04:31. MARTES 26 DE MAYO DE 2020

La dificultad de ser asturianos

Opinión
6 agosto, 2011
Por FAUSTINO F. ÁLVAREZ

Lunes, 4 de julio

Leo un viejo ensayo de Salvador Pániker, ‘La dificultad de ser español’. El filósofo indio- catalán escribe en 1968: “Una nueva generación de españoles puede sufrir la tentación de descubrir mediterráneos o la tentación de radicalizarse por impaciencia. Yo sugiero que cada uno de nosotros revise sus propias herramientas. Decía que la mayoría de los españoles todavía piensa mediante refranes. El refrán como instrumento intelectual alcanzó su apogeo en tiempos de Quevedo; era una forma de aproximar la moral a la política, y la política al buen sentido. Ahora bien: con el refranero, por rico que sea, parece difícil afrontar los complicados problemas del mundo contemporáneo. Ganar el retraso acumulado por el aislacionismo del pasado; pasar de la Edad del Refranero a la Edad de la Electrónica, un poco súbitamente y sin violencias, podría ser la misión histórica de una nueva generación de españoles; de una nueva generación de españoles europeos”. Estas reflexiones hechas hace casi medio siglo siguen teniendo vigencia: sólo hay que observar la realidad de Asturias, de la Asturias refranera, la que pregona que sólo nosotros somos España “y lo demás, tierra conquistada”, el perezoso grandonismo reacio a alcanzar un tiempo nuevo, la fuerza empobrecedora de la costumbre sobre el esqueleto de los cristianos viejos…; a fin de cuentas la dificultad de ser asturianos. Veo en la televisión un documental sobre Federico García Lorca, un mes antes de cumplirse 75 años de su asesinato. El poeta granadino fue la mágica luz de la inteligencia frente a la España amorcillada y rencorosa. Buscó desesperadamente refugio a la tierra de sus raíces, en la ancha vega que se contempla desde la Alhambra, y entre quienes lo fusilaron había paisanos suyos, envidiosos verdes que consideraban el ‘Romancero gitano’ un insulto, ‘Poeta en Nueva York’ una apología de la homosexualidad, y ‘Bodas de sangre’ un ajuste de cuentas.

Martes, 12
Antonio Gala lucha contra un cáncer de colon desde la esperanza desesperanzada. Antonio Gala es un actor que siempre representa a Antonio Gala. Afortunadamente, no todos los cánceres conducen a la muerte inmediata, especialmente si se tratan a tiempo. Ha pasado de ser una enfermedad maldita a una prueba de resistencia, quizá más psicológica que farmacológica. Algunos famosos cuentan su enfermedad para quitarle ese halo de oscuridad que se incardina en el pensamiento cristiano del dolor como castigo o como penitencia. Antonio Gala, con más cicatrices quirúrgicas que un torero en la geografía de su cuerpo, y como González-Ruano con “una mala salud de hierro”, ha estado algunas veces al borde de la muerte y siempre le ganó la partida. Toma el bastón, acaricia al ‘Troylo’ de turno, se pone a hablar y es la muerte la que se espanta, la que se duerme dulcemente. Mortalmente.

Jueves, 14
Reunión con el jurado de la ‘Amuravela de Oro’, que otorgan los Amigos de Cudillero, con Juan Álvarez del Busto como capitán de la tropa. Hay unanimidad para otorgarles el galardón a Víctor García de la Concha, un maliayés lúcido e infatigable, y al bioquímico Carlos López Otín. A Víctor la ‘Amuravela’ le llega después del Toisón de Oro, y a López Otín antes que el premio Nobel. En este último caso advierto que nada tengo de profeta, pero a veces el gato intuye instintivamente el salto del ratón antes de que el ratón se mueva. En el caso de Otín, que es universal, lo mismo da que el gato sea blanco o negro.

Sábado, 16
Toma de posesión de Álvarez-Cascos como presidente del Principado de Asturias. El líder de Foro Asturias ha despertado la esperanza de muchos asturianos dormidos y ha abierto las puertas de una nueva etapa que ojala sea, por el bien de todos, fecunda. Saludo a muchos amigos a la salida del acto, y con la ministra Rosa Aguilar recuerdo una jornada inolvidable en Córdoba en que la alcaldesa del califato hizo de guía para un grupo de periodistas por las callejas y por las platerías de la más misteriosa de las capitales andaluzas. Por la noche, en aquel día inolvidable, visitamos la mezquita de la mano de Manuel Pimentel, que era ministro de Trabajo con Aznar, y que dimitió a los pocos días. Pimentel no era un político profesional, más bien tenía el perfil de las personas que Álvarez-Cascos quiere para su Gobierno. No acude al acto Gabino de Lorenzo mas, pese a ello, Oviedo sigue siendo capital de la cortesía. También de la maledicencia. Que el alcalde de Oviedo no acuda a la toma de posesión del presidente de todos los asturianos es algo insólito, como si el arzobispo hace novillos litúrgicos el día de Jueves Santo.

Miércoles, 20
Visito al hostelero Marcelo Conrado, que se recupera en un hospital de un achuchón neurológico. A veces las enfermedades son una oportunidad, y le digo a Marcelo que está comenzando una nueva vida. Lo veo optimista y con ganas de pelea. Es la etapa del reposo del guerrero para comenzar otra batalla. A Marcelo, a Adelaida, a sus hijos, a toda su familia les tengo un cariño antiguo y rotundo.

Viernes, 22
Quico, el eterno alcalde de Cudillero, nos invita a mi colega Luís Miguel Rebustiello y a este escribidor a ver a José Tomás en la plaza de toros de Gijón. Soy taurino por ejemplo de mi abuelo, pero últimamente me había quitado un poco de la afición, quizá por pereza o porque los festejos comenzaban a aburrirme, incluso los televisados que no te exigen moverte de tu casa. Lo poco que he visto de José Tomás, mayormente parcos resúmenes en las páginas taurinas de internet, me ha emocionado. Es la suerte o la muerte, como en los poemas de Gerardo Diego. Se lo juega todo a una carta y a algunos tratadistas les recuerda a ‘Manolete’. Quizá su fama vaya más allá que su verdad, y hay falsos taurinos que sólo son partidarios de José Tomás cuando el verdadero protagonista de la fiesta es el toro.

Sábado, 30
Fallece el gran Emilio Llamedo, uno de los asturianos que más han hecho por el deporte, por el piragüismo en su caso. Llamedo pertenece a una saga familiar de buenas personas, y antes de conocerlo me hice amigo de uno de sus hermanos mayores, Ramón, el Roque, que era sereno en Arriondas y que acompañaba como ganchero al periodista Pedro Mario Herrero quien, en los tiempos de la guerra de Vietnam, venía desde Saigón al Sella para pescar un salmón. Los Llamedo, ya digo, son muy buena gente, y en el Descenso del Sella de este año por el cauce del río se deslizarán, emocionadas, algunas lágrimas.

Comparte:
  • Print
  • Add to favorites
  • RSS
  • Digg
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Bitacoras.com
  • email
  • Live
  • MySpace
  • Netvibes
  • Technorati
  • Twitter