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Fausto regresa al Campoamor

Cultura
7 octubre, 2016
ALEJANDRO G. VILLALIBRE

La Ópera de Oviedo presenta y estrena el domingo su versión de la ópera ‘Fausto’ de Charles Gounod. Una nueva producción que lleva la firma de Curro Carreres y que contará con las voces de Stefan Pop, Mark S. Doss y Maite Alberola, bajo la dirección de Álvaro Albiach. Cuatro funciones los días 9, 11, 13 y 15, más una representación con un segundo reparto joven el viernes 14.

La leyenda medieval del doctor Fausto, un sabio que vende su alma al diablo para recuperar lo perdido y disfrutar de ello, pero también para conocer la solución de los problemas de la existencia, ha inspirado a innumerables poetas y escritores. Y en concreto la versión de Johann Wolfgang von Goethe es una de las grandes obras maestras del espíritu occidental. Su profundo argumento, y sin embargo teatralmente representable, ha atraído a muchos compositores y dramaturgos. Una de estas adaptaciones para teatro, la firmada por los poetas Jules Barbier y Michel Carré bajo el nombre de ‘Faust et Marguerite’, inspiró a Charles Gounod para componer la principal ópera de este compositor.

Barbier y Carré se ocuparon también de adaptar el libreto para la ópera. En su trabajo eliminaron del texto original de Goethe el sentido ‘demoniaco’ del personaje de Mefistófeles, y apostaron por una hábil crítica de la sociedad de la época: su hipocresía, sus miedos e incertidumbres, y sus secretos inconfesables que también se suben al escenario. Si no se compara el trabajo de los libretistas con la obra de Goethe, se pueden apreciar algunas cosas positivas. Sobre todo la hábil adaptación escénica, la selección de cuadros variados y emocionantes, la distribución de puntos culminantes y oasis líricos. De Goethe queda poco más que un argumento exterior, el drama de una joven burguesa, que conmueve y emociona.

También Gounod en su partitura se aleja del drama de Goethe, cuyo demonismo en ningún momento se expresa en la música. Pero es un gran melodista, tiene una espléndida línea de canto y una técnica orquestal brillante. Muchas partes de la ópera se han vuelto muy populares y siguen siéndolo hoy por su fácil comprensión: ahí queda el impresionante coro de soldados, el aria de Mefistófeles ‘Le veau d’or’ donde irónicamente se cita a la biblia y a la adoración del becerro de oro, o la que constituye el principal momento de esta ópera, la conocida como ‘aria de las joyas’ (‘Ah! Je ris de me voir si belle’), utilizada en infinidad de películas, y que recurrentemente aparece en su versión más estrambótica como aria de baúl de Bianca Castafiore en las aventuras de Tintín.

La gestación de esta ópera tuvo inconvenientes, ya que poco antes de su terminación se estrenó en París un melodrama sobre el mismo tema, y Gounod no tuvo más remedio que interrumpir su trabajo. El director del teatro le propuso otro libreto. Gounod reanudó Fausto tiempo después, terminó la ópera, y se representó en el Théatre Lyrique de París el 19 de marzo de 1859. El público la recibió con frialdad, la encontró “demasiado alemana”, un adjetivo que se suele utilizar para criticar un trabajo musical demasiado cerebral en contraposición de lo emocional, más propio de la música del sur de Europa. De hecho, el éxito mundial de la obra comenzó en Alemania, donde se representó muy pronto en todos los escenarios con el título de ‘Margarethe’. Diez años más tarde, Gounod revisó la obra con vistas a confeccionar una ‘grand opéra’ francesa, lo que implica una estructura en cinco actos, y reemplazar los diálogos originales por partes cantadas. Esta versión es la que ha pervivido ya que cosechó un éxito inmediato. Además es una ópera de larga tradición en España, donde se escuchó por primera vez tan solo cinco años después de su estreno, y desde entonces ha estado presente en los repertorios operísticos como uno de los grandes títulos de la historia de la lírica.

El director de escena Curro Carreres -que ya ha firmado producciones muy celebradas en la Ópera de Oviedo como ‘Don Pasquale’ o más recientemente un aplaudidísimo ‘Sansón y Dalila’- estrena en Oviedo una nueva visión del mito. Para ello propone fijar el foco en la sociedad, como hicieron Barbier y Carré, criticando el consumismo, la superficialidad, y la tiranía de la imagen.

Stefan Pop será Fausto en Oviedo, un tenor rumano que se encuentra a la cabeza de las jóvenes promesas europeas. Pop ha actuado en la Royal Opera House londinense, el teatro Bolshoi o la Ópera de la Bastilla en París, y es frecuentemente invitado por Plácido Domingo para sus galas líricas. Junto a él la soprano Maite Alberola (Premio Campoamor en 2010 y una de las cantantes españolas de mayor proyección internacional) será su enamorada, Margarethe. Mefistófeles será interpretado por el barítono americano Mark S. Doss, ganador de un Grammy y habitual figura del Covent Garden y la Staatsoper de Berlín. La Oviedo Filarmonía debuta esta temporada en el foso bajo la dirección del valenciano Álvaro Albiach.

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