17:08. VIERNES 28 DE FEBRERO DE 2020

El ‘botellón’ le planta cara a Caunedo

Oviedo
23 septiembre, 2014
ALEJANDRO CAICOYA

Agustín Iglesias Caunedo le ha declarado la guerra al botellón. Y, por ahora, va perdiendo. Los cientos de jóvenes que cada fin de semana se reunen para beber en el Campo San Francisco, se convierten en miles durante San Mateo. Para evitar las ‘quedadas’, el Ayuntamiento advirtió que la Policía Local patrullaría las zonas donde se congregan los jóvenes, amenazando con imponer multas a quienes tengan una copa en la mano. El pasado viernes, cuando los jóvenes llegaron al paseo del Bombé, el parque estaba tomado por los agentes. Pero los adolescentes no se fueron a casa, ni tiraron las botellas, ni le dieron al botellón de manera clandestina. Simplemente se trasladaron en ‘riada’ a la plaza del Ayuntamiento y la plaza del Sol. A última hora de la noche, cuando la fiesta se acabó, dejaron tras de si toneladas de bolsas, plásticos, vidrio y hasta sillas rotas, una capa de basura que, gracias a la labor de los servicios de limpieza, desaparece al amanecer. Durante toda la semana, la escena ha seguido repitiéndose. Coches de la Policía Local recorren las avenidas del Campo San Francisco, pero tienen problemas para acceder a la Plaza del Sol, ante la multitud de jóvenes que practican el botellón. Los adolescentes no se sienten atraídos por los chiringuitos y apenas se ven pandillas de quinceañeros por las plazas de Porlier y Riego, y prefieren llevarse el alcohol de casa, antes que pagar las copas en los bares, donde cuestan de 3 a 7 euros, o incluso más. La ‘cultura del botellón’ está fuertemente arraigada, y ni las multas les desaniman. Este año, no hay chiringuito frente al Ayuntamiento, donde hasta el año pasado, las largas noches de tecno reunían a miles de jóvenes que bebían sin ningún ‘pudor’.

El principal problema del botellón es el ruido para los vecinos, y el incivismo de quienes lo practican, y después no recogen su basura, además de molestar a quienes intentan dormir en las viviendas cercanas. Otras ciudades, como León o Valladolid, siguiendo el ejemplo de Andalucía (Jeréz, Granada, Málaga…), cuentan con espacios destinados al botellón. Son recintos apartados del centro, que disponen de contenedores, con presencia policial para evitar altercados, e incluso servicios de emergencia. Los fines de semana, los adolescentes se reunen allí para beber antes de salir de ‘marcha’, evitando mayores problemas. La represión y las amenazas por parte del Ayuntamiento de Oviedo, han resultado inútiles. Desde que hace 15 años, los adolescentes comenzaron a reunirse en Llamaquique, junto al Centro Cívico, o ante el instituto Fleming, el botellón forma parte de la noche ovetense, pese a algunas sanciones impuestas, que casi siempre, acaban pagando los padres.

Comparte:
  • Print
  • Add to favorites
  • RSS
  • Digg
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Bitacoras.com
  • email
  • Live
  • MySpace
  • Netvibes
  • Technorati
  • Twitter