09:10. SáBADO 21 DE SEPTIEMBRE DE 2019

¿Por qué no crece Asturias?

Editorial
27 febrero, 2015

El Instituto Nacional de Estadística (INE) confirmó ayer las previsiones del último informe económico del BBVA. Asturias fue una de las tres comunidades que menos creció durante el pasado año, y sí se cumplen las previsiones, también será una de las regiones que menos crecerá en 2015 y 2016. Asturias ‘crece’ al mismo ritmo que Ceuta y Melilla, dos pequeñas comunidades, aisladas en el norte de África, y que carecen de industrias. A punto de expirar el trienio negro de Javier Fernández, ya va siendo hora de que el PSOE gobernante, y sus ‘sabios’, se pregunten ¿por qué no crece Asturias?

Asturias, en todos sus indicadores económicos, se ha convertido en el ‘farolillo rojo’ de un país que comienza a salir de la crisis y la recesión. Sin embargo, el Principado sigue sin levantar cabeza, y el Productor Interior Bruto (PIB) de la comunidad acumula números rojos. Empeñado, como única actitud vital al frente del gobierno, en cumplir religiosamente con los objetivos de déficit impuestos por el ministro Montoro, Javier Fernández ha mutilado la inversión y ha condenado a la comunidad a una situación muy crítica. Sin falsos alarmismos, ni demagogias populistas, nuestra comunidad va camino de la extinción y de una muerte vegetativa, por inanición política, pero también por la servidumbre que el gobierno regional le dispensa a un gobierno central que, desde el primer día, también se aplica en su afán exterminador.
Desde que alcanzó la presidencia de Asturias, Javier Fernández solo se ha dedicado a sestear, y gobierna en ‘cómodos plazos’. El jefe del ejecutivo, en permanente ‘excedencia’, ya resulta corrosivo hasta para sus propios compañeros de partido. A diferencia de otros presidentes socialistas, como Pedro De Silva o Vicente Álvarez Areces; Javier Fernández es un cero a la izquierda que solo se sostiene al frente de su desgobierno, con el auxilio del Partido Popular que ha salido al rescate de un político con muy pocas hechuras y sin ningún apego por el trabajo. Javier Fernández es un lastre para Asturias y un político ruinoso.

Sin diagnóstico de situación, no es posible aplicar ninguna medida correctora. He aquí otro de los males de un político al que solo le preocupa mantener contentos y silenciados a los sindicatos. Asturias se está quedando aislada y a la cola de España. Y Javier Fernández no hace absolutamente nada para defender los intereses de los asturianos. El gobierno de Mariano Rajoy anuló, de un plumazo y en su primer Consejo de Ministros, los Fondos Mineros; y ahora se niega a acatar la sentencia de un Alto Tribunal que instar a transferir a Asturias el dinero que el Ministerio de Industria dejó pendiente de ejecutar. La Variante de Pajares y la llegada del AVE, es el timo de la estampita y una gigantesca chapuza de 3.000 millones de euros, que tampoco entrará en servicio este año. La Alta Velocidad solo llegará hasta León, ya que los AVEs surcarán Asturias a una velocidad muy por debajo de sus prestaciones y compartiendo, además, el trazado con los trenes de mercancías. Madrid también ha dejado en suspenso y aplazado sine die, la regasificadora y ahora está desguazando el macropuerto de El Musel, que además tiene menos tráficos que antes de su corrupta ampliación. ‘Deslocalizada’ la Autopista del Mar de Gijón, el gobierno de Castilla y León selló ayer un acuerdo con el gobierno gallego para que sus mercancías también embarquen desde el puerto de Vigo. Otro duro golpe, urdido por la ministra de Fomento, la gallega Ana Pastor, que deja al puerto de El Musel sin uno de sus mejores ‘clientes’. Rajoy se ensaña con Asturias, Fomento nos estrangula por tierra, mar y aire, y mientras tanto nuestro ‘honorable’ presidente sigue jugando al escondite ya que no da la cara, ni siquiera, en el parlamento.

Asturias necesita urgentemente soluciones, y Javier Fernández y su gobierno ‘interino’, se han revelado completamente inútiles para sacar a la comunidad del ‘agujero’ en el que estamos metidos. La falta de comunicaciones están lastrando la recuperación económica del Principado, pero también la indolencia de un político al que ayer solo se le ocurrió, ante el desplome del PIB, anunciar -como señuelo electoral- una bajada en el Impuesto de Sucesiones. La alta presión fiscal es otra de las penitencias que tenemos que soportar los asturianos, y que también contribuye a la deslocalización industrial. Otro ‘mal’ en el triste haber de Javier Fernández. Aunque los ‘sabios’ del Presidente no lo digan en voz alta, Asturias no crece, sencillamente, porque no tiene gobierno, y tampoco presidente.

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