11:03. MIéRCOLES 08 DE ABRIL DE 2020

Un arzobispo con puño de hierro

Oviedo
13 noviembre, 2015
PEDRO ALBERTO ÁLVAREZ

En seis años, monseñor Sanz Montes ha impuesto 221 cambios de destino a los 300 curas de Asturias

Las llamadas del arzobispo Jesús Sanz Montes no son bien recibi­das por los párrocos asturianos. Casi siempre son para comunicar un traslado, o para enviar a los sa­cerdotes a una nueva parroquia. El ‘patriarca’ de la Iglesia en el Princi­pado, es un jefe severo, no admite réplicas a sus decisiones, e impone las viejas costumbres y tradicio­nes. Por eso, hasta los sacerdotes más liberales, que nunca llevan al­zacuellos, se lo ponen cuando son convocados en el Palacio Arzobis­pal. Desde su llegada en 2010, Je­sús Sanz Montes no ha dejado de cambiar (traslados) los destinos de sus subordinados. Sus defensores mantienen que pretende dar ‘nue­vos aires’ a la labor pastoral, evi­tando que sus sacerdotes se aco­moden. Otros, simplementes, lo consideran un castigo.

En su primer año, Jesús Sanz Montes, ordenó 31 cambios de des­tino, el segundo 24 y después 48, 56, 27 y, en 2015, otros 35. En total, 221 traslados. Dos tercios de los curas de la región, han visto alterada su rutina y han tenido que cambiar de feligreses por expreso deseo de monseñor Sanz Montes. En Astu­rias quedan unos 300 clérigos en activo, 50 jubilados, y otro cente­nar que dependen directamente de congregaciones religiosas, co­mo los Hermanos de La Salle, los Hospitalarios de San Juan de Dios o los dominicos, que no están bajo las órdenes de Jesús Sanz Montes.

La jubilación o el fallecimiento de los párrocos, obliga a reorgani­zar la distribución de la curia. Pe­ro también se han producido otras sustituciones, vinculadas a los di­ferentes puntos de vista en el se­no de la Iglesia Católica y de la la­bor pastoral. Jesús Sanz Montes es un arzobispo cercano a las líneas más estrictas y duras de la Iglesia Católica, y no ve con buenos ojos determinados gestos de apertura. Sin embargo, durante su etapa co­mo obispo de Huesca y Jaca, llegó a definirse como un liberal dentro de la Iglesia, y admitió que no com­partía las posturas más extremistas de Monseñor Rouco Varela, cuando presidía la Conferencia Episcopal.

El Opus toma el poder

Desde 2010, Jesús Sanz Montes ha colocado a personas próximas al Opus Dei en puestos de respon­sabilidad. Meses después de llegar, nombró deán de la Catedral de Oviedo al canónigo Benito Galle­go, miembro de ‘La Obra’. Un año después, sustituyó al director del Seminario Metropolitano, y eligió como rector a Antonio Nistal, licen­ciado en Geografía e Historia por la Universidad de Navarra (vinculada al Opus Dei) y ordenado sacerdote en 2008. Nistal, cuyo primer destino fue la parroquia de Santa Olaya en Gijón, ya había sido designado per­sonalmente por Jesús Sanz Mon­tes para formar parte de su primer Consejo Prebisterial (un órgano de consulta del arzobispo). Y en 2013, la renovación llegó a la oficina de Medios de Comunicación del Arzo­bispado, con el nombramiento de Anabel Llamas como delegada. La valenciana había sido redactora del suplemento religioso ‘Alfa y Ome­ga’, publicado por el ABC, donde publicó extensas informaciones sobre ‘La Obra’ (‘XXV Aniversario de la creación del Opus Dei como una Prelatura personal. Un servi­cio incuantificable’). Entre los reli­giosos más cercanos a Sanz Mon­tes está José Carlos Seijo, prelado del Opus Dei y miembro del Con­sejo Presbiterial. El arzobispo tam­bién ha confiado en miembros del Opus Dei para pacificar algunas parroquias especialmente sensi­bles, ‘rebeldes’ o polémicas. Manuel Robles fue enviado a la parroquia maliaya de Castiello de la Marina, después de la expulsión del polé­mico ‘Padre Chus’, en 2013. Robles pertenece a la Sociedad Sacerdo­tal de la Santa Cruz, un grupo de sacerdotes que reciben formación y atención espiritual del Opus. El antecesor de Jesús Sanz Montes al frente de la Iglesia de Asturias, el Arzobispo Carlos Osoro, nunca había concedido una parroquia al Opus Dei.

