18:53. LUNES 30 DE MARZO DE 2020

“El arte está en vías de extinción”

Asturias
4 enero, 2016

CON MOTIVO DEL FALLECIMIENTO DE ÁLVARO DELGADO RECUPERAMOS LA ENTREVISTA QUE PUBLICAMOS EL PASADO 25 DE ABRIL

Álvaro Delgado cumplirá en junio 92 años, con la mente lúcida y los colores de Asturias frescos en su memoria. En su casa de Madrid, donde vive confinado en una silla de ruedas, ha pintado paisajes, bodegones y retratos, y ahora dibuja duendes y trasgos, reinventando la mitología de su tierra adoptiva, a la que tantas veces ha regresado, hasta convertirse en un asturiano más. Vanguardista y creador de un estilo único, adelantado a su tiempo, Álvaro Delgado es el último exponente de una generación de artistas que se abrieron camino en la Escuela de Vallecas. Hoy, casi retirado por completo, ya no pinta por encargo, solo coge los pinceles por el placer de hacerlo.

.-¿Sabía que usted es el pintor astu­riano (aunque sea de adopción) vivo más cotizado?

No presto mucha atención al mer­cado y a las ventas, pero siempre es agradable saber que mi obra es apreciada, aunque sea por mis ami­gos. Seguro que muchos compran mis cuadros por quien los firma, en señal de afecto.

.-Aunque sea modesto, el año pasa­do sus cuadros alcanzaron mayo­res precios en las subastas que los de Orlando Pelayo, Antonio Suárez o Aurelio Suárez.

En las subastas las cosas cambian. El auténtico coleccionista solo puja por los cuadros que le gustan. Es una lástima que sea el único artista vivo en esa lista. Produce cierta congoja.

.-Nació en Madrid, pero está inclui­do en todos los catálogos de arte de nuestra comunidad.

Nací en la meseta castellana, pero me siento asturiano. Allí tengo mi casa, mi arraigo, y la mayor parte de mi obra rinde homenaje a Asturias.

.-¿Qué siente al verse junto a Nica­nor Piñole, Eduardo Úrculo o Aure­lio Suárez?

Empiezo a sentir lo que es la edad. Contemplo la vida y recuerdo a los amigos perdidos, y a otros grandes pintores. A la gente que me enseñó Asturias y que me llevó a pueblos a los que yo nunca habría llegado solo, sin su guía ni compañía, lo que hizo que se me abrieran tantas puertas.

.-Parece que a usted no le afecta la crisis del mercado del arte.

No estoy al tanto de los detalles de la situación, pero tanto el arte, como la cultura en general, pasan por un mal momento, y no solo por los proble­mas económicos. Es un error de con­cepto, de base, dificil de corregir.

.-¿Por qué?

La pintura y la escultura se com­praban por una razón social. Cuan­do ibas a casa de una persona, que tenía un Picasso en el salón, nadie pensaba ‘qué cuadro tan maravillo­so’. Solo se preguntaba cuánto cos­taría y cómo lo habría podido pagar. Se compraba arte para aparentar y presumir, no para apreciarlo.

.-El arte también es una inversión.

Hubo gente que se asomó al merca­do del arte siguiendo el consejo de marchantes con pocos escrúpulos. Animaban a comprar obras de de­terminados artistas a precios desor­bitados, con la promesa de multipli­car el dinero invertido en muy pocos años. La mayoría se equivocaron, los precios bajaron y acabaron perdien­do. El arte siempre ha sido caro, pe­ro en algún momento, perdimos la referencia y empezamos a pagar de más.

.-En su opinión, ¿cuándo ocurrió?

Cuando en Estados Unidos empe­zaron a especular con el arte, con un lenguaje de inversionistas para definir una creación artística. Fue una aberración. Solo les importaba el dinero, y acabaron contaminán­dolo todo.

.-Es difícil poner precio a una obra única.

Todo tiene un precio. Antes, los ar­tistas trabajaban por encargo de la Iglesia y de los nobles. Ahora, los empresarios cumplen ese papel, aunque ya no hay tanto dinero cir­culando para comprar arte. La cri­sis afecta a todos.

.-El Ayuntamiento de Madrid, va­rios ministerios, y el Congreso, tie­ne cuadros de Álvaro Delgado. Las instituciones han sido buenos clien­tes de su obra.

Lo fueron en otra época. Hoy ape­nas hay encargos para nadie. Hay otras prioridades, como es lógico, pero se ha perdido interés por la cultura en general. Es un drama social.

.-¿Falla la educación?

Los gobiernos dejaron el arte des­atendido, con menos recursos, me­nos promoción… Y ahora va más gente a los campos de fútbol a gri­tar, que al Museo del Prado.

