19:54. LUNES 21 DE OCTUBRE DE 2019

Un ex alto cargo de Areces, se ‘pasa’ al negocio del carbón de importación

Política
19 febrero, 2015

Víctor Manuel Suárez Prado, ex Viceconsejero de Comunicación, y ‘mano derecha’ de Vicente Álvarez Areces, dirige una empresa que importa carbón de Perú.

Hunosa está en liquidación y las minas cierran, pero el carbón si­gue siendo un buen negocio y una materia prima indispensable para la siderurgia y la industria química. El puerto de El Musel se ha conver­tido en la puerta de entrada de mi­neral procedente de Perú, con des­tino a los altos hornos de la región, a través de una empresa que admi­nistra Victor Manuel Suárez Prado, ex Viceconsejero de Comunicación, y ‘mano derecha’ de Vicente Álva­rez Areces, en sus últimos años como presidente del Principado, y que ahora se presenta como Di­rector de Desarrollo de Mercados, y consultor Comercial y Logística, y de Estrategia y Operaciones, en la red empresarial ‘Likendin’.

En 2010, Álvarez Areces nom­bró a Víctor Manuel Suárez Prado, consejero de EBHISA (la terminal de graneles sólidos del puerto), en representación del Principado, a través de la Autoridad Portuaria de Gijón. En EBHISA también es­tán representadas Arcelor Mittal, HC, y Tudela Veguín. Suárez Pra­do acompañó después a Areces a Madrid, cuando el ex presidente fue ‘colocado’ como senador por la Junta General, y le nombró su ayudante en la Cámara Alta. Fi­nalmente, sus pasos le llevaron a la empresa privada, al negocio del carbón de importación. Un sector en el que nunca falta demanda.

Arcelor Mittal, desde los tiem­pos de Aurelio Gutiérrez como jefe de compras de importación de car­bón en la multinacional, quemaba carbón ‘fino’ (prácticamente en pol­vo) importado desde Ucrania, mu­cho más barato que el producto nacional. Cuando el directivo dejó la empresa para incorporarse a In­dustrias Doy, su sucesor mantuvo abierto el mismo ‘canal de suminis­tro’, gracias a la influencia de Jesús Mirantes, un empresario leonés dedicado a la comercialización de combustibles, que había estableci­do amistad con Aurelio Gutiérrez a través de aficiones comunes (caza y pesca), y que intermediaba en la importación. Sin embargo, la cri­sis de Ucrania, que desembocó en una Guerra Civil, obligó a Arcelor Mittal a buscar otro país suminis­trador hace algo más de un año.Y ahí entró en juego el ex alto cargo del Principado.

Víctor Manuel Suárez Prado constituyó la empresa Global Atac SL, que comenzó a operar en octu­bre de 2013, y cuenta con dos sedes. Una está en Madrid, donde tiene su despacho el alto cargo del gobierno de Areces, y otra en la provincia de Trujillo (Perú). Tras lograr que Arce­lor Mittal homologara su producto (tenía que ser similar el carbón ucraniano), en junio de 2014 fletó el primer carguero en el puerto pe­ruano de Salaverry, con destino a El Musel. El carguero ‘Lilly Bolten’ des­cargó un mes después 19.000 tone­ladas de antracita en Asturias, equi­valente a la mitad de la producción de las minas de Hunosa en la cuen­ca del Nalón durante todo 2014. Su carga fue clasificada como ‘todo uno’. Es decir, a granel. Una vez en puerto, se separaron los ‘granos me­dios’ (piedras de 20 a 40 milímetros), destinados a fábricas de ladrillo y azulejos, o a empresas químicas, co­mo Solvay, ubicada en Torrelavega. El resto, el grano ‘fino’, acabó en los hornos de Arcelor-Mittal. El carbón es un producto libre, y nada impide su entrada a través de El Musel. Y conseguir las licencias que permi­ten su comercialización es relativa­mente sencillo. Da lo mismo cargar carbón, que productos ‘made in Chi­na’. Pero resulta llamativo que sea un ex alto cargo de Vicente Álvarez Areces, sin experiencia previa en el sector, quien haga negocio a cuenta del carbón y la mano de obra barata.

