consejería financia parte de la adquisición de viviendas, tras el pacto de concertación alcanzado con los sindicatos. “En 2012, había 305 expedientes aprobados esperando el pago, y dos años después, hemos conseguido acabar con la lista de espera”. El ‘logro’ de la consejería, ponerse al día con los retrasos, no alivia en nada a las 1.400 familias que aspiraban a encontrar un hogar asequible en el último sorteo celebrado en Oviedo, y que, por azar, se quedaron sin un nuevo techo, mientras otros, los afortunados, celebraban su suerte.
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