04:54. JUEVES 27 DE FEBRERO DE 2020

Rajoy KO

Editorial
25 enero, 2016

Tras seis semanas de continuos recados a través de los medios de comunicación y una segunda ronda de consultas con el Rey, el proceso de investidura sigue enca­llado, aunque los últimos episodios de co­rruptelas que vuelven a salpicar al PP en la Comunidad Valenciana, han dejado a Mariano Rajoy muy tocado y probablemente ya esté el margen de la negociación po­lítica. A Rajoy se le acumulan los casos de corrupción en su partido, nunca ha aclarado, ni una sola línea, de los ‘papeles de Bárcenas’, a quién llegó a dar ánimos; y en pleno proceso de investidura, la Guardia Civil ha vuel­to a destapar dos nuevas tramas delictivas en el PP de la Comunidad Valenciana, cuya organización es reinci­dente en todo tipo de trapicheos desde los tiempos del ‘caso Naseiro’ hasta el ‘caso Gürtel’. El Partido Popular atufa a corrupción, y en Valencia, y en buena parte del litoral Mediterráneo, opera como una “organización criminal” según los informes de la Guardia Civil, que también está investigando a la ex alcaldesa de Valen­cia, Rita Barberá.

Ningún partido tiene bula para delinquir, y menos quien ha tenido, durante los últimos cuatros años, res­ponsabilidades de gobierno. Por los antecedentes que arrastra el PP, Rajoy tendría que haberse ocupado de limpiar de sinvergüenzas y conseguidores (‘abrelatas’ en el argot del ‘caso Pokémon) su partido, pero no la he­cho, y ahora tendrá que apechugar con las fechorías de sus dirigentes provinciales y autonómicos. Desde luego, el PP no es el único partido marcado por la corrupción, pero sí el que más casos acumula durante los últimos años. Y Rajoy, y su proverbial y torpe quietud, esperan­do siempre que la tormenta amaine, es responsable por omisión de las conductas delictivas de sus dirigentes.

La gota malaya de la corrupción, se ha convertido en la lápida política de un dirigente que se ‘veía bien y con fuerzas’, para seguir opositando a la presidencia de España, aunque se dio a la espantada tras su prime­ra consulta con el Rey. La nueva oleada de corruptelas en el PP, inhabilitan a Rajoy para seguir aspirando a la reelección, pero también para que siga presidiendo un partido donde, aparentemente, no se entera de lo que sucede en su casa. Rajoy tiene que emprender la retira­da, abriendo antes, un traspaso ordenado -y democrá­tico- de poderes. Será su último servicio al país, y se lo agradecerán sus indulgentes 7,2 millones de votantes.

… de carambola a La Moncloa

El próximo presidente del gobierno, se va a decidir por descarte, a través de un acuerdo de mínimos, y ejerce­rá sus funciones en minoría parlamentaria. Con Rajoy desahuciado, el camino del candidato socialista Pedro Sánchez, hacía La Moncloa, empieza a quedar despeja­do. Durante la semana, las ‘viejas glorias’ del PSOE (Feli­pe González, Alfonso Guerra, Rubalcaba…), han vuelto a marcar el territorio socialista, apelando a un acuerdo de salvación nacional con el PP, con el fin de preservar la supervivencia del PSOE y de sus dirigentes. Los so­cialistas no quieren acabar fagocitados por Podemos, como ya sucedió en Grecia donde Syriza acabó con el PASOK. Los patriarcas del PSOE, entre ellos Javier Fernández, hoy le volverán a recordar a Pedro Sánchez que la política de pactos y alianzas, le corresponde al Comité Ejecutivo Federal. O lo que es lo mismo, es una decisión mancomunada, y los ‘barones’ se reservan la última palabra.

España se juega su estabilidad y su gobernanza, y el PSOE su supervivencia. Y no debería ser así. Sin embar­go, los socialistas tienen asumido que Podemos ya es su ‘bestia negra’, y en caso de celebrarse unas nuevas elec­ciones, es muy probable que el partido de Pablo Iglesias les superase en número de votos, teniendo en cuenta que en las pasadas elecciones la diferencia entre ambas for­maciones fue de tan solo 341.000 papeletas. Por eso, los patriarcas socialistas volverán hoy a bloquear cualquier tipo de acuerdo con Podemos.

Para evitar que el proceso de investidura vuelva a en­callar, y conjeturando que el Rey propondrá al candida­to socialista; todo apunta a que Pedro Sánchez obtendrá los votos de Ciudadanos para ser investido presidente, con la abstención del PP. No habrá ‘gran coalición, pero tampoco pacto con Podemos. El horizonte político se adivina incierto y turbulento. Ni Rajoy puede gober­nar con 123 diputados, ni el PSOE con 90, aunque de carambola Pedro Sánchez llegue a La Moncloa.

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