16:26. VIERNES 28 DE FEBRERO DE 2020

Triste y perezoso gobernante

Editorial
17 septiembre, 2014

Javier Fernández ha conseguido el más difícil todavía, y parece haber puesto de acuerdo, a cuatros partidos políticos tan dispares y enfrentados como Foro, PP, IU y UPyD, para criticar duramente su gestión, visto lo visto, durante el debate sobre el estado de la región. El jefe del ejecutivo, sigue batiendo récords, y probablemente estemos ante el peor presidente -“pésimo” en definición de Mercedes Fernández, “patético” en palabras de Cristina Coto, “fracasado” según Aurelio Martín- que ha tenido Asturias.

Si el debate sobre el estado de la región, marca la temperatura política de la comunidad, Javier Fernández acabó ayer achicharrado. En 2012, en su primer debate, perdió 22 votaciones, 27 en 2013, y ayer sufrió 30 revolcones en una sola sesión. En lo que va de legislatura, 28 meses y medio, Javier Fernández ya ha perdido 165 votaciones, lo que refleja, su insolvencia política, y su incapacidad para alcanzar ningún tipo de acuerdo. 165 derrotas en la Junta General, que podrían haber sido más, si no hubiese contado el PSOE con el apoyo inicial de IU y UPyD, que huyeron despavoridos de su gobierno.

El debate sobre el estado de la región, que concluyó ayer, ha sido un ‘no’ debate. Javier Fernández se empeñó, una vez más, en ocultar a la cámara, su programa de gobierno y el balance de su gestión, como también el grado de cumplimiento presupuestario, cuando solo quedan dos meses para finiquitar el actual ejercicio. Fernández, por alguna razón, abonó el terreno para que los presupuestos vuelvan a ser prorrogados, lo que supondría invalidar las cuentas por segunda vez en tan solo tres años de ‘desgobierno’, y tres en la actual y funesta legislatura; aunque Álvarez-Cascos renunció a la poltrona y convocó elecciones anticipadas, que es lo que tiene que hacer cualquier dirigente, cuando su proyecto presupuestario es desautorizado.

El ‘caso Villa’ ha servido de ‘cortina de humo’ para tapar las vergüenzas del PSOE gobernante en el debate sobre el estado de la región. Y a falta de seis meses para que concluya el actual curso político -en mayo hay elecciones-, es muy probable que no se constituya la comisión de investigación que ayer se aprobó en la Junta General del Principado. Aún así, el político que ha permitido una autentica estafa democrática y reincidentes comportamientos caciquiles en Cudillero, no se puede presentar, ante los ojos de los asturianos, como el adalid de una embustera regeneración política.

16 folios y una hora de monólogo presidencial, tendrían que haber alumbrado alguna respuesta a los asuntos que realmente nos preocupan a los asturianos. Pero no ha sido así, Javier Fernández incluso decepcionó a los suyos, aunque nadie lo quiera reconocer en voz alta. Mención aparte merece el sector minero, completamente ignorado en el discurso del presidente de Asturias, a excepción de 8 renglones, dedicados a los Fondos Mineros y, fundamentalmente, para criticar al Partido Popular, a “los señores de la derecha”, por haber incumplido las resoluciones judiciales que instan al Estado a ‘inyectar’ 322 millones a nuestra comunidad, por los proyectos que el Ministerio de Industria dejó sin ejecutar, según denunció Francisco Álvarez-Cascos.

En el capítulo de camelos, Javier Fernández, al igual que hizo durante la anterior y frustrada negociación presupuestaria, cifró en 2.565 millones, un 67% del actual presupuesto (3.808 millones), el gasto en políticas sociales. Otro embuste más, ya que mete en el mismo ‘paquete’, el Salario Social, las nóminas de los funcionarios, la nómina de su chófer, y hasta los sueldos de sus asesores. Además del ‘cepo’ de las políticas sociales, el jefe del ejecutivo anunció la finalización de las obras de ampliación del Museo de Bellas Artes, y la apertura del circuito ‘Fernando Alonso’, para la próxima primavera, cuando se celebrarán elecciones municipales y autonómicas. En ambos casos, las aperturas llegarán con varios años de retraso.

El debate sobre el estado de la región, ha tenido efectos de moción de censura, aunque Javier Fernández no vaya a dimitir. Una enmienda a la totalidad, que anticipa el fin de ciclo, de un triste y perezoso gobernante.

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