05:16. MARTES 26 DE MAYO DE 2020

La deuda del club ya asciende a 15,7 millones de euros

Deportes
6 agosto, 2011
PEDRO ALBERTO ÁLVAREZ

Alberto González solo ha conseguido amortizar 360.000 euros de una deuda millonaria, en cuatro años y medio de gestión. Los pagos pendientes de ejecución a Hacienda y a la Seguridad Social alcanzan los 930.000 euros

Los últimos pagos pendientes a la Agencia Tributaria y a la Seguridad Social aprietan un poco más la soga de la que pende el Real Oviedo, con una deuda de 15,7 millones de euros, y sin posibilidades de amortizarla ni a corto ni a largo plazo. Los números rojos aumentan cada día, y la gestión de Alberto González, máximo accionista desde diciembre de 2006, solo ha empeorado la situación, año tras año. Antes de comenzar la próxima campaña, el Oviedo ya debe 415.000 euros a la Seguridad Social -correspondientes a los pagos de los 9 últimos meses-, y otros 414.162 euros a Hacienda. Añadiendo los recargos por el retraso, suman un débito de 930.000 euros, al que hay que añadir el impago del convenio de acreedores, que el próximo 20 de agosto añade una nueva factura de 150.000 euros. Si no se abona antes de esa fecha, la ‘multa’ será de otros 150.000.
Los artificios contables de Alberto González y el consejo de administración, elevan cada año el volumen de los ingresos, aunque a final del ejercicio, los ‘agujeros negros’ vuelven a aparecer. Para la pasada temporada, los ingresos ascendían, sobre el papel, a 2,7 millones de euros, aunque las partidas eran ficticias. Las taquillas por los partidos de la Copa del Rey (100.000 euros), por los amistosos (25.000) o por publicidad (380.000), estaban tan infladas, que el ‘batacazo’ contable ha sido aún mayor. Las pérdidas en los últimos cuatro años ascienden a 3,5 millones de euros. Aunque hubieran sido de 9 millones, si el Ayuntamiento no llega a ‘invertir’ 5,5 millones de euros en el club a fondo perdido, entre la compra de las marcas y la compra de acciones en las ampliaciones de capital. Por si fuera poco, el futuro inmediato se presenta aún más desolador. Con las cuentas embargadas por Hacienda y la Seguridad Social, el Real Oviedo no puede recibir subvenciones ni firmar acuerdos con entidades públicas. Esto significa que, entre otras cosas, los partidos no serán retransmitidos por la TPA, una fuente de ingresos menos. Y el enfrentamiento abierto entre el consejo de administración y la afición, también se está dejando notar en las arcas. Los socios (12.204 la pasada temporada) han decidido en su mayoría retrasar el máximo posible la renovación de los abonos. Los ingresos previstos para este año son de 1,3 millones de euros. Y más de un millón debería llegar directamente de los bolsillos de los socios. Pero la subida de los precios, de entre un 20 y un 60%, ha ralentizado la campaña de abonados. La afición no quiere que su dinero se destine al pago de las deudas arrastradas, dejando al club en una situación límite. Un mes después de abrir las oficinas, solo 1.243 personas habían recogido su carné. Solo con retrasar los recibos hasta finales de agosto, las cuentas del club sufrirán una dura vuelta de tuerca. Sin ese dinero (1,15 millones de euros en la pasada campaña), el Real Oviedo tendrá dificultades incluso para abonar las primeras nóminas de los jugadores y empleados. Los atrevidos deseos del entrenador carbayón, Pacheta, de conseguir “llenar el Carlos Tartiere con 30.000 espectadores” cada jornada, no tuvieron en cuenta la realidad del Oviedo. Por mucho que el cuerpo técnico y los jugadores quieran permanecer ajenos a todo los litigios que rodean a la entidad, no podrán mantenerse al margen cuando comiéncen los retrasos en las nóminas.
La temporada pasada, el dinero se agotó dos meses antes de finalizar la competición, dejando a deber a la plantilla 200.000 euros. Al final, el club convenció a los jugadores para que aceptaran pagarés que vencían el 31 de julio. El pago de los 417.000 que adeudaba La Caixa a la entidad, resuelto tras un largo litigio, permitió dotar de fondos a los pagarés, dejando pendientes los pagos a Hacienda y a la Seguridad Social. Pero el dinero no podrá estirarse mucho más. Este periódico se ha puesto en contacto con Ángel Martín Vaca, consejero responsable de la planificación económica del club, quien se negó a responder a cualquier pregunta sobre la situación financiera del Real Oviedo. Los embargos han atado al club de pies y manos a un mes del inicio de la competición liguera, que comenzará con más agujeros en las arcas, una fractura aún más abierta entre Alberto González y la afición, y con el amargo recuerdo de la temporada pasada, cuando el equipo no logró clasificarse para los play-off, privando al club, de paso, de los ingresos por los partidos de la promoción, los únicos ‘llenos’ que se registran en el Carlos Tartiere.
Para complicar aún más la situación del Real Oviedo, los litigios personales de Alberto González podrían provocar un cambio en el accionariado el próximo mes de noviembre. Tras haber sido condenado a dos años de cárcel por fraude, y al pago de 1,750.000 euros, el máximo accionista deberá pagar 500.000 euros al grupo empresarial encabezado por Fernando Pérez Montes. Si no lo hace después del verano, las acciones de Control Sport Siglo XXI saldrán a subasta pública, como ya han dictado los tribunales. En ese caso, cualquiera podría hacerse con Control Sport, que a su vez gestiona el 39,89% de las acciones del Real Oviedo. El club encara el inicio de la competición con demasiados frentes abiertos, y no precisamente en el terreno deportivo. Solo un buen arranque liguero podría apaciguar los ánimos de la afición, más pendiente del palco y de los tribunales que del terreno de juego.

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