01:10. MIéRCOLES 26 DE FEBRERO DE 2020

El motín que acabó con Sergio Egea

Deportes
18 marzo, 2016
LORENA ÁLVAREZ

Hay cosas que, para bien o para mal, sólo pasan en el Real Oviedo. Que el equipo que va tercero en Segunda, a tres puntos del ascenso, y que hasta hace un par de jornadas llevaba doce partidos consecutivos sin perder, se haya quedado sin entrenador en el momento más decisivo de la temporada es difícil de explicar, pero es justo lo que ha ocurrido en el conjunto oviedista. La inesperada dimisión, el pasado lunes, de Sergio Egea ha dejado en estado de ‘shock’ al oviedismo, y ha destapado la guerra interna que escondía el vestuario azul. Los egos personales, y la falta de respaldo del club, le han costado el puesto a Sergio Egea.

.- Un entrenador solitario. Sergio Egea ha sido uno de los entrenadores más queridos por la afición, pero no por la entidad. Fue el ‘segundo plato’ del grupo Carso y su relación con Carmelo del Pozo, el director deportivo, siempre fue distante. El técnico argentino llegó en 2014 al Real Oviedo después de que la apuesta de Joaquín del Olmo y Arturo Elías, el ‘Profe’ Cruz, se fuera al garete en el último momento. El entrenador mexicano se encontraba ya en Oviedo, a la espera de ser presentado, pero la falta de documentación requerida por la UEFA hizo añicos la operación. Las prisas, con el inicio de la pretemporada a la vuelta de la esquina, obligaron a Carso a ‘tirar’ de Sergio Egea, un viejo conocido de Elías y Del Olmo. El fichaje, en principio, era un ‘parche’, pero el buen trabajo de Egea modificó su situación. Ni Joaquín del Olmo, ni Carmelo del Pozo, pudieron destituir a un técnico al que los resultados empezaron a acompañar (tanto que al final se logró el ascenso) y que, además, se ganó el cariño de toda la afición. En el vestuario, sin embargo, los primeros roces con algunos jugadores llegaron la pasada temporada, aunque la comunión de la grada con la plantilla, y también con el entrenador, y el liderazgo de Esteban como capitán frenaron cualquier atisbo de rebelión. La situación, esta temporada, fue bien distinta. La llegada de nuevos jugadores y el cambio de categoría empeoraron el ambiente dentro de del vestuario. Sergio Egea, el entrenador que ha devuelto al Real Oviedo al fútbol profesional, ha estado más solo que ninguno de sus predecesores.

.- El ‘motín’ de los jugadores. El vestuario del Oviedo ha sido un polvorín en las últimas semanas, muy lejos de la imagen idílica que el club pretende transmitir. Han sido las desavenencias con los algunos jugadores, y las constantes broncas, las que acabaron agotando la paciencia del técnico argentino, siempre templado y comedido, hasta el pasado lunes, cuando ‘estalló’ sin importarle la presencia de los medios de comunicación en el entrenamiento. El vestuario ha estado dividido casi desde el principio de temporada, cuando Esteban no salió elegido como capitán. El veterano guardameta, que ha tenido más de un roce con varios de sus compañeros (los tuvo, incluso, la pasada temporada), siempre ha sabido anteponer el interés colectivo al particular, pero -como Diego Cervero- ha perdido peso en el vestuario. La dimensión de la plantilla tampoco ha ayudado a Sergio Egea. Parecía que el técnico argentino había sabido gestionar una plantilla demasiado amplia en la que, cada jornada, son varios los jugadores que deben quedarse en la grada por no tener sitio, ni siquiera, en la convocatoria, pero -en realidad- no era más que fachada. Las quejas de algunos futbolistas, especialmente los fichajes veraniegos, fueron continuas. Uno de los más críticos con Sergio Egea fue José Fernández, un jugador de fuerte carácter que llegó, de la mano de Carmelo del Pozo, para ser titular. El rendimiento del lateral, sin embargo, no fue el esperado, así que Egea no dudó en mandarlo al banquillo. A Fernández no le sentó nada bien la suplencia, ni que fuera un joven como Diegui el que le había quitado el sitio. Su enfado fue a más cuando su salida en el mercado de invierno se truncó en el último momento. Aguirre y Hervías, entre otros, tampoco le pusieron las cosas fáciles a Egea. Ambos tienen una cláusula de renovación en su contrato por minutos disputados, así que los dos necesitaban jugar más de lo que lo hacían con el argentino para cumplir los objetivos. Egea intentó, en la medida de lo posible, contentar a toda la plantilla, de ahí que utilizase hasta más de veinte ‘onces’ distintos desde que comenzó la Liga, pero hasta los defensores del entrenador argentino terminaron reprochándole a Egea que cediera, a veces, ante las ‘presiones’ de los que no jugaban. Cuando el equipo ganaba, los jugadores más críticos aceptaban la situación a regañadientes, pero las dos últimas derrotas, en Mallorca y en casa frente al Valladolid, fueron el detonante. Sergio Egea, cada vez más solo, perdió el control del vestuario, aunque tal vez la situación no hubiese ido a mayores si el técnico argentino hubiera tenido, al menos, el apoyo de la secretaría técnica.

