09:13. SáBADO 21 DE SEPTIEMBRE DE 2019

Arias-Salgado y Alvarez-Cascos, los impulsores de la Autovía del Cantábrico

Opinión
30 agosto, 2014
Por PELAYO ROCES

Se pusieron de moda últimamente las comparaciones sobre la labor desarrollada por los diferentes Gobiernos y Ministros de España para impulsar la construcción de la Autovía del Cantábrico (A-8) que, empezó con José Barrionuevo en 1988 y, si Dios le da salud, terminará algún día Ana Pastor. A mí me parece fundamental incluir en las comparaciones el ramal de Villaviciosa a Oviedo (A-64), porque representa el intento socialista en los años ochenta y noventa -con la entusiasta colaboración de La Nueva España- de dejar a Gijón fuera de la Autovía del Cantábrico, quebrando su trazado para llevarla hacia el interior por Lieres hasta la Y, sin pasar por la Villa de Jovellanos. Que estos ‘pequeños’ detalles se olviden precisamente en Gijón, al escribir la historia de la Autovía del Cantábrico, da una idea cabal de las manipulaciones que se pueden perpetrar con un periódico en la mano.

Es un buen ejemplo de que en esto de las comparaciones pasa lo que nos avisó Campoamor: todo es según el cristal con que se mira. Otro ejemplo es el de algunos pícaros -o no tan pícaros- que escogen el cristal de las fotos de las inauguraciones, sin aclarar siquiera si el que sale en la foto puso algo más que su rostro para acreditar sus méritos, y así se elaboran con la pluma en ristre un pastel sorprendente: que Maleni Álvarez y Ana Pastor hicieron tanto por la Autovía del Cantábrico que ‘se salen de la tabla’. Las personas serias preferimos escoger el cristal del BOE y de los Presupuestos Generales del Estado (que también están en el BOE) para volver a confirmar lo que ya descubrió el pueblo llano hace quince años: que la Autovía del Cantábrico ya estaría concluida en el año 2010 si no hubiéramos sufrido los infaustos ministerios de Borrell -el del rodeo de Gijón-, de Maleni Álvarez, de Ana Pastor y, en medio de ambas, del olvidado Pepiño Blanco.

Me van a permitir que les explique con mi cristal para mirar y medir las grandes obras públicas algunas verdades de Perogrullo. Dejando de lado el largo proceso previo de aprobar el trazado, el impacto ambiental y el proyecto constructivo, la tarea más difícil y decisiva para sacar adelante una gran infraestructura es la licitación de las obras porque exige:

• Incluir su costo total en los Presupuestos Generales del Estado, cumpliendo los límites de los gastos plurianuales permitidos.
• Aprobar por la Intervención del Estado la retención del coste total, dividido en gastos plurianuales por la duración de las obras.
l Lograr la autorización por el Consejo de Ministros para licitar las obras, si reúne los requisitos anteriores.
• Publicar la licitación en el BOE, recibir y valorar las ofertas, seleccionar la más favorable y publicar en el BOE la adjudicación, con el plazo ofertado.
Hecho todo esto, para bien o para mal, a un Ministro ya no se le puede imputar la marcha de las obras porque, sencillamente, es la capacidad técnica de la Empresa adjudicataria la que responde del cumplimiento de los plazos y de las condiciones de la obra. Las grandes empresas españolas son prácticamente las mismas; por lo tanto si una obra corre o una obra se para el quid del problema está en otro sitio. En otro sitio, sí señor, porque quienes dirijan el ministerio de Fomento solo tienen que vigilar que se sigue el proyecto aprobado y que se pagan puntualmente las certificaciones a medida que avanza la obra.

