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Buenas perspectivas

Opinión
23 febrero, 2015
PEDRO LUIS FERNÁNDEZ Presidente de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE)

No me negarán que en los últimos tiempos uno puede seguir la actualidad económica con otro ánimo. De levantarnos cada día con un indicador más negativo que el ante­rior, hemos pasado a conocer resultados po­sitivos sobre el cierre de 2014 y, sobre todo, constantes revi­siones al alza de las previsiones de crecimiento para nuestra economía, que además es puesta en muchas ocasiones como ejemplo a seguir.

Tras la recaída experimentada en 2012 y la inflexión de 2013, el año pasado ha superado los mejores presagios, con­solidando un tono positivo que se espera se intensifique en este 2015. La recuperación económica por fin se está mate­rializando y, lo que es más importante, las perspectivas son positivas.

Efectivamente, 2014 ha supuesto una vuelta al crecimien­to para nuestra economía. Solo Alemania (1,5%) habría supe­rado el avance de España (1,4%) entre las grandes economías de la zona euro. En el caso de Asturias, aún sin datos oficiales, el crecimiento podría haberse situado en torno al 1,2%, me­jorando también el alcanzado por la zona euro (0,8%). Para 2015, las últimas previsiones apuntan una aceleración que situaría el crecimiento español por encima del 2%.

La reactivación de la demanda interna, tanto en consu­mo como en inversión, ha sido fundamental para esta mejo­ra, pero quiero destacar especialmente el comportamiento de nuestro sector exterior, claro reflejo de la competitividad de nuestras empresas. Asturias ha logrado reforzar su supe­rávit comercial en 2014 (a falta de los datos de diciembre se situaba en 392 millones de euros con una tasa de cobertura del 112%), mejorando incluso el resultado de 2013, que había supuesto el primer saldo positivo desde 1996.

Y esto se debe, sobre todo, a que nuestras exportaciones aumentaron un 5% respecto a un año antes (las importacio­nes lo hicieron un 1%), pese al estancamiento de algunos de nuestros principales clientes europeos. Exportamos más y también exportan más empresas.

Creo que este es el camino a seguir. Debemos ampliar y diversificar nuestros mercados saliendo al exterior. El peque­ño tamaño de buena parte de nuestras empresas puede ser un obstáculo, pero en esos casos, es preciso buscar solucio­nes para ganar dimensión o bien establecer fórmulas de co­operación. Necesitamos un profundo cambio de mentalidad en este sentido y, evidentemente, que no haya impedimentos legales al crecimiento empresarial.

Lo cierto es que debemos destacar el comportamiento de nuestras empresas en esta crisis. Demasiadas se han queda­do en el camino: en Asturias, casi 7.000 entre 2008 y 2013. Pe­ro los datos disponibles apuntan que en 2014 se ha frenado la pérdida de empresas. Las más de 66.000 que han logrado sobrevivir lo han hecho con el esfuerzo y la implicación de empresarios, trabajadores, inversores, clientes, proveedores, dando lecciones de flexibilidad y de no rendirse ante la ad­versidad que, sin duda, serán muy valiosas a futuro.

Esas empresas son las que deben poder generar el em­pleo que necesita nuestro mercado laboral. Y están empezan­do a hacerlo. Aunque la situación sigue siendo complicada, con una tasa de paro aún por encima del 20%, el mercado laboral ha ido mostrando cambios esperanzadores en 2014, con una mejora relativamente rápida respecto a la observada en la actividad. Este año se ha producido el primer repunte de la afiliación desde 2007 y el mayor descenso del paro re­gistrado desde 2006, con un aumento en la contratación in­definida del 18%.

Con todo, es obvio que queda mucho por hacer. Debemos apostar claramente por la inversión en innovación, en tecno­logía, en educación. Fijemos las bases que nos permitan com­petir en igualdad de condiciones con otras regiones, al menos en aspectos clave como la fiscalidad o las infraestructuras. Exijamos a nuestras instituciones que mejoren en eficiencia y transparencia. Aprovechemos nuestros recursos, tratemos de mejorar lo que no funciona y exijamos el cumplimiento de los compromisos adquiridos, sin perdernos en polémicas estériles. Tantas cosas…

No ha sido un camino fácil hasta ahora, ni lo va a ser en el futuro, pero creo que el esfuerzo ha merecido la pena. Para que no haya sido en vano, para salir reforzados de esta crisis, debemos seguir avanzando en las reformas que nos permitan mejorar nuestro potencial competitivo y nuestro modelo de desarrollo sostenible. Nos jugamos en ello nuestro futuro: no retrocedamos el camino andado y sigamos adelante. Haga­mos que las buenas perspectivas vuelvan a quedarse cortas.

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