.- Carmelo del Pozo, clave en el desgaste de Egea. El ex entrenador oviedista se ha ido del Real Oviedo traicionado por sus jugadores, a los que siempre defendió públicamente, pero sobre todo por Carmelo del Pozo. El director deportivo nunca tuvo una buena relación con Egea y el pasado verano, tras el ascenso a Segunda División, su intención fue no renovarle. Incluso, mantuvo negociaciones con otros entrenadores para hacerse cargo del equipo, pero la buena sintonía de Egea con la afición, el éxito del ascenso y la insistencia de Arturo Elías, truncaron los planes del director deportivo. Esta temporada, la ruptura entre Egea, que nunca se sintió respaldado, y Del Pozo era total. El director deportivo trató varias veces, sin éxito, de influir en las alineaciones, y no ocultaba su malestar por los pocos minutos que están disputando algunos de los fichajes que él mismo trajo el pasado verano. Del Pozo, además, se convirtió en el confidente de los futbolistas que acuden a él a quejarse, en lugar de frenar una ‘rebelión’ que puede haber tirado la temporada por la borda.

.- Iván Ania, la primera ‘víctima’ de Carmelo. Al final de la pasada campaña, Carmelo del Pozo protagonizó un incidente similar con otro entrenador de la ‘casa’. El diez de junio, el Real Oviedo anunció que Iván Ania, que había realizado una gran temporada con el filial, clasificándolo para el ‘play off’ de ascenso a Segunda B, había decidido no continuar en el banquillo del Vetusta, aunque lo cierto es que fue Carmelo del Pozo quien decidió no renovarle el contrato. Iván Ania y el director deportivo habían chocado durante toda la temporada, ya que Del Pozo intentó ‘imponerle’ al ex técnico varios futbolistas en el ‘once’ (Ibarra, Kaná, Rojas…) que él había fichado y que no eran del agrado de Ania, quien consideraba que tenía jugadores de sobra en la cantera sin necesidad de traer fichajes de fuera para el filial. La marcha de Iván Ania fue el primer ‘golpe’ que recibió Sergio Egea, quien había entablado una buena relación con su homólogo del filial.

.- Joaquín del Olmo, ‘tocado’. La primera crisis grave de la ‘era Carso’ ha dejado en evidencia a Carmelo del Pozo, pero también a Joaquín del Olmo, que no ha sabido, o no ha querido, atajar a tiempo el ‘motín’ contra Sergio Egea. Puede que porque ni siquiera él respaldaba del todo al técnico argentino. La dimisión de Sergio Egea le ha costado la primera gran bronca de Arturo Elías, el último en enterarse de todo lo que estaba pasando en el vestuario. El máximo accionista se reunirá hoy con el equipo en Madrid, donde presenciará el partido que el Real Oviedo jugará ante el Alcorcón, y donde probablemente le echará un buen rapapolvo a la plantilla. Elías tendrá tiempo la próxima semana para analizar todo lo acontecido, ya que se quedará en Oviedo hasta después del partido frente a la Ponferradina, y la fiesta del 90 aniversario, del próximo sábado. El más ‘tocado’, en cualquier caso, es Carmelo del Pozo, al que buena parte de la afición ya ha sentenciado, y cuyo futuro depende ahora más que nunca del rendimiento de los jugadores de aquí a final de temporada.

.- ¿Dónde está el Consejo? Capítulo aparte merece el Consejo de Administración en esta historia. Ni el presidente de la entidad, Jorge Menéndez Vallina, ni sus dos consejeros, han salido a dar explicación alguna tras la inesperada dimisión de Sergio Egea. Cuesta entender el silencio del Consejo mientras  el técnico se iba por la puerta de atrás y la plantilla se amotinaba contra el entrenador que ha devuelto la ilusión al Real Oviedo. Puede que los jugadores no midieran las consecuencias de sus actos, puede que a todos -Sergio Egea, incluido- se les fuera la situación de las manos, y puede que hasta la marcha del técnico argentino fuera lo mejor para todos, pero la ‘pataleta’ de la plantilla y la nefasta gestión de Carmelo del Pozo y Joaquín del Olmo en este asunto puede costarle cara al Real Oviedo en una temporada que iba camino de ser histórica.

Comparte:
  • Print
  • Add to favorites
  • RSS
  • Digg
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Bitacoras.com
  • email
  • Live
  • MySpace
  • Netvibes
  • Technorati
  • Twitter