Jesús Sanz Montes, monseñor ausente

Jesús Sanz Montes no se junta con los fieles. O tal vez, esté más cómodo en su despacho o en los salones del Vaticano, que en ro­merías y misas. Aunque es el Ar­zobispo de toda Asturias, apenas ha pisado Gijón, y mucho menos se ha dejado ver por las humildes parroquias rurales. No ha segui­do el ejemplo de sus antecesores, Gabino Díaz Merchán o Carlos Osoro, arzobispos ‘de caleyas’. In­cluso ignoró durante tres años la invitación para presidir la misa de la Jira al Sagrado Corazón en el Monte Naranco, una tradición en la que sus predecesores siempre participaron. Durante sus tres pri­meros años en Asturias, excusó su presencia argumentando que te­nía compromisos previos, siempre lejos del Principado. Solo la insis­tencia de su impulsora, Purita de la Riva, y del arzobispo emérito, Gabino Díaz Merchán, lograron que monseñor se arremangara la casulla y que pronunciara misa a los pies del monumento, en 2013. Desde entonces, no ha vuelto a asistir. Pero sus sonoras ausen­cias no se limitan solo a los actos religiosos arraigados en la región. Hace dos semanas, no acudió a la ceremonia de entrega de los Pre­mios Princesa de Asturias, y como ya es habitual, envió como susti­tuto a su arzobispo auxiliar, Juan Antonio Menéndez. Sanz Montes sí acudió al Teatro Campoamor en 2010, cuando el galardón de la Concordia recayó en Manos Uni­das. Y en 2013, encabezó la delega­ción de la Fundación Padre Vinjoy (Medalla de Plata del Principado) en la recepción de los -entonces- Príncipes de Asturias en el Hotel de la Reconquista. Pero ni siquie­ra la concesión del premio de la Concordia a una orden religiosa, los Hospitalarios de San Juan de Dios, le ‘animó’ a asistir este año a la entrega de los galardones. Je­sús Sanz Montes también declinó la invitación para asistir al pre­gón del Padre Ángel en las fiestas del Centro Asturiano de Oviedo en 2013, e incluso en momentos especialmente sensibles para la Iglesia asturiana, como el funeral del párroco de Fátima (Gijón), Jo­sé María Díaz Bardales, se limitó a enviar unas palabras. Mientras 105 sacerdotes participaban en el funeral de su compañero, el líder de la Iglesia asturiana estaba en Roma. Solo hay un acto ‘social’ que ha respetado cada año: el tra­dicional caldo con el alcalde de Oviedo, que se celebra el Domin­go de Ramos.

Desde su nombramiento, mon­señor Jesús Sanz Montes ha esta­do en varias ocasiones en el Vati­cano y también ha peregrinado a Fátima y Tierra Santa con un es­cogido grupo de fieles que pudie­ron asumir el coste del viaje. Pero no ha recorrido los pueblos de su diócesis.

Jesús Sanz Montes, el arzo­bispo ‘ausente’ está muy presente en la vida política. A través de las redes sociales y de sus cartas se­manales, ha incitado y promovi­do encendidos debates políticos. El tripartito de Oviedo fue una de las últimas ‘víctimas’ de los dar­dos que contienen sus sermones. Durante la misa del día grande de San Mateo, defendió el empleo de los trabajadores de la empresa Auxiliar de Recaudación, en ple­na escandalera municipal.

Comparte:
  • Print
  • Add to favorites
  • RSS
  • Digg
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Bitacoras.com
  • email
  • Live
  • MySpace
  • Netvibes
  • Technorati
  • Twitter