14:55. MIéRCOLES 19 DE DICIEMBRE DE 2018

De los paraísos fiscales, a la especulación bursátil

Asturias
22 septiembre, 2015
El apellido ‘Masaveu, o ‘los Masaveu’, no necesita presentación en Asturias. Sin embargo, ‘los Masaveu’ ya no son lo que eran, y menos desde que falleció el último patriarca, Elías Masaveu (2005). Desde entonces, sus hijos han ido, uno tras otro, abandonando Asturias, al mismo tiempo que afloraban sus problemas familiares -son cinco hermanos y algunos no se hablan entre sí-, así como también salían a la luz sus trapos sucios. Fernando Masaveu, que heredó el emporio empresarial por su condición de hermano mayor; se acogió a la amnistía fiscal decretada por el ministro Montoro. Su nombre aparece en la llamada lista Falciani (millonarios que escondían su fortuna en paraísos fiscales). Y en los últimos años, se ha dado a la especulación bursátil de la mano de Manuel Menéndez, presidente de la difunta Cajastur, que al mismo tiempo es su socio en el accionariado de EDP, una sociedad portuguesa en manos chinas, que se ha hecho con el control de la también difunta HC. Para rematar la faena, a Fernando Masaveu también le salpica un fraude millonario, a través de Tudela Veguin, que podría haber cometido en las obras de ampliación del puerto de El Musel.
El pasado 7 de septiembre, coincidiendo con el 175 aniversario de la fundación de la Banca Masaveu por Pedro Masaveu Rovira, el Principado entregó a sus herederos la Medalla de Oro de Asturias. Una distinción que llega siete años después del fallecimiento de Elías Masaveu, el último patriarca del clan que mantuvo la esencia del negocio familiar. Hasta su muerte, controló su ‘imperio’ desde su oficina en la calle Cimadevilla, donde hace casi dos siglos, estaba la sede del banco que dio origen al ‘holding’ empresarial. Tras su fallecimiento, la Casa Masaveu se quedado vacía de contenido, los despachos se han ido vaciando, y sus hijos han abandonado la región, mientras las empresas se extienden por el mundo. Siete divisiones, acciones en medio centenar de compañías, 1.400 empleos, y una presencia consolidada en 35 países, forman hoy un conglomerado que abarca desde el vino a los hoteles de lujo, pero que cada vez se inclina más hacia la bolsa y la especulación. Y al frente de todo está Fernando Masaveu, el mayor de los hermanos, quien controla la corporación, como primogénito, y con el apoyo de Alicia Castro Masaveu. Es el asturiano más rico, y junto a su familia, está al frente de un imperio de 2.500 millones, según la revista Forbes. Pero el primogénito también estaba inscrito en la lista Falciani, un exclusivo club de multimillonarios con cuentas ocultas en paraísos fiscales, a buen recaudo de Hacienda. Tenía ocho cuentas a través de dos sociedades, con ramificaciones a países como Panamá y las Islas Mauricio, donde llegó a disponer de casi 6 millones de dólares. Además, tras hacerse con el control de la ‘Casa’, cambió su residencia de Somió a la ciudad suiza de Lausanne, al igual que muchos millonarios, para evitar el pago de impuestos en España, donde en realidad pasa la mayor parte del tiempo. Fernando Masaveu, reconvertido en broker, ha aprovechado la celebración de los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro, para afianzarse aún más en el sector del cemento a nivel mundial, aunque es en la bolsa donde se juega el futuro del clan.