Los costes de extracción en el norte de Perú, donde hay una vein­tena de minas de antracita, oscilan entre los 5,5 y los 8,5 euros por to­nelada, mientras en España cuestan -al menos- 40 euros. Cuando el mi­neral llega a las centrales térmicas, el precio se ha incrementado hasta los 70 euros. Un margen más que suficiente para compensar el gasto del transporte por mar a través del Atlántico, a bordo de cargueros con bandera de países como Liberia.

Cocaína entre el carbón

El empresario leonés Jesús Miran­tes, quien heredó el negocio fami­liar de su padre, había conseguido situarse como intermediario de Arcelor-Mittal en la ruta ucrania­na, y más tarde inició una relación comercial con Víctor Manuel Suá­rez Prado, para abrir una ruta entre Perú y Asturias, por su experiencia como importador de combustible desde Colombia o Paraguay. Tam­bién diversificó su negocio con el mármol (tenía una empresa en La Coruña)… y el tráfico de cocaína. El pasado mes de noviembre, fue detenido por agentes de la Guardia Civil, en el marco de la operación ‘Alibavaria’. Los agentes rastrea­ron un contenedor que salió de una nave de Gijón (también propiedad del empresario leonés), con 390 ki­los de cocaína procedente de Para­guay que entró por El Musel. El camión fue seguido por los agentes hasta la marmolería que tiene Mi­rantes en La Coruña. Al registrar la carga de carbón, los agentes dieron con el alijo. La ‘mercancía’ tenía un valor de 20 millones de euros. Du­rante la investigación, se confirma­ron los lazos de Jesús Mirantes con el ‘clan gallego de los Charlines’, y narcos de Paraguay. La Unidad Central Operativa (UCO) detuvo al empresario leonés junto a otras ocho personas, y actualmente se encuentra en prisión preventiva en la cárcel de Alicante. La Policía registra habitualmente los carga­mentos de mineral llegados desde América Latina a los puertos espa­ñoles, una de las principales vías de entrada de la droga colombiana o paraguaya, en Europa. Camuflar cientos de kilos de coca en un palé, entre miles de toneladas en las bo­degas de un barco, es tarea sencilla para los narcos.

El carbón de La Camocha

La empresa de Mirantes, también había conseguido comprar parte del carbón ‘fino’ obtenido tras el vaciado de las balsas de lodo de Mina La Camocha (en las balsas estaban mezclada tierra con res­tos de carbón), que el Principado autorizó en junio del año pasado, aunque el Ayuntamiento de Gijón había paralizado las obras por ca­recer de licencia. Donde otros só­lo veían montañas de escombros (unas 800.000 toneladas), el em­presario leonés vio otra oportu­nidad de ganar dinero, tamizando la tierra para separar el mineral, y revenderlo después, aunque los resultados sean mucho menos lu­crativos que importar combustible desde Colombia.

Puertos de paso

El Musel no es únicamente un puerto de destino del carbón ex­tranjero o de importación. Tam­bién es una plataforma de paso y reventa. El volumen anual de las importaciones de este mineral en toda España supera los 22 millo­nes de toneladas, y a El Musel, en un solo mes, pueden llegar 400.000 toneladas de mineral. El carbón se descarga, se almacena, y se envía a industrias, o se vuelve a embar­car. En un año, el volúmen de car­bón procedente de Sudamérica o del Este de Europa, y que solo es­tán de paso por Gijón, supera el medio millón de toneladas (80 mi­llones de euros). Durante las últi­mas huelgas mineras, el líder sin­dical José Ángel Fernández Villa, hoy bajo sospecha por blanquear una fortuna oculta de 1,4 millones, amenazó con impedir la salida de carbón colombiano de El Musel, donde se apilaban 600.000 tone­ladas. El carbón, el llamado ‘oro negro’ por los importadores, sigue siendo un boyante negocio. Y más aún, ahora que Europa y el gobier­no central han decretado la liqui­dación del sector minero español.

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