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El Palacio de los Deportes, un ‘polideportivo’ infrautilizado

Oviedo
19 diciembre, 2014
MAR DÍAZ

Gabino de Lorenzo prometió duran­te la campaña electoral de 2007, un polideportivo para cada barrio. Sie­te años después, y tras el fracaso del spa de Ciudad Naranco, su sucesor, Agustín Iglesias Caunedo, anunció la semana pasada que en su lugar se levantará un nuevo polideportivo con capacidad para 2.000 personas. Mientras tanto el Palacio de los De­portes, en Ventanielles, está infrauti­lizado, y sus 3.750 asientos perma­necen continuamente vacíos. Desde que en los años 80 el histórico Club Cibeles (hoy renombrado Oviedo Hockey) se mudó a las pistas del Fo­zaneldi, y los equipos del Balonma­no Naranco (desapareció en 2008) y el Vetusta Baloncesto (refundado en 2004) cambiaron de cancha, el ritmo de competiciones ha quedado redu­cido a la mínima expresión. Hoy, el Palacio de los Deportes es la sede del Ovetus Club y el Áncora (patina­je artístico), el Club San Mateo (Hal­terofilia), y la Federación Española de Atletismo lo sigue utilizando para celebrar campeonatos en categoría junior y juvenil. La Asociación Es­pañola de Krav Maga también ofre­ce clases dos días a la semana, y hay entrenamientos de boxeo o tiro con arco. Las salas de musculación, los tatamis, y los gimnasios son utiliza­dos también por usuarios de geron­togimnasia y otros deportes, pero la pista central, y sobre todo las gra­das, están permanentemente vacías. Mucho Palacio de los Deportes, pero poca, muy poca competición.

El Palacio de los Deportes, que en 2015 cumplirá 40 años, albergó el Mundial de Baloncesto en 1986, el Campeonato Europeo de Hockey de 2008, un cruce de la Copa Davis, y la Copa del Rey de Hockey en 2012, además de algunas exhibicio­nes (motocross, kárate, los Harlem Globetrotters…). La última competición de alto nivel celebrada en su in­terior, fue el Campeonato de España de Boxeo de peso wélter, el pasado mes de abril, y a principios de enero albergará un torneo internacional de balonmano.

En los últimos años, el Palacio de los Deportes, ha servido para casi de todo, excepto para celebrar com­peticiones deportivas. En su interior se han celebrado representaciones circenses, mítines políticos, ferias de vehículos clásicos durante las fies­tas de San Mateo, y hasta sorteos de viviendas sociales. También alberga las oficinas de la Concejalía de De­portes, y cuenta con media docena de trabajadores para mantener las instalaciones, y actuar como moni­tores en las clases ofrecidas a los ve­cinos. Poca actividad para el recinto deportivo con mayor capacidad de Oviedo, exceptuando el estadio Car­los Tartiere. La última renovación del Palacio se llevó a cabo en 2012, para la Copa Davis y la Copa del Rey de Hockey. Se instalaron nue­vos asientos, palcos y mesas para la prensa, que completaron la refor­ma de 2008 (costó 1,4 millones). Sin embargo los problemas con las humedades y las goteras, arrastrados desde hace décadas, aún no se han solucionado del todo. Las filtraciones afecta a los baños, y las duchas no siempre funcionan correctamente. El ‘cuarentón’ edificio, recubierto por una cúpula de cerámica apoyada en paredes de hormigón, necesita mucho más que un lavado de cara, si quiere volver a acoger competiciones de alto nivel, y otras actividades de forma habitual, y no solo torneos y campeonatos ocasionales.

El peregrinaje del OCB

En el Palacio de los Deportes ya no se juega al baloncesto, aunque el Ayuntamiento ha empezado a sustituir la actual tarima por un parqué provisional de última gene­ración, con motivo de la visita de la Selección Española de Balonma­no. Agustin Iglesias Caunedo, para resolver los problemas de aforo en Pumarín, ha prometido reubicarles en Ciudad Naranco, cuando se ha­bía comprometido a ampliar su ac­tual pabellón, derribando un muro y construyendo una nueva grada. No es la primera vez que el consis­torio da un giro de 180 grados a sus promesas al OCB. En 2010, Gabino de Lorenzo inauguró el Corredoria Arena, con un partido de exhibi­ción del OCB. Estaba previsto que se convirtiera en su nueva cancha, pero el Ayuntamiento no instaló el suelo reglamentario para la compe­tición oficial de alto nivel. Colocó li­noeo, una resina no aceptada por la Federación de Baloncesto. Tampoco llegó a colocar las gradas supleto­rias anunciadas, que aumentaría su capacidad desde los 450 asien­tos, a los 1.300. Los equipos supe­riores del OCB siguen jugando en Pumarín, mientras el Corredoria Arena solo se emplea para los en­trenamientos de la cantera, y para partidos de infantiles, cadetes o ju­veniles. Y, mientras tanto, el Palacio de los Deportes, el de mayor aforo, sigue infrautilizado y olvidado por la municipalidad.

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