20:59. MIéRCOLES 19 DE SEPTIEMBRE DE 2018

María Jesús Otero atribuye a Riopedre toda la responsabilidad

Asturias, Caso Marea
25 abril, 2016
PEDRO ALBERTO ÁLVAREZ

La ex directora General de Planificación, María Jesús Otero, ha eludido cualquier responsabilidad en las contrataciones de la consejería de Educación, en la modificación de expedientes y en el amaño de contratos. Ha indicado que «siempre tuve claro que manda el consejero», en alusión a José Luis Iglesias Riopedre, que ha seguido la declaración de su ‘número dos’ sentando justo detrás de ella, y sin realizar apenas un gesto.

María Jesús Otero no ha respondido al medio centenar de preguntas de la Fiscalía, y durante 50 minutos, ha escuchado las cuestiones de la abogada del Principado, Isabel González, con la cabeza baja. La letrada detalló las compras de Otero en supermercados y joyerías, sus viajes, las estancias en hoteles, el regalo de un Audi valorado en 67.000 euros, las obras en su casa de Poo y en la vivienda de un sobrino en Zaragoza, y los ingresos de Almacenes Pumarín e Igrafo en las cuentas de sus empresas (más de 700.000 euros), entre otras atenciones. La ex directora general no ha dado ninguna explicación sobre regalos y pagos, y tampoco ha respondido a las preguntas del abogado Alberto Suárez, letrado de Bloque por Asturies, personado como acusación particular. «¿El dinero obtenido se destinaba exclusivamente a su lucro personal, o parte era utilizado para financiar ilegalmente a partidos porlíticos?».

Cuando llegó el turno de su defensa, María Jesús Otero ha rechazado cualquier responsabilidad, trasladándola a José Luis Iglesias Riopedre, su superior. «Yo no decidía». «Yo nunca contraté». «No hacía facturas ni presupuestos». «Todo tenía el visto bueno del consejero». «Siempre le informé, nunca obvié nada». Y para justificar las facturas falsas en los colegios, Otero ha culpado a los directores de los centros. «A veces negociaban modificaciones con Igrafo y Almacenes Pumarín, sin avisar a la Consejería». A pesar de los abundantes albaranes con firmas y sellos falsificados, para justificar la entrega de un material que nunca llegó a las aulas, María Jesús Otero ha mantenido que le parece «rarísimo» que algún documento pudiera ser alterado. También ha asegurado que cuando un centro escolar estaba en obras, y no podía recibir un pedido de muebles «por falta de espacio», se guardaban en el almacén del Batán, en Mieres. «Una vez que llegan allí yo no se nada más de ello. Supongo que se entregan». Sobre su relación con los responsables de Igrafo y Almacenes Pumarín, María Jesús Otero ha reconocido que trataba habitualmente con sus comerciales, pero «solo hablé con Víctor Muñíz por indicación de Riopedre». Su declaración fue interrumpida a las tres de la tarde, y se retomará a las seis y cuarto.

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