03:41. MIéRCOLES 01 DE ABRIL DE 2020

El PSOE menguante

España
24 junio, 2016
MARINA GARCÍA

Del cielo (1982) al infierno (2016), de las cenizas del ‘felipismo’ a la len­ta agonía de un partido moribundo. En 1993, Felipe González confesó emocionado -en la noche de autos electorales- que había “entendido el mensaje”. Contratodo pronós­tico, Felipe ganó las elecciones y además sumó un millón más de votos en relación a las generales de 1989. Por entonces, todas las encuestas -menos las de Alfonso Guerra- anticipaban la victoria de José María Aznar y la llegada al po­der de la derecha. Pero ganó Felipe, aunque ‘no entendió el mensaje’, y tres años después tuvo que convo­car elecciones anticipadas. Fue el epitafio a 14 años de cambio y mo­dernidad, pero también el ocaso del ‘felipismo’ acorralado por los casos de corrupción. “El Soe ha vuelto”, proclamó Alfredo Pérez Rubalca­ba, en la cumbre que los socialistas celebraron en noviem­bre de 2013, dos años después de un desplome histórico que dejó al PSOE en los huesos (6,7 millones de votos y 110 diputados). Pero el ‘SOE’ no había vuelto, más bien había iniciado una larga y agónica travesía en el desierto. Cinco años después del ‘gatillazo’ de ‘Rasputín’ Rubalcaba, el ‘SOE’, despojado y desollado hasta de la ‘P’ de ‘partido’, sigue sin levantar cabeza. Primero Zapatero, y ahora Pedro Sánchez, han conducido al PSOE a una si­tuación terminal. Zapatero superó a Felipe en votos, pero no en núme­ro de diputados, y sus célebres ‘bro­tes verdes’, que nadie vio, acabaron hundiendo al país en una profunda sima de la que aún no hemos sali­do. Y en esto llegó Pedro Sánchez para dejar al PSOE en paños me­nores. Otro ‘Bambi’ socialista, pro­logo y epílogo de la defunción de un partido que el próximo domin­go escribirá el último capítulo de su tragedia grie­ga. ¿Dimi­tirá Pedro Sán­chez, co­mo hizo en el 2000, Almunia ‘El Breve’? A una semana vista de la batalla final, crece el ruido de sa­bles en el ‘SOE’, y la baronesa an­daluza está dispuesta a sacar los tanques de la ‘vieja guardia’ para derrocar a un candidato, doble­mente perdedor, que va camino de inmolarse, y con él, a todo un parti­do que ha fracasado en su proceso de renovación y refundación.

Al ‘SOE’, ya no lo conoce, como diría Alfonso Guerra, “ni la madre que lo parió”. No es un partido, es un despojo. Y Pedro Sánchez, y ‘los Luena’ y compañía, no son más que zombis. Muertos vivientes que deambulan por las cavernas de Fe­rraz, y que se resisten a recibir cris­tiana sepultura. Pablo Iglesias y la muchachada de Podemos, hace ya tiempo que han olido sangre, y se van a merendar los restos del nau­fragio del Titanic socialista. Pedro Sánchez, como Rubalcaba y Za­patero, ‘no ha entendido el men­saje’. Padece, pese a su lozanía y juventud, demencial senil. No tie­ne memoria histórica, ignora sus raíces, y no sabe de donde viene -el SOE- ni adonde va. Tiene Alzhei­mer. Y, mientras tanto, la gangrena del socialismo se ha transformado en una esclerosis múltiple.

El PSOE se agrieta y se seca co­mo las llanuras y los ríos de Áfri­ca. Desertización y deforestación del ‘SOE’. Interminable y agónica travesía en el desierto. Los socia­listas no han entendido el cambio climático que azota a la política es­pañola. El imparable deshielo del bipartidismo que anunció este pe­riódico antes de que irrumpieran, en las últimas elecciones europeas (2014), los pipiolos de Podemos. Desde entonces, el ecosistema po­lítico que alumbró la democracia -alternancia en el poder- se derrite y se desploma, mes tras mes, como los bloques de hielo del glaciar Pe­rito Moreno. Y el agujero, en su ca­pa de ozono, no deja de crecer. En 2008, el PSOE y el PP ocupaban323 de los 350 escaños que tiene el Con­greso. 296 en 2011, y 213 en las úl­timas elecciones. Los números del PSOE, a solas, son aún más canijos y reflejan su desintegración políti­ca. 169 diputados (2008), 110 (2011), 90 (2015)… 11,2 millones de votos en 2008, 5,5 millones en 2015, o lo que es lo mismo, el PSOE ha perdi­do 5,7 millones de fieles votantes y 79 diputados. El ‘SOE’ menguante está en quiebra y sus ‘números ro­jos’ aumentan, elección tras elec­ción. Emparedado entre Podemos y Ciudadanos, el PSOE va camino de ser desahuciado -de la segunda posición- el próximo domingo. 23 años después, sigue sin entender el mensaje.

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