05:20. JUEVES 27 DE FEBRERO DE 2020

Villa ‘apadrinó’ a Javier Fernández

Opinión
17 septiembre, 2014

«Tengo 66 años. Soy una persona normal, con familia y amigos. Podré resultarles más o menos simpático, mejor o peor jefe del Gobierno. Pero les digo que tengo el coraje, la fuerza y la autoridad moral suficiente para mirarles a los ojos a todos los asturianos y garantizarles que este presidente será implacable con la corrupción…”. Javier Fernández, el pasado jueves, desató la perplejidad, pero también la hilaridad, entre propios y extraños; por trazar tan conmovedor ‘autorretrato’. Con tono afligido, quejumbroso, y balbuceante, Javier Fernández trató de erigirse en el látigo “implacable” de los corruptos; en una comunidad, donde el PSOE lidera el ranking de corruptelas; como así le recordaron Ignacio Prendes (UPyD) y Francisco Álvarez-Cascos (Foro Asturias).

El jefe del ejecutivo, sigue tratando de marcar distancias, en relación a su ‘padrino’ político, José Ángel Fernández Villa; pero sus destinos están unidos desde hace 23 años, cuando Villa le nombró director general de Minas (1991-1995), para posteriormente darle la cartera de Industria (1999) -la cuota del SOMA en el primer gobierno de Areces-, y finalmente, auparle a la secretaria general de la FSA (2000). Javier Fernández, aunque ahora pretenda redimirse, es una ‘criatura’ política de Villa, como también lo es, Fernando Lastra, su ‘lugarteniente’ en la Junta General del Principado.

Javier Fernández ha traicionado a Villa, su progenitor, y forma parte de la trama que urdió el cobarde linchamiento del veterano dirigente sindical, como así le recordó Álvarez-Cascos. Cobarde, porque Villa está enfermo, y también porque ahora toda la familia socialista sabía que Villa era un mangante, aunque nunca lo denunciaron. Linchamiento, porque el gobierno de Mariano Rajoy y el PSOE de Javier Fernández, con la complicidad de El País, acordaron el ‘fusilamiento’ de José Ángel Fernández Villa.
En el debate sobre el estado de la región, Javier Fernández, una vez más, no ha dado la talla. Ha estado confuso, disperso, atropellado y mohíno. Fernández, no tiene ninguna solvencia política, y su discurseo ha sido, entre infantil (“Tengo 66 años. Soy una persona normal, con familia y amigos. Podré resultarles más o menos simpático, mejor o peor jefe del Gobierno…”), y permanentemente resignado a la inútil lamentación (“En dos años y medio mi gobierno ha decidido recurrir en ocho ocasiones al Tribunal Constitucional las decisiones del Gobierno central”). Y se ha defendido, torpemente, con un “y usted más” (‘caso Gürtel).

Javier Fernández ha perdido, el debate, por goleada. Aún así, el baboseo periodístico, el mismo que narra sus noches en vela, con crónicas escritas a ‘cuatro manos’ -la última la firmaban hasta cuatro periodistas-, ha vuelto a salir al rescate de un político lúgubre (“Al final, el presidente, con el pelo bien peinado, con tono pausado y convincente, dejó claras dos cosas…”). Triste y cursi epitafio.

Comparte:
  • Print
  • Add to favorites
  • RSS
  • Digg
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Bitacoras.com
  • email
  • Live
  • MySpace
  • Netvibes
  • Technorati
  • Twitter