06:50. LUNES 18 DE NOVIEMBRE DE 2019

Las ‘reinonas’ conquistan Gijón

Cultura
5 agosto, 2016
ALEJANDRO CAICOYA

El musical del año ha llegado a Gijón. ‘Priscilla, la reina del desierto’, desembarca hoy en el Teatro Jovellanos con un espectacular derroche de purpurina, afilados tacones, pelucas extravagantes y las inolvidables canciones disco de las décadas de los 70 y los 80. Tras el estreno de esta noche, quedarán por delante 13 funciones más, hasta el próximo 15 de agosto. Un espectáculo de luz, color y lentejuelas basado en la oscarizada película ‘Las aventuras de Priscilla, reina del desierto’, que ha permanecido en cartel durante más de dos años en el Teatro Alcalá de Madrid, antes de emprender una larga gira nacional con parada en Gijón. Pero no todo el elenco ha salido a la carretera. El actor Mariano Peña, que interpretó a ‘Bernadette’, una de las protagonistas de la historia, no participa en la  ‘tournee’. Peña, conocido por encarnar al machista, fascista y zafio Mauricio Colmenero en la serie ‘Aída’, era uno de los ‘ganchos’ del musical ‘Priscilla’. Su metamorfosis interpretativa, de homófobo a transexual, supuso un extraordinario cambio en la carrera del actor televisivo, gay en la vida real, y aportó morbo al musical. Las mallas y las plataformas de ‘Bernadette’, pertenecen ahora a José Luis Mosquera, otro veterano del cine y las series de televisión.

La película ganó el Óscar al Mejor Vestuario en 1995, y el musical está a la altura del film. A bordo de dos camiones viajan medio millar de vestidos cubiertos de plumas, lentejuelas y estampados hippies, 150 pares de zapatos, y más de 200 pelucas, tocados y sombreros, para ambientar una historia de amor y amistad entre un grupo de artistas, gays y transexuales, que recorren el desierto de Australia a bordo de un autobús, rumbo a un hotel perdido en mitad de Australia. Los 40 actores ‘consumen’ cada mes un kilo de purpurina, una barra de labios por cabeza, y se pasan horas maquillándose para transformarse en divas y ‘drag queens’. También tiene un papel protagonista el vehículo que da nombre a la película. Pesa más de 5 toneladas, mide 9 metros de largo, está robotizado y cuenta con 25 motores para moverse sobre el escenario. Tan importante como el vestuario y el montaje, es la banda sonora del musical, con 25 canciones inolvidables de la música disco y éxitos pop de los años setenta y ochenta. The Weather Girls (‘It´s Raining Men’), Gloria Gaynor (‘I will survive’), Tina Turner (‘What’s love got to do with it’), Alicia Bridges (‘I love the nightlife’), CeCe Peniston (‘Finally’), los Village People (‘Go west’) o Donna Summer (‘Hot Stuff’), suenan junto a Madonna (‘Like a virgin’, ‘Material Girl’) o Elvis Presley (‘Always on my mind’) son interpretadas por una banda de 9 músicos, que tocan 16 instrumentos, y cantadas por los 40 ‘transformistas’ del musical. Los productores han respetado las letras originales en inglés, aunque algunas estrofas están traducidas, para que el público pueda seguir el hilo de la historia. El despliegue de medios sobre el escenario se corresponde al coste de la producción, importada del Palace Theatre de Londres: más de 3 millones de euros. Desde su estreno (2006), el musical ha sumado 8 millones de espectadores (más de 400.000 en Madrid). Tras la gira nacional, con 500 actuaciones, el musical se instalará en el Teatre Trívoli de Barcelona. A mediados de julio, ya se habían vendido la mitad de las entradas para las 14 representaciones en Gijón, y es posible que cada noche, un lleno total arrope a la troupé de actores y bailarines, envueltos en corsés, postizos y rellenos, subidos a tacones que solo están al alcance de arriesgadas ‘drag queens’, que además bailan y cantan al mismo tiempo. Los actores secundarios de ‘Priscilla’, son las ‘Divas’, que se pasan la mayor parte del musical subidas en el techo del autobús, en un complicado ejercicio de equilibrismo, sobre tacones de aguja y portando pelucas de flores.

‘Priscilla’ es, desde que se levanta el telón, un vendaval de música y baile que animan al público a unirse al espectáculo. El musical cuenta con un gran despliegue de equipos técnicos (medio centenar de profesionales) y una legión de maquilladores, estilistas y sastres (9 en el equipo), son imprescindibles en los camerinos y entre bambalinas para realizar los cambios de vestuario, que se producen en pocos segundos, y que se suceden a lo largo de las casi tres horas que dura el musical, ambientado en 23 ubicaciones diferentes. Pero bajo  la purpurina, las lentejuelas y el glam, ‘Priscilla’ es una historia de amor y amistad, con un triángulo de protagonistas (dos gays y una transexual) que afrontan juntos la censura de la sociedad.

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