Si un Ministro consigue incluir más dinero en la anualidad presupuestada de un tramo de autovía, la Empresa acelera para certificar más y las obras adelantan plazos: es lo que ocurrió en la Autovía del Cantábrico entre 1996 y 2004 con Arias-Salgado y Álvarez-Cascos. Estos dos ministros, además de reponer el trazado original por Gijón y de licitar 145 kilómetros en ocho años, asignaron a la Autovía el Cantábrico muchos remanentes de los presupuestos sin gastar en otras obras. Los resultados saltan a la vista. El Cuadro de las fechas de licitación pone de manifiesto que los tramos más difíciles y costosos de pusieron en marcha con Arias-Salgado y Álvarez-Cascos. Por ejemplo, los cruces de los grandes ríos Sella, Nalón, Canero, Negro (Luarca), Navia y Eo. Y los datos de los plazos de duración de las obras de aquella época también pone de manifiesto que los tramos más complicados y costosos se hicieron en tiempos record recortando plazos contractuales.
Si, por el contrario, un Ministro o Ministra recorta dinero en la anualidad presupuestada para un tramo de autovía, las obras se retrasan hasta eternizarse porque sin dinero las empresas no certifican y el ritmo de construcción se reduce. Es lo que ocurrió en la Autovía del Cantábrico entre 2004 y 2014 con Maleni Álvarez, Pepiño Blanco y Ana Pastor. Por eso se licitaron solamente 64 kilómetros en los años siguientes y, por si fuera poco, se fueron alargando los plazos contractuales de puesta en servicio de los tramos en marcha. Todo empezó durante los cinco años de Maleni Álvarez como ministra de Fomento, que empezó a distraer presupuestos de la autovía del Cantábrico para llevárselos a las obras de Andalucía, y dejarnos en Asturias un reguero de parálisis y retrasos. El tramo Soto del Barco-Muros se prolongó hasta los 65 meses, que ya es prolongarse. Maleni Álvarez dejó un panorama tan desolador que su sucesor Pepiño Blanco fue el único ministro desde 1988 que, en sus casi tres años como Ministro de Fomento, no pudo inaugurar un solo tramo porque heredó unas obras empantanadas, sin presupuesto para concluir lo que estaba comenzado. Por su parte, Pepiño Blanco tampoco puso mucho de su parte, entretenido como estaba en argayar todo cuanto dinero pudo para que adelantaran los tramos gallegos de la Autovía del Cantábrico, que habían empezado mucho más tarde que los asturianos pero que se acabaron mucho antes que los nuestros.

La llegada de Ana Pastor no cambió nada el panorama de su antecesor, y así llegamos a la situación escandalosa de los plazos en los tramos a los que vino la Ministra de Rajoy a hacerse fotos con Javier Fernández, para presumir de estas hazañas : 60 meses de duración de las obras en el tramo Otur-Villapedre, 67 meses de duración en el Navia-Tapia, 68 meses de duración en el tramo Pendueles-Llanes, y 77 meses de duración en el tramo Muros de Nalón-Dueñas. Todavía le queda el record más vergonzoso: superar la cifra de 80 meses de duración en los 4 kilómetros que faltan entre Pendueles-Unquera. ¡80 meses sin contar los que se perdieron anteriormente con las turbias maniobras de Trevín para desviar el trazado en la Ería de Andrín y favorecer a sus amigos!. Cuando venga a cortar la cinta algún día, con Javier Fernández de su brazo ¿le explicarán sus colaboradores, aunque sea al oído, que está presumiendo de protagonizar un récord de obras interminables en el Principado de Asturias, donde unos años antes, con sus compañeros de partido Arias-Salgado y Álvarez-Cascos, había muchas obras y todas avanzaban rápidamente?

¿Alguien sensato puede creer que las obras de la Autovía del Cantábrico en Asturias empezaron a retrasarse en 2004, de repente, por culpa de las empresas constructoras? Pues no; Maleni Álvarez y Pepiño Blanco comenzaron a retrasar las licitaciones pendientes por falta de dotaciones presupuestarias, y después a alargar los plazos de unas obras que tenían que durar entre tres y cuatro años para terminar la autovía en 2010. Ana Pastor colaboró en estos últimos tres años activamente en la ralentización de la Autovía del Cantábrico en Asturias, hasta superar plazos de construcción de más de cinco años, seis años y siete años. Con estas tres personas al frente del Ministerio de Fomento encogieron los Presupuestos del Estado en Asturias para invertir el dinero a otras Comunidades Autónomas. ¿A quién quieren engañar los que intentan encumbrar a Maleni Álvarez, Pepiño Blanco y Ana Pastor, cuyo ‘mérito’ no es otro que el de recortar los presupuestos de la Autovía del Cantábrico en Asturias para invertirlos en Andalucía o en Galicia?
Al Cesar lo que es del César ….. A Arias-Salgado y a Álvarez-Cascos el máximo mérito de impulsar y de acelerar toda la Autovía del Cantábrico desde Bustio hasta Figueras. A Maleni Álvarez, Pepiño Blanco y Ana Pastor la mayor censura por retrasar su finalización para favorecer el avance de las obras públicas en otras Comunidades Autónomas. Y no quise mencionar intencionadamente la responsabilidad de estas tres personas en la paralización de la Autovía del Suroccidente, la Variante de Pajares y el Metrotrén de Gijón porque el tamaño del atropello que han cometido y todavía están cometiendo con Asturias se sale de las líneas de este trabajo.

Diputado de FORO. Vicepresidente de la Junta General del Principado

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