Aunque los Masaveu pusieron en marcha la primera fábrica de cemento de España (1898), crearon la inmobiliaria PRUSA (1947), y compraron Bodegas Murua (1974), el origen de su éxito está en las finanzas. Pedro Masaveu Rovira fundó la banca familiar, que su bisnieto, Pedro Masaveu Peterson, vendió en 1982 a Rumasa, a través de terceras personas. En 1985, tras la expropiación de Rumasa, fue adjudicada al Banco Herrero, quien a su vez, la vendió al grupo Mapfre, renombrada como Banco de Inversión Herrero. Finalmente, el ex ministro Rodrigo Rato adquirió el 99,9% de las acciones de la antigua banca familiar, y se hizo con el control de sus restos, aunque poco tenían ya que ver con los Masaveu.  La ‘familia’, además de en paraísos fiscales, también tiene su dinero colocado en la banca donde mantiene importantes paquetes accionariales: al Banco Santander (110 millones), Bankinter (más de un 5% de acciones, 260 millones) y Liberbank. El pasado mes de julio, Luis Masaveu, hermano de Fernando y consejero de la antigua Cajastur, compró 300.000 acciones (196.779 euros), elevando su participación hasta el 0,084%, que se suma al 5,56% que posee directamente el Grupo Masaveu. La estrecha relación de los Masaveu con Manuel Menéndez y Felipe Fernández, ha facilitado los negocios de la Casa con Cajastur. Los Masaveu-Liberbank controlan más del 7% de Energías de Portugal, una de las participaciones más importantes del grupo.
Luis Masaveu, además de la banca, se ha dedicado a la promoción inmobiliaria (se estima que tienen inmuebles por valor de 85 millones en España, y 26 en otros países). Estuvo al frente de la transformación de un edificio propiedad de la Corporación, situado frente a la Puerta de Alcalá, en un hotel de lujo. Y repitió la experiencia en países como Rumanía o Hungría. Luis, el mediano de los hermanos, se trasladó a vivir a Marbella, lejos de la Casa. Y también el pequeño, José, dejó Oviedo rumbo a Madrid, dedicado a la promoción de sus bodegas (Murua y Pagos de Aráiz). Mientras tanto, Carolina Masaveu también se ha hecho rica por su cuenta. A finales de 2013, compró a un fondo estadounidense las acciones de Pescanova, por apenas 100 euros. A los cuatro meses, su participación estaba valorada en 18,33 millones. Con su irrupción en Pescanova, Carolina se resarció de uno de los pocos fracasos de su familia, la galería de arte ‘Frvela’ que abrió junto a su otra hermana, María, en 2004, y cerró antes de su interés por el sector de los congelados.
El arte, desde hace tiempo, ha sido otra de las debilidades de los patriarcas de la Casa. Sus colección puede superar los 130 millones, con lienzos de El Greco, Zurbarán, El Bosco, Murillo, Sorolla, Picasso, Miró, Goya… Una cuidada selección puede verse cada año en el stand de Tudela Veguín, en la Feria de Muestras de Gijón (por iniciativa de Elías Masaveu). pero la ‘deslocalización’ de la corporación, iniciada por Fernando Masaveu, también afecta a sus tesoros pictóricos. A excepción de la colección privada en la calle Cimadevilla, en las bodegas de La Rioja y Rias Baixas, y de las obras cedidas al Museo de Bellas Artes de Asturias, los lienzos han ido a Madrid, a la nueva sede de la Fundación Cristina Masaveu Peterson, junto al Paseo del Arte. El Centro Cibeles, propiedad del Ayuntamiento de Madrid han acogido exposiciones de obras pertenecientes a la familia. Por sus acciones de mecenazgo y su colaboración (la cesión de obras de arte también sirve para pagar impuestos), Fernando Masaveu recogió en mayo la Medalla de Oro de Madrid (Esperanza Aguirre se adelantó al galardón del Principado), otorgada a la Fundación.
Si hay algo que caracterizó a Elías Masaveu, y a sus antecesores, era su absoluta discrección. Apenas participaba en actos sociales, ni se dejaba fotografiar en reuniones o fiestas. Todo lo contrario que Carolina Compostizo, esposa de Fernando Masaveu, habitual en entregas de premios, galas o inauguraciones, como presidenta de la Fundación Cristina Masaveu Peterson. Los valores familiares que caracterizaron a la Casa, al margen del éxito económico que mantienen los Masaveu, se han ido diluyendo en los cinco hijos de Elías, cada vez más alejados de Oviedo, y Asturias, a pesar del reconocimiento del Principado al heredero de un emporio hoy bajo sospecha.
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