.-El Prado tuvo 3 millones de visi­tantes en 2012, y 2,5 millones el año pasado. Vamos a peor.

¿Quién va hoy a los museos? Solo los niños de excursión, los turistas, y los jubilados que no tienen otra co­sa mejor que hacer. La cultura tiene un público minoritario, y cada vez es más reducido.

.-Desde la distancia, ¿cómo ve la realidad cultural de Asturias?

Sé que han cerrado muchas ga­lerías, y un cierre siempre es una mala noticia. Apenas se habla de arte en los periódicos, y tampoco quedan críticos en las redacciones. El arte está en vías de extinción, ya que hay un cierto interés en ir apa­gando poco a poco todas sus luces.

.-Sigue viendo Asturias muy negra.

Siempre será verde y negra por su paisaje. Los asturianos no pueden entender lo que significa para un castellano apreciar todos sus ver­des, o el negro del carbón y los po­zos. Estando en Ortigueira, comien­do con Alejandro Casona, vino a vi­sitarnos Nicanor Piñole, para decir­me que Asturias es negra como la tinta china, con sus pueblos en el Occidente con tejados de pizarra.

.-Cierran galerías de arte, y tam­bién las salas de exposiciones públicas.

Todo lo institucional cierra. Aún re­cuerdo las muestras del Centro de Arte Moderno Ciudad de Oviedo (CAMCO). Ahora cada vez es más difícil que un Ayuntamiento haga algo. Yo no me puedo quejar, por­que me acaban de llamar de Valla­dolid para inaugurar una sala, pe­ro las invitaciones de este tipo son cada vez menos frecuentes, cuando antes había actos culturales en to­das partes y todas las semanas.

.-Sigue siendo usted un referente de la pintura nacional.

Yo solo intento expresarme a través de una habilidad, y pintando más o menos bien. A mi me gusta mi pro­fesión. Las valoraciones que las ha­gan otros, no es mi trabajo.

.-¿Cree que los artistas contem­poráneo menosprecian a su generación?

Es una constante de la historia. Una forma de arte sucede a la anterior, y la trata de forma hostil. A muchos artistas que lucharon contra Fran­co, se les acusó de colaboracionis­tas del Régimen, solo porque per­tenecían a otra generación de crea­dores. Juzguemos solo la pintura, y su valor artístico.

.-¿Fue lo que ocurrió con la Escuela de Vallecas, de la que formó parte?

Si. La siguiente generación de artis­tas la atacó. Imagínese ahora a qué lugar ha quedado relegada, des­pués de tantas décadas, enterrada en la memoria por todos los artistas que se han ido sucediendo, desde entonces, con sus propios estilos.

.-Por cierto, ¿qué opinión le mere­ce ARCO y las obras que allí se exponen?

Hace un par de años, una de las obras de mayor éxito, fue un tazón. Ni un cuadro ni una escultura, solo un simple tazón. A algunos les pa­recería atrevido y rompedor, pero posiblemente no sabían que en los años 20, ya se había expuesto un bi­dé en una exposición. Sorprender, innovar y provocar, también es­tá inventado. Nunca he sido muy aficionado a ARCO. Me interesan otras cosas.

.-La pintura y la escultura conviven ahora con el video-arte o las llama­das ‘instalaciones’.

Hay un motivo muy sencillo para explicar qué está pasando. Apren­der a dibujar es muy difícil. Lleva muchos años perfeccionar la técni­ca. Por eso los jóvenes ya no dibu­jan, y hacen otras cosas más senci­llas y menos creativas.

.-Y ahora, ¿qué está pintando?

Trasgos y duendes. Estoy buscan­do libros de mitología asturiana para plasmar mi propia visión de las tradiciones. Ya pinté paisajes, bodegones, a Don Pelayo, a su hija Ermesinda… Tenía ganas de hacer algo diferente y divertido, ya que a mi edad quedan pocas diversiones que sean recomendables.

.-De Don Pelayo a Juan Carlos I. Es usted un ‘pintor de cámara’ de la monarquía.

Pinté a Pelayo dialogando con sus enemigos, y al resto de reyes astu­res como un homenaje a Asturias. Y cualquier pintor se siente honrado por pintar un retrato del Rey.

.-¿Echa de menos Asturias?

Mucho, pero la silla de ruedas limi­ta mis movimientos. Aún así, quiero volver. Allí me siento como en casa. Además, soy Hijo Adoptivo de Na­via y Valdés, y tengo que visitar a mis paisanos.

.-¿Para cuándo una exposición en ‘su tierra’?

Yo siempre estoy a disposición de mis amigos. Puede que al final aca­be exponiendo mis trasgos, o que me los guarde para mi. Pero si me lo piden, haré todo lo posible para colaborar en cualquier muestra exposición. Es lo menos que pue­do hacer por Asturias.

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