05:54. JUEVES 27 DE FEBRERO DE 2020

Parálisis política

Editorial
8 febrero, 2016

Ocho meses después de constituirse los nuevos ayuntamientos y el parlamento regional, Oviedo, Gijón y el Principado, siguen -practicamente- paralizados y sin nuevos presupuestos que reactiven e impulsen, sus políticas locales y regionales. Entre precampaña, campaña electoral, plenos de investidura, inicio en septiembre del nuevo curso político, y negociación presupuestaria; sus señorías consumieron más de medio año sin apenas resultados ni avances que respondan a las necesidades de los asturianos. Y el nuevo año no ha comenzado mejor. Los primeros 44 días han transcurrido en balde, y las prorrogas presupuestarias que arrastran el Principado, y los ayuntamientos de Oviedo y Gijón, están paralizando y retrasando las inversiones. Asturias no se puede permitir tanto tiempo en blanco y sin soluciones. Gobierno y oposición, tienen la responsabilidad de llegar a acuerdos que desbloqueen nuestras instituciones, y que sirvan para poner en marcha medidas que den respuestas a las demandas de los ciudadanos.

En Asturias faltas ideas pero también liderazgo, y sobran políticos de medio pelo, y tanto debate tan inútil como estéril. En Gijón, Carmen Moriyón, tras cuatro años de políticas eficaces, está dando síntomas de agotamiento, aunque ayer pasó a la acción y exigió al Principado un plan de actuación e inversiones en el puerto de El Musel para evitar las ‘nubes negras’ (carbón) que están disparando los niveles de contaminación en la ciudad más poblada de Asturias. Moriyón, que durante la anterior legislatura, hizo de su cercanía una de sus mejores credenciales, ha perdido frescura y se ha distanciado de la calle. Un perfil bajo, probablemente deliberado e intencionado, ante una nutrida oposición que es mayoría en el salón de plenos. Aún así, la inferioridad numérica de Foro Asturias -tiene 8 de 27 concejales-, no debería de suponer ningún problema para el equipo de gobierno, teniendo en cuenta que en la anterior legislatura Carmen Moriyón gobernó con tan solo un concejal más.

La renovación de concejales en el equipo de gobierno, tampoco ha servido para dar un nuevo impulso al Ayuntamiento de Gijón, y menos aún para revitalizar el Teatro Jovellanos, la Sociedad Mixta de Turismo o el Jardín Botánico, que tras una gestión eficaz ahora languidecen ya que dos de sus anteriores gestores, Ana BrañaJesús Martínez Salvador, desde junio tienen rango de concejal.

Gijón, que en 2015, aprobó sus presupuestos antes que el Principado y el Ayuntamiento de Oviedo, es muy posible que tenga que administrar en 2016 las mismas cuentas que en 2015. Gijón, que está liderando Asturias en muchos ámbitos (turismo, deporte, creación de empresas, nuevas políticas…), tiene que salir del letargo en el que está sumido el consistorio, y Carmen Moriyón ha de recuperar la solvencia política que caracterizó a su anterior y primera etapa municipal.

Oviedo tampoco acabar de enderezar su errático transitar político. Desde junio, el Ayuntamiento capitalino está gobernado por un tripartito de izquierdas que, desde el primer día, no oculta sus discrepancias internas. Y la falta de cohesión, entre los tres socios de gobierno, está retrasando y dificultando la aprobación de los nuevos presupuestos. A diferencia de Gijón, el tripartito tiene mayoría en el salón de plenos, 14 de 27 concejales, lo que debería facilitar la acción de gobierno y la puesta en marcha de nuevas políticas en una ciudad que estuvo gobernada por el PP desde 1991. Sin embargo, PSOE, Somos e IU, no son capaces de aparcar sus recelos mutuos, ni de poner en cuarentena sus continuos encontronazos. Y hasta que no solucionen sus cuitas internas, difícilmente podrán desarrollar las políticas que durante tanto tiempo ansiaron y reclamaron. Que el ‘enemigo’ del tripartito, sean sus propios socios de gobierno, es todo un sarcasmo.

Lo del Principado es harina de otro costal. Desde su advenimiento presidencial (2012), Javier Fernández no ha dejado de sestear al frente del gobierno regional. Y en esas sigue. Gobernando a cámara lenta y sin ningún espíritu. La oposición en bloque -a excepción de Izquierda Unida- tumbó a finales de año los presupuestos. Una enmienda a la totalidad que tuvo efectos de moción de censura y de rechazo a un gobierno ensimismado en su propia incapacidad. Sin embargo, Javier Fernández se ha negado a presentar y negociar unas nuevas cuentas, lo que refleja, además de su soberbia, su nulidad como gobernante y su poca estatura política. ¿Qué ha hecho Javier Fernández en tres años y medio de triste e inútil gobernanza? Buena pregunta. La parálisis política hunde, aún más, a una comunidad que sigue sin levantar cabeza.

Comparte:
  • Print
  • Add to favorites
  • RSS
  • Digg
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Bitacoras.com
  • email
  • Live
  • MySpace
  • Netvibes
  • Technorati
  • Twitter