15:52. DOMINGO 15 DE SEPTIEMBRE DE 2019

Prueba de fuego

Deportes
30 enero, 2016
LORENA ÁLVAREZ

Seis puntos de doce posibles, tres empates, una victoria y ni una sola derrota frente a cuatro rivales directos son, por el momento, el balance del Real Oviedo en el mes más temido por el oviedismo, aunque a la particular cuesta de enero azul todavía le falta el último capítulo. El conjunto oviedista se enfrentará esta tarde en el Carlos Tartiere al Deportivo Alavés, líder en solitario de la categoría y candidato indiscutible al ascenso. El conjunto que dirige José Bordalás es el equipo más en forma de la Liga: le saca tres puntos al segundo clasificado (el Córdoba) y ha sumado veinticinco de los últimos treinta puntos en juego (sólo ha perdido un partido y ha empatado otro en las últimas diez jornadas). Los números del Real Oviedo también son de nota alta. Los azules llevan siete jornadas consecutivas sin perder (la última derrota fue en la jornada quince ante el Córdoba) y continúan a dos puntos del ascenso directo, y han ganado los últimos cuatro partidos disputados en el Carlos Tartiere. En Lugo, la imagen del equipo que dirige Sergio Egea no fue la mejor (especialmente en la segunda mitad). La efectividad del primer tiempo dejó pasó a la ‘pájara’ del segundo, en el que sólo la contención en el centro del campo evitó males mayores, aunque no impidió el empate. Puede que hoy la efectividad no sea suficiente para tumbar al líder y el Oviedo necesite mucho más que pegada para que los tres puntos se queden en casa. Sólo la victoria le servirá a los azules para seguir la estela del Alavés, ya que un triunfo de los vitorianos aumentaría la distancia entre ambos hasta los ocho puntos. Pero, si gana el Oviedo, el ‘colchón’ del líder se reduciría a tan sólo dos.

El Alavés es un equipo diseñado para luchar por el ascenso. Tras tres temporadas consecutivas en Segunda División, el técnico José Bordalás tomó el pasado verano las riendas del equipo con un solo objetivo: regresar a la élite después de diez años de penurias en los que, como el Oviedo, también militó en Segunda B. El Alavés cuenta con una plantilla veterana y equilibrada, con jugadores de la talla de Laguardia, Raúl García o Gaizka Toquero. Su fútbol es directo y contundente, y la presión, cuando no tiene el balón, es completamente asfixiante. La defensa también es un pilar fundamental, y es el segundo equipo que menos goles recibe de Segunda. El Alavés también es el mejor visitante de la categoría. Lejos de Mendizorroza, los blanquiazules han logrado seis victorias (las cuatro últimas de manera consecutiva), y han sumado dieciocho puntos de treinta posibles, aunque esta tarde se medirán al Oviedo, uno de los mejores locales: en el Carlos Tartiere, los azules han sumado veintiún puntos de treinta.

En cuanto a la alineación, el Oviedo volverá a sufrir cambios. Sergio Egea ha utilizado dieciocho alineaciones distintas en los veintidós partidos disputados hasta el momento, y hoy volverá a modificar el ‘once’, aunque menos que en otras ocasiones. El técnico argentino repetirá el equipo que el pasado sábado empató en Lugo, excepto en la defensa, donde Nacho López o José Fernández sustituirán a Diegui, concentrado con la selección de Islandia. En el centro del campo, la pareja formada por Erice y Rivera, ambos de corte defensivo, tratarán de neutralizar la presión que previsiblemente ejercerá el Alavés. En la defensa, David Fernández, Dani Bautista y Peña, junto al sustituto de Diegui, serán los encargados de frenar las embestidas de jugadores como Toquero, ya que Verdés sigue ‘tocado’ físicamente y Josete, el primer fichaje del mercado invernal, apenas ha tenido tiempo para entrenarse con sus compañeros. En el ataque, el Oviedo saldrá con todo: Susaeta y Borja Valle, desde las bandas, y Toché y Koné (Linares sigue lesionado) tendrán que perforar una de las defensas más sólidas de la categoría.

Ganar hoy al Alavés serviría para mantenerse en los puestos altos de la clasificación e, incluso, para colarse -por fin- en las plazas de ascenso directo, en función del resto de resultados. Noquear al líder también permitiría al Oviedo presentar definitivamente, si es que no lo ha hecho ya, la candidatura azul al ascenso en una temporada histórica y, además, serviría para igualar, o superar (en función de los goles), el ‘goal average’ perdido en la primera vuelta en Mendizorroza; un aspecto a tener en cuenta en una categoría tan igualada en la que no sería descabellado que el ascenso se decidiese por la diferencia de goles. El pasado mes de agosto, en la segunda jornada de Liga, el Real Oviedo cuajó en Vitoria (2-0) una de las peores actuaciones de la temporada, repitiendo el guión de los últimos años: los azules han perdido en doce de las últimas catorce visitas a Mendizorroza. La trayectoria en el Carlos Tartiere, por suerte, es bien distinta: el Oviedo ha ganado en seis de los últimos nueve precedentes. El último, en la temporada 2010/2011, cuando ambos militaban en Segunda B y el conjunto carbayón ganó por dos goles a cero. La penúltima vez que el Real Oviedo y el Alavés se enfrentaron en el Tartiere fue en la campaña 2000/2001 y el encuentro acabó con un trepidante empate a tres.

Esta tarde, el aspecto del Carlos Tartiere será el de las grandes ocasiones. El club azul espera registrar la mejor entrada de la temporada, casi lleno,  gracias a las localidades de acompañante que el Consejo ha puesto a disposición de los abonados oviedistas a un precio reducido (se han agotado todas las entradas) y a la presencia de más de mil aficionados del Alavés. La cita, con dos históricos que buscan regresar al lugar del que nunca debieron salir, lo